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El PMDB, el mayor aliado de Rousseff, abandonó el gobierno y se agrava la crisis

Al grito de "Brasil presente, Temer presidente", los 150 caciques del partido reunidos en Brasilia votaron por aclamación la ruptura de la alianza con el PT

por  LAURA TÉRMINE

Especial para El Cronista
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El PMDB, el mayor aliado de Rousseff, abandonó el gobierno y se agrava la crisis

El Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) anunció ayer que abandona la alianza de gobierno y pidió a sus afiliados que renuncien a los cargos que ocupan en la administración que encabeza Dilma Rousseff, lo que aumentó su aislamiento político y las expectativas de que avance el juicio con miras a su destitución que tiene en manos el Congreso.


En pocos minutos los 150 caciques de la Dirección Nacional del partido reunidos en Brasilia votaron por aclamación la ruptura para inmediatamente entonar a coro "Fuera PT" y "Brasil presente, Temer presidente", lo que no dejó dudas sobre el respaldo que pretenden darle al impeachment, que de concretarse llevará al Palacio do Planalto al vicepresidente Michel Temer.


Temer, un abogado y experimentado político de 75 años, no estuvo presente en la reunión, pero dio a conocer un sugestivo video con elogios al Poder Judicial y al Legislativo, en un mensaje para ser exhibido en un seminario en Lisboa al que no asistió, pero que tuvo repercusión en medio de la tormenta política en Brasil.


Tras el cisma, Rousseff intenta evitar la sangría en su gobierno y según la prensa canceló su viaje previsto a Washington para participar de la cumbre de Seguridad Nuclear. El PMDB ocupa seis ministerios tras la renuncia el lunes del titular de Turismo, y centenares de cargos en empresas y organismos públicos. Una de ellas, la titular de Agricultura, Katia Abreu, permanecería en el gabinete, según el diario O Globo, pero no estaba claro hasta ayer que hará el resto, entre los cuales los titulares de carteras estratégicas como Minas y Energía y Salud.


Temer mostró el año pasado las primeras señales de que se distanciaría de Rousseff, cuando en diciembre se filtró una carta a la presidenta en la que le recriminaba su falta de confianza y el haber sido "un vicepresidente decorativo" durante el primer mandato de Dilma.


A pesar de sus intentos y los de su antecesor Luiz Inácio Lula da Silva por sostener la alianza que el PMDB integra junto al Partido de los Trabajadores (PT) desde 2003, el avance de la crisis por las denuncias de corrupción en Petrobras y el enojo que manifestaron en las calles millones de brasileños principalmente contra la presidenta y el PT precipitó la decisión de romper.


"Michel Temer pasó de constitucionalista a golpista", afirmó ayer el líder del PT en Diputados, Afonso Florence, sosteniendo el argumento oficial de que el juicio contra Dilma no tiene fundamentos, una postura que respaldan algunos juristas brasileños. La presidenta está acusada de crimen de responsabilidad por firmar decretos que permitieron maquillar las cuentas y esconder el déficit fiscal.


Una comisión integrada por 65 diputados está analizando la viabilidad del pedido de juicio y se calcula que deberá expedirse a mediados de abril, cuando en caso de avalarlo comenzarán a correr los plazos para la votación en el plenario de Diputados y luego en el Senado, en un proceso que se extenderá hasta octubre si se cumplen las reglas legislativas y Dilma mantiene la decisión de resistir.


Lula había dicho el lunes a la prensa extranjera que Dilma podía seguir gobernando con un sector del PMDB, dando a entender que se lanzaría a la conquista de parlamentarios para evitar su apoyo al impeachment. Son cruciales por estas horas la decisión que tomen partidos de centro y de derecha que integran la base de apoyo de la mandataria.


Pero el camino de Temer a la jefatura de Estado puede tener obstáculos. El dirigente de San Pablo está entre el medio centenar de políticos bajo sospecha de haberse beneficiado del esquema de sobornos en la estatal petrolera, al igual que quien le sigue en la línea sucesoria, el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, también del PMDB, investigado por el Supremo Tribunal Federal tras revelarse que poseía cuentas no declaradas en Suiza.


Por esa situación, analistas no desestiman que también caiga en la picota de la justicia, aunque encumbrados dirigentes de la oposición socialdemócrata, como Aécio Neves y José Serra, vienen dando señales de que respaldarán un gobierno encabezado por Temer, al igual que empresarios de peso, como el presidente de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp), Paulo Skaf.


La crisis política suma combustible a la recesión económica con la dificultad que afronta el gobierno para que el Congreso apruebe medidas que pretenden impulsar la demorada reactivación.