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El gobierno acaba de dar luz verde a una operación que no pasa desapercibida: mediante el Decreto 490/2026, el Poder Ejecutivo autorizó el despliegue de aviones de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) en Chile para participar del ejercicio aéreo combinado Salitre 2026, que se llevará a cabo entre el 28 de junio y el 12 de julio.
No se trata de un vuelo de rutina: la Argentina enviará seis aeronaves y hasta 72 efectivos militares —pilotos, técnicos y personal de apoyo— en lo que representa una de las participaciones más completas del país en un ejercicio multinacional en los últimos años.
Qué aviones viajan y por qué su presencia importa más de lo que parece
La flota que Argentina llevará a Chile no es menor. El decreto detalla el despliegue de cuatro aviones entrenadores IA-63 Pampa III, el avión de combate avanzado de fabricación nacional, más un veterano C-130H Hércules para transporte y logística, y un ERJ-140 de sostén.
La presencia del Pampa III es especialmente significativa: se trata del único avión de combate de diseño y producción nacional que opera hoy la FAA, y su participación en ejercicios multinacionales lo expone a escenarios de alta exigencia operacional que difícilmente se replican en entrenamientos locales.
La misión real: interoperabilidad, adiestramiento y posicionamiento regional
Salitre 2026 no es un desfile. Es un ejercicio multi-dominio de alta intensidad diseñado para simular operaciones aéreas combinadas en un entorno de coalición multinacional, y la Argentina llega con objetivos concretos.
Según el propio decreto presidencial, la participación buscará que la FAA “incremente las experiencias operacionales combinadas y alcance adecuados niveles de interoperabilidad” con las otras fuerzas aéreas del bloque.
En términos prácticos, eