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Dormir mal puede convertirse en un problema difícil de resolver. Hay quienes prueban audios relajantes, cambian sus rutinas, buscan consejos en internet o recurren a distintas alternativas sin encontrar una solución duradera. Esa experiencia repetida entre los usuarios fue la que llevó a Martín Siniawski, un emprendedor argentino radicado en Silicon Valley, a cambiar el rumbo de su negocio y desarrollar Rest, una aplicación que utiliza inteligencia artificial (IA) para acompañar a las personas en la mejora de sus hábitos de sueño.

La plataforma ya superó las 100.000 descargas y acaba de dar un paso importante en su expansión: desde el 6 de octubre está disponible en español para América Latina y la comunidad hispana de Estados Unidos. El lanzamiento busca acercar sus herramientas a un mercado en el que, según detectó el equipo, todavía faltan alternativas digitales en español para trabajar sobre los problemas de descanso.

El proyecto nació de una idea bastante diferente. Siniawski y su equipo habían desarrollado una aplicación de podcasts cuando descubrieron que muchos usuarios la utilizaban especialmente por la noche, para quedarse dormidos o volver a conciliar el sueño después de despertarse durante la madrugada.

“Empezamos con audios para ayudar a relajarse y dormir, pero escuchando a los usuarios entendimos que sus problemas de sueño eran mucho más profundos. Había personas que llevaban años probando de todo, sin entender bien qué estaba causando sus dificultades para dormir ni tener un proceso claro para trabajar sobre ellas”, explica Siniawski, CEO y fundador de Rest.

De los audios a un programa de sueño con IA

El cambio de enfoque llevó al equipo a investigar qué había detrás de esas dificultades y qué herramientas contaban con respaldo científico. En ese camino, se vinculó con la doctora Ashley Mason, psicóloga clínica e investigadora de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), y con la licenciada Mercedes Velan, especialista argentina. El trabajo con profesionales permitió incorporar principios de la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, la neurociencia y la biología circadiana.

La llegada de la inteligencia artificial abrió la posibilidad de pasar de ofrecer contenidos aislados a brindar un proceso estructurado.

“La IA nos permitió guiar a la gente con un proceso metódico y personalizado para mejorar su sueño: entender su situación, adaptar la educación y ayudarla a llevar cambios concretos a su vida cotidiana”, señala el emprendedor.

Rest funciona a partir de un diario de sueño y conversaciones breves que permiten conocer las rutinas, las dificultades y los avances de cada persona. Con esa información, el sistema organiza sesiones diarias para trabajar sobre distintos aspectos del descanso. El objetivo no es solamente registrar cuántas horas duerme alguien, sino utilizar esos datos para proponer cambios de comportamiento que pueda sostener en el tiempo.

“Uno de los desafíos técnicos más importantes fue la memoria de la IA. Cuando trabajás con un profesional, esperás que recuerde tu situación, lo que le contaste y lo que ya probaron juntos. Buscamos esa misma continuidad: que el coach tenga un recuerdo específico de tus rutinas, tus dificultades y tus avances, y use esa información junto con tus registros de sueño para decidir cómo seguir”, detalla.

La diferencia respecto de un chatbot generalista está también en la estructura del programa. El usuario no necesita saber qué preguntarle a la inteligencia artificial: el sistema propone una agenda según la etapa del proceso, los temas que necesita comprender y las dificultades que todavía debe trabajar. Si una estrategia no funcionó, esa información sirve para orientar el siguiente encuentro.

“Rest es, ante todo, un programa de cambio de comportamiento. No alcanza con saber qué sería bueno hacer, sino que hay que poder llevarlo a la práctica y sostenerlo”, resume Siniawski.

Qué resultados obtuvo la aplicación

La compañía publicó su primer estudio de resultados en condiciones reales de uso, realizado sobre 318 personas que completaron ocho semanas del programa. Según el informe, entre la primera y la octava semana, el tiempo promedio que los participantes registraron para conciliar el sueño se redujo un 52%, mientras que el tiempo promedio que permanecieron despiertos durante la noche bajó un 49%.

