Poco queda de la vieja planta de Uzal, la textil con la que Eduardo Eurnekián comenzó su fortuna con la representación de la marca Puma, a partir de los años 70. Al costado de la ruta, en la localidad bonaerense de Chascomús, todavía sobrevive la antigua estructura y una de las clásicas torres coronadas por un tanque de agua fue revestida e iluminada para aggionarla a tiempos más modernos.

Con una inversión propia y prevista en u$s 1.200 millones, el grupo liderado por Eduardo Eurnekián inauguró su emprendimiento más reciente y, probablemente, uno de los más riesgosos que haya iniciado en su recorrido como empresario, en un área que no registra antecedentes en la Argentina: la puesta en marcha de una fábrica de circuitos integrados con integración vertical desde la materia prima, lo que implica el proceso completo de producción de chips a partir del silicio.

Hay pocas empresas en el mundo que, hoy, hacen el proceso vertical de empezar con un mineral y desemboca en un producto de microelectrónica terminado, lo que pondría a la Argentina entre los principales productores de tecnología a nivel mundial, dice su sobrino y presidente de la compañía, Matías Gainza Eurnekián.

Caso de estudio

Actualmente, llevan invertidos u$s 300 millones en una planta que abarca un área total de nueve hectáreas y que incluye una sala limpia de 500 metros cuadrados. En una primera etapa, la firma está ensamblando chips para tarjetas inteligentes, antenas de radio frecuencia (RFID) y tarjetas SIM, entre otras líneas de producto. Tienen clientes en el sector de Transporte, Finanzas y Telecomunicaciones, tanto en la Argentina como en el exterior.

En una segunda etapa, comenzará el despliegue de una foundry de circuitos integrados, un proceso que les demandará entre 15 y 18 meses. La fabricación de semiconductores puede tener un amplio rango de aplicaciones (desde sensores hasta dispositivos de memoria) y de sectores (Electrónica de Consumo, Automotriz, Medio Ambiente, Gobierno Electrónico, entre muchos otros). Además, planean ingresar en la producción de paneles fotovoltaicos (que se basan también en el silicio como materia prima) y luminarias LED, para el que hicieron un acuerdo con Philips.