Brasil

Pandemia y pobreza: cómo es la estrategia de Lula para ganarle a Bolsonaro en 2022

Con la mirada puesta en 2022, los asesores del expresidente Lula da Silva están armando una estrategia con "perspectiva realista" para ganarle a Jair Bolsonaro

Con el camino allanado por la Justicia, el expresidente Lula da Silva ya comenzó a planificar su campaña para las elecciones presidenciales de 2022.

En mayo pasado, Da Silva organizó una gira por Brasilia en la que se reunió con varios líderes de los partidos del centrão y tuvo como broche de oro el encuentro con el expresidente Fernando Henrique Cardoso.

Ahora, una cumbre del PT está analizando el camino a seguir, basado en una "perspectiva realista", según le dijo uno de los líderes del partido a Folha de Sao Paulo. Los asesores creen que la competencia con Jair Bolsonaro en las urnas va a ser más fuerte de lo que proyectan ahora las encuestas, y que es probable que la imagen del presidente repunte de acá a 2022, una vez que la economía empiece a mostrar mejores resultados y se amplíe la campaña de vacunación.

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"Bolsonaro no es tan débil -le dijo la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, a Folha-. Tiene una capacidad de recuperación en la base y aún puede sumar un poco más. Si la economía mejora, la tendencia es que él también mejore. Pero no creo que eso sea suficiente".

Aunque la economía está funcionando mejor que el año pasado y mejor de lo que los economistas esperaban -rebotó 1,2% en el primer trimestre de 2021-, el PT cree que ese crecimiento no está llegando a los sectores más pobres, la base del partido.

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Por otra parte, el aumento de la inflación -todo indica que este año superaría la meta oficial, a pesar de las tres correcciones de la tasa de interés que hizo el banco central este año- preocupa a los más vulnerables, que vieron cómo el gobierno les recortó la asistencia por pandemia de 600 reales (u$s 120) a 300 (u$s 60) y luego a 250 (u$s 50) por mes, y para un grupo cada vez más chico de beneficiarios.

Bolsonaro también está viendo eso -los coronavouchers que el gobierno repartió el año pasado generaron una baja de la pobreza de casi 24% y le dieron unos índices récord de popularidad, a pesar de la pandemia- y días atrás dijo que a partir de diciembre, el gobierno aumentará de 190 a 300 reales (un 58%) los pagos mensuales del Bolsa Familia (un plan social creado precisamente por Lula), para compensar la inflación.

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Pero a pesar de que se espera un rebote de la imagen de Bolsonaro -la última encuesta de Datafolha lo sitúa 18 puntos porcentuales debajo de Lula-, su nivel de rechazo es bastante alto y los líderes del PT planean explotarlo.

Parte de la estrategia de Lula consistiría en apoyar las marchas anti-Bolsonaro (sólo este mes el presidente recibió uno de los peores cacerolazos en lo que va de su gestión) y actos convocados por movimientos sociales. Según apuntó Folha, el expresidente estaría considerando aparecer en una manifestación organizada para este sábado o convocar a la marcha a través de un video. Sus asesores dudan si el movimiento no podría terminar siendo contraproducente.

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Por otra parte, el congreso brasileño hace dos meses está escudriñando el manejo del gobierno respecto a la pandemia y ya destapó varios secretos que ponen al presidente en una situación incómoda.

Entre otras cosas, la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI), descubrió la existencia de un ‘Ministerio de Salud paralelo' formado por el círculo rojo de Bolsonaro (incluyendo a dos de sus hijos); la defensa férrea de la hidroxicloroquina, a pesar de que no se había comprobado que ayudara a paciente con Covid; y los retrasos del gobierno para adquirir vacunas (rechazó una oferta del Instituto Butantan por 100 millones de dosis de la Coronavac; y otra de Pfizer por 70 millones de dosis), lo que derivó en un lento y accidentado comienzo de la campaña de vacunación.

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La CPI no es vinculante, por lo que será difícil que haya alguna repercusión legal para Bolsonaro más allá de lo que se pueda descubrir. Ciertamente es mala prensa, pero ¿será suficiente para complicar al presidente?

Matias Spektor, profesor de relaciones internacionales en la Fundación Getúlio Vargas, le dijo al Financial Times que las audiencias en el congreso habían "expuesto a Bolsonaro en los noticieros de televisión todos los días, y el consenso es que la administración se equivocó en la respuesta a la pandemia de una manera importante".

Sin embargo, Bolsonaro conserva su base de apoyo que ronda entre el 20% y 30%. Por otra parte, ninguno de sus aliados en el congreso lo ha abandonado por ahora -pese a que se han analizado pedidos de impeachment-, síntoma de que todavía mantiene su poder político.

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