La eficiencia promedio del sueño —la proporción del tiempo en cama que una persona pasa durmiendo— pasó de aproximadamente el 75% al 88%.

Los resultados deben interpretarse con cautela: se trata de un análisis observacional, sin grupo de control, por lo que no permite atribuir por sí solo los cambios a la aplicación ni establecer que todas las personas obtendrán los mismos resultados. El documento completo está disponible en el sitio de Rest.

El equipo también estableció límites para el uso de la IA. La aplicación se presenta como una herramienta de bienestar y educación, no como un servicio médico. No debe diagnosticar trastornos del sueño, indicar tratamientos o medicación ni recomendar suplementos. Esas decisiones corresponden a los profesionales de la salud.

“La idea es que Rest complemente el acompañamiento de sus profesionales de cabecera, ayudando a la persona a trabajar sobre sus hábitos de sueño en el día a día”, explica el fundador.

Un argentino en Silicon Valley

Siniawski estudió ingeniería, viene de una familia de médicos y encontró en el desarrollo de productos tecnológicos una manera de combinar su interés por la salud con su experiencia emprendedora. Rest creció dentro del ecosistema de Silicon Valley y pasó por Y Combinator, la aceleradora que impulsó a compañías como Airbnb, Dropbox y Coinbase. Más recientemente, la startup se incorporó a Stanford-StartX, una comunidad de emprendedores vinculados a la Universidad de Stanford.

“En Silicon Valley pudimos conectar con especialistas en salud y sueño como la doctora Ashley Mason, de UCSF, y con muchos emprendedores que están en la frontera del uso y la aplicación de la IA. Tener esas conversaciones de cerca ayuda a aprender más rápido: entender qué están probando otros, qué dificultades encuentran y qué posibilidades nuevas se abren para un producto como Rest”, cuenta.

Sin embargo, el emprendedor destaca que el desarrollo cotidiano de la plataforma depende también del talento argentino. El equipo de tecnología trabaja desde el país y la empresa mantiene vínculos con profesionales locales de la salud y del sueño.

“Argentina es fundamental para lo que construimos. Tenemos un equipo de tecnología muy talentoso que desarrolla Rest todos los días y es una parte central de la compañía. Y el talento argentino va mucho más allá de la tecnología: el país cuenta con grandes profesionales de la salud y del sueño, que combinan una formación muy sólida con una enorme dedicación a sus pacientes”, afirma.

La apuesta por Latinoamérica

La expansión regional tiene un componente personal, pero también responde a una oportunidad de negocio. El equipo detectó demanda de herramientas para mejorar el descanso y una oferta limitada de alternativas digitales en español. Adaptar Rest implicó más que traducir los textos: la compañía trabajó con especialistas y usuarios para que las conversaciones del asistente sonaran naturales en distintos países. En Argentina, por ejemplo, puede utilizar el voseo.

“Como argentino, este lanzamiento tiene un significado muy especial para mí. Estamos construyendo algo que ahora pueden usar nuestras familias, amigos y muchísimas personas de la región”, dice Siniawski.

El modelo combina una versión gratuita, que incluye contenidos educativos, un diario de sueño y herramientas cognitivas y de relajación, con una suscripción paga que suma el asistente de IA, conversaciones por voz y una experiencia más personalizada. Por ahora, la aplicación está disponible para iPhone y iPad; quienes usan Android pueden anotarse en una lista de espera.

El objetivo inmediato es acercar la herramienta a nuevos usuarios y comprobar qué lugar puede ocupar en el mercado latinoamericano. La rentabilidad sigue siendo una condición para sostener el proyecto, pero el fundador asegura que el impacto sobre la vida cotidiana de las personas es parte central de la apuesta.

“Dormir bien es una parte clave de una vida plena. Por eso elegimos trabajar en este problema. Como toda empresa, necesitamos construir un negocio rentable, pero el impacto que podemos generar es una parte central de por qué hacemos esto. Ojalá Latinoamérica llegue a tener un peso importante en el negocio; en el corto plazo estamos enfocados en acercar una herramienta útil y accesible a personas que hoy tienen pocas opciones”, concluye.