BRASIL

Por qué Bolsonaro confesó que llora escondido de su esposa: presiones de una masculinidad frágil

¿Por qué el hecho de que Jair Bolsonaro alimente las exigencias de ser "el más macho" muestra una contradicción en sus prioridades?

Las exigencias impuestas por la masculinidad frágil y los prejuicios que encasillan a muchos hombres a nunca dejar de lado un perfil de "macho" llegan también, y especialmente, al polémico presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

Así lo reveló él mismo en un encuentro en Brasilia con pastores evangelistas del grupo Comunidad de Naciones, donde confesó que ha llorado por las presiones impuestas sobre su persona como el primer responsable de su país. 

Llama la atención cómo Bolsonaro indicó que esconde ese llanto: lo hace en el baño, para que su esposa no lo vea y deje de considerar que es "el más macho".

"Cada día que pasa me convenzo de lo que hay que hacer. Pensar hacia donde debemos direccionar nuestra fuerza", comenzó el brasileño, a lo que agregó: "Cuántas veces me voy a llorar al baño de casa, mi esposa nunca me vio. Ella cree que soy el más macho de los machos y en parte tiene razón".

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El antiguo capitán del Ejército volcado a la política comparó luego la responsabilidad de la presidencia con su período de casi 30 años como diputado:  "Siendo diputado, si voto mal, es un voto más de 513. Pero una decisión presidencial mal tomada provoca sufrimiento a mucha gente. Mueve la bolsa de valores, mueve el dólar, el precio del combustible", se quebró Bolsonaro.

El presidente, quién volvió a asegurar en este encuentro que cumple una "misión" para la cual lo ha colocado "Dios" en la presidencia, vive con su esposa Michelle en el Palacio de la Alvorada, la residencia oficial de Brasilia.

Bolsonaro continúa en busca de mantener una imagen positiva en su núcleo duro de votantes pertenecientes a las iglesias evangelistas brasileñas frente a encuestas que posicionan al histórico expresidente Luiz Inácio Lula da Silva como favorito en las encuestas para las elecciones presidenciales del 2022.

CONTRASTE EN LAS PRIORIDADES

La pregunta es, ¿por qué a Bolsonaro le genera vergüenza llorar y no así sus eternos dichos y decisiones polémicas? Entre las más recientes, su obstinación por no vacunarse, la amenaza para reducir recursos destinados a la educación y la salud si es que el Congreso elimina su veto al proyecto de ley que planea otorgar productos de higiene femenina a mujeres en situaciones vulnerables o asegurar que fue "puesto por Dios" a la cabeza de Brasil.

La última de las batallas de presidente del país vecino se juega ahora en la Corte Penal Internacional donde la ONG austriaca AllRise presentó durante la semana una denuncia a Bolsonaro por presuntos «crímenes contra la humanidad» a raíz de la deforestación del Amazonas.

Preocupa, en realidad, las prioridades impuestas por un presidente que se planta como el segundo más desaprobado en toda Latinoamérica -tan solo superado por el venezolano Nicolás Maduro- con un 82% de imagen negativa, según la última medición de la consultora IPSOS en toda la región, dato al que se suman las multitudinarias marchas en todo el país que expresan el rechazo a un líder de derecha que se radicaliza día a día con la pandemia como catalizadora de una polarización que el mismo primer mandatario es el primero en alimentar.

Llama la atención, entonces, el foco puesto por Bolsonaro sobre la necesidad de mostrarse como "el más macho" antes que sobre las controvertidas decisiones que afectan a todo un país y que contrastan con la preocupación que asegura sostener el primer mandatario respecto al futuro de Brasil.

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