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En el comercio retail moderno, la diferencia entre crecer y quedar obsoleto se juega cada vez más en una dimensión invisible para el cliente pero decisiva para el negocio: la calidad de los datos. Southbay, distribuidor oficial de Nike en Argentina y Uruguay, acaba de completar una transformación en esa capa con resultados concretos: centralizó toda su información de ventas e inventario en una plataforma unificada sobre Google Cloud, eliminó inconsistencias entre sucursales y canales, y pasó a operar con datos actualizados diariamente y disponibles en tiempo real para toda la organización. El proyecto fue desarrollado junto a Kyndryl, proveedor global de servicios tecnológicos de misión crítica, y fue destacado por Google como referencia regional.

“Lo que hicimos fue simplificar la complejidad tecnológica y habilitar datos consistentes, confiables y disponibles en tiempo real”, explica Sebastián Barbich, director de Consultoría en Kyndryl Argentina y Uruguay, quien agrega: “Esta transformación le permite a Southbay pasar de operar con información fragmentada a contar con una visión unificada del negocio, fortaleciendo la toma de decisiones en un entorno retail cada vez más dinámico”.

El diagnóstico: una industria con datos rotos

El caso de Southbay no es una excepción sino la norma. Según el Kyndryl Readiness Report 2025, apenas el 15% de las empresas de retail cree estar maximizando sus sistemas omnicanal. Barbich identifica tres barreras que se repiten en la región con regularidad: deuda tecnológica e infraestructura fragmentada, datos dispersos entre e-commerce, tiendas físicas, logística y back office, y un desafío cultural profundo. “Muchas organizaciones todavía gestionan el negocio por canal y no desde una visión unificada del cliente y del inventario”, señala.

El escenario de partida más frecuente cuando Kyndryl llega a un retailer latinoamericano es lo que Barbich llama “información fragmentada y baja trazabilidad del dato”. Inventario, ventas, promociones, abastecimiento y comportamiento del cliente suelen vivir en sistemas distintos, con diferentes niveles de actualización y calidad. El resultado es un problema operativo muy concreto: distintas áreas de la misma empresa trabajando con versiones diferentes de la realidad. “Eso impacta directamente en áreas tan críticas como la reposición, el pricing, el forecast y la experiencia del cliente”, advierte.

En Southbay, esa dispersión dificultaba la toma de decisiones y generaba inconsistencias entre canales y sucursales. La solución apuntó a consolidar múltiples fuentes en una única plataforma integrada. “Al integrar nuestras fuentes en Google Cloud con el apoyo de Kyndryl hemos logrado reemplazar procesos dispersos por un flujo de información que permite una alta integridad y disponibilidad inmediata”, describió Virginia Roda, CTO de Southbay. “No solo tenemos los mismos indicadores, sino que ahora contamos con una calidad de datos superior y visibilidad en tiempo real”.

Southbay, distribuidora de Nike en Argentina y Uruguay, llevó adelante una transformación de sus sistemas.Shutterstock

La metodología: primero el negocio, después la tecnología

¿Por dónde se empieza cuando los problemas son múltiples y simultáneos? Barbich tiene una respuesta clara: por las decisiones críticas que hoy están bloqueadas. “El punto inicial es identificar cuáles son las decisiones que hoy están limitadas por la falta de integración o calidad de los datos. A partir de ese diagnóstico se priorizan casos de uso de alto impacto”, explica, mencionando como ejemplos la precisión de inventario, el forecasting, la trazabilidad omnicanal y la automatización operativa.

La metodología de Kyndryl Consult combina tres dimensiones: modernización de infraestructura, gobierno y unificación de datos, y habilitación cultural para adoptar modelos de decisión basados en información confiable. El objetivo declarado no es digitalizar por digitalizar. “Transformar datos en capacidad operativa y ventaja competitiva es lo que perseguimos: poder tomar mejores decisiones”, sintetiza Barbich.

El rol de la nube en este esquema es, para él, estructural y no opcional. La nube permite escalabilidad, integración y analítica en tiempo real, capacidades que en retail se traducen directamente en velocidad de decisión sobre inventario, ventas y experiencia del cliente. En el caso de Southbay, Google Cloud permitió centralizar datos de múltiples canales, automatizar el procesamiento y disponibilizar información actualizada para toda la organización, sentando además las bases para una evolución hacia modelos más avanzados de analítica e inteligencia artificial.

Lo que se abre cuando los datos están ordenados

Una vez que una empresa tiene su base de datos unificada y gobernada, el horizonte cambia radicalmente. Barbich enumera las capacidades que se vuelven posibles gracias a los datos organizados y la IA:

  • Predicción de demanda.
  • Optimización dinámica de inventario.
  • Pricing inteligente.
  • Hiperpersonalización.
  • Automatización operativa.

A eso se suma la posibilidad de incorporar modelos de IA agéntica, que no solo analizan información sino que recomiendan y ejecutan acciones en función de los objetivos del negocio. “Esto permite evolucionar desde esquemas reactivos hacia modelos proactivos, con decisiones en tiempo real y una experiencia de cliente más consistente y personalizada”, describe el experto de Kyndryl.

Sebastián Barbich, director de Consultoría en Kyndryl Argentina y Uruguay.

El Readiness Report 2025 muestra que los líderes del sector a nivel global incrementaron en promedio un 33% sus inversiones en inteligencia artificial durante el último año. Pero en Argentina, como en el resto de la región, la infraestructura de datos sigue siendo el principal cuello de botella. “Vemos muchos pilotos, pero la escala depende de la base de datos y la gobernanza. La IA necesita información integrada, accesible en tiempo real para generar valor sostenible”, afirma Barbich, y completa: “Por eso las compañías más avanzadas primero están ordenando su arquitectura de datos y recién después escalan iniciativas de IA.”

En ese sentido, lo que hizo Southbay no es solo resolver un problema operativo presente. Puede verse también como la construcción de la base desde el cual competir en los próximos años. El proyecto ya demostró su impacto: se convirtió en parte esencial de las operaciones diarias de la empresa y generó nuevas demandas internas para ampliar funcionalidades y paneles de control.

El factor cultural: el mayor error de los proyectos de datos

Barbich es enfático en un punto que suele subestimarse: la tecnología es condición necesaria pero no suficiente. “El mayor error es pensar estos proyectos como implementaciones exclusivamente tecnológicas. Requieren gobernanza, procesos y adopción organizacional. Sin ellos, las potencialidades de la mejor plataforma terminan siendo subutilizadas.”

Lo que Kyndryl llama “democratización del dato” implica, sobre todo, una transformación cultural: no solo dar acceso a la información sino construir gobernanza y responsabilidad sobre el dato dentro de la organización. Las empresas que avanzan más rápido, observa, son las que logran alinear su liderazgo con la operación, romper los silos internos y construir confianza sobre la información disponible.

Lo que se viene: el estándar del retail en cinco años

La pregunta sobre hacia dónde va el sector tiene, para Barbich, una respuesta que puede generar ugencia entre quienes aún no empezaron. “En los próximos cinco años, capacidades que hoy son diferenciales —visibilidad de inventario en tiempo real, analítica avanzada, integración omnicanal, IA aplicada a forecasting— van a ser el estándar mínimo competitivo”. La diferencia real estará en las organizaciones capaces de convertir esa información en ejecución ágil y en decisiones cada vez más acertadas.

El caso de Southbay ofrece una hoja de ruta concreta: identificar dónde la fragmentación de datos frena las decisiones, construir una arquitectura unificada y gobernada sobre la nube, y operar el cambio también como una transformación cultural. Un camino que gran parte del sector todavía tiene por delante.