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El terror sacude a Europa otra vez con un doble atentado en Bruselas y 30 muertos

Varios hombres bomba se inmolaron en el aeropuerto y en una estación de subterráneos. Los países europeos encendieron las alarmas nuevamente

Un doble atentado volvió ayer a sumergir a Europa en el horror cuando apenas pasaron cuatro meses de los ataques en París. El ataque terrorista suicida dejó al menos treinta muertos y más de 200 heridos en Bruselas. Uno de ellos tuvo lugar en el principal aeropuerto del país y el otro en una céntrica estación de subte a metros de las instituciones europeas. El hecho fue reivindicado por el grupo terrorista Estado Islámico (ISIS).
El golpe en el corazón de la Unión Europea ocurrió cuatro días después de que las autoridades belgas capturaran a Salah Abdeslam, considerado el artífice de los atentados en Francia y que se encontraba prófugo desde entonces, en Molenbeek, el distrito de Bruselas donde vivieron varios de los yihadistas que se inmolaron en los grandes ataques de los últimos años.
El respiro que produjo esa detención, sin embargo, duró poco. El primer ataque ocurrió cerca de las ocho de la mañana con dos explosiones en el aeropuerto internacional de Zaventem, que dejaron más de una decena de muertos. Los investigaciones apuntan a dos suicidas que se inmolaron en la terminal mientras un tercer terrorista que habría escapado era buscando por la policía belga, que difundió imágenes de los tres sospechosos empujando carritos para equipajes en el aeropuerto.
Según testigos, un individuo habría gritado palabras en árabe antes de la explosión, que provocó la caída del techo de la terminal, donde fueron rescatadas un centenar de heridos de varias nacionalidades. Las imágenes de televisión mostraban escenas de pánico con cientos de personas escapando del lugar, donde más tarde fuerzas de seguridad hicieron explotar un paquete sospechoso abandonado.
Pasadas las nueve, una tercera detonación se produjo en un vagón detenido en la estación de subte de Maelbeek, a metros del cuartel general de la UE donde el viernes pasado los jefes de Estado de la región firmaron el acuerdo sobre refugiados con Turquía. Allí murieron una veintena de personas y otro centenar quedó herido. Las autoridades belgas no dieron una cifra total de víctimas.
Horas más tarde, la policía halló una bomba con clavos junto a productos químicos y una bandera de ISIS en una vivienda de Schaerbeek, -un municipio de la periferia de Bruselas donde residen muchos musulmanes y donde en enero la policía había identificado una guarida de Abdeslam-, en medio de importantes operativos desplegados en toda la capital con registros e identificación de testigos.
"Temíamos los ataques terroristas, y ahora han llegado", dijo el primer ministro belga, Charles Michel, y calificó a los atentados de "ciegos, violentos y cobardes". Las autoridades cerraron los subtes, el aeropuerto, el tranvía y suspendieron los servicios de autobuses, además de evacuar las principales estaciones de trenes. Elevaron la amenaza antiterrorista a su máximo nivel y exhortaron a los residentes a no salir de casa.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas condenó "en los términos más duros" los ataques y destacó "la necesidad de tomar medidas para prevenir y eliminar la financiación del terrorismo". El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hizo lo mismo desde la Habana, e instó al mundo a unirse contra el terrorismo. Además, aseguró que la coalición internacional que lidera su país "continuará golpeado a Estado Islámico", que controla parte de Siria e Irak, y que según la agencia de noticias Amaq, vinculada a esa milicia, perpetró los ataques en Bélgica por su participación en el grupo internacional que los combate bombardeando el territorio que ocupan.
Gobiernos de varios países europeos reforzaron la seguridad de sus aeropuertos y fronteras. Gran Bretaña, Francia, Alemania, Holanda y Dinamarca anunciaron un incremento de los controles. El servicio de Eurostar, que enlaza París y Londres con Bruselas por tren suspendió sus viajes.
La Fiscalía de Bélgica lanzó una advertencia a los medios de comunicación para que no divulgaran detalles del caso, al igual que lo hizo Francia cuando sufrió los atentados que dejaron 130 muertos.
Bélgica es el país con más cantidad de combatientes extranjeros en las filas de ISIS, alrededor de 500.