Durante años, una zona del desierto de Kuwait fue utilizada para enterrar neumáticos usados. La acumulación alcanzó una dimensión extraordinaria y convirtió al área de Sulaibiya en uno de los mayores depósitos de este tipo de residuos, ubicado además cerca de sectores habitados.
El paso del tiempo dejó en evidencia las consecuencias de aquella estrategia. Entre 2012 y 2020 se registraron grandes incendios en el vertedero, con columnas de humo oscuro y la liberación de compuestos tóxicos derivados de los materiales presentes en los neumáticos.
El enorme basural de neumáticos que terminó incendiándose
La cantidad de residuos acumulados en Sulaibiya llegó a situarse entre 42 y 50 millones de neumáticos. Las fosas excavadas para esconderlos terminaron formando una concentración de caucho de enormes dimensiones que ya no podía pasar inadvertida en medio del paisaje desértico.
Los incendios agravaron todavía más la situación y transformaron el lugar en un foco de riesgo ambiental y sanitario. La combustión de los neumáticos produjo humo contaminante y puso en evidencia las dificultades de mantener durante décadas semejante volumen de residuos sin un sistema adecuado de tratamiento.
La magnitud del problema obligó finalmente a buscar una solución diferente. En 2021 comenzó una operación destinada a retirar los neumáticos de Sulaibiya y trasladarlos a otra zona del país.
Cómo Kuwait intentó solucionar el problema de los neumáticos
El operativo se extendió durante cinco meses y demandó aproximadamente 44.000 desplazamientos de camiones para transportar los residuos hasta Al Salmi. El Gobierno también habilitó la participación de empresas privadas especializadas en el tratamiento y reciclaje de estos materiales.
Una vez trasladados, los neumáticos comenzaron a recibir distintos tratamientos. Entre las alternativas utilizadas estuvieron la trituración para obtener materiales destinados a pavimentos de caucho y la pirólisis, un proceso que permite convertirlos en combustibles y otras materias primas industriales.
El caso también expuso las dificultades que todavía enfrenta Kuwait para ampliar su capacidad de reciclaje. Según un estudio académico publicado en 2014, cerca del 76% de los residuos del país podía ser reciclado, mientras que la falta de una estrategia adecuada representaba un costo estimado de unos 130 millones de dólares anuales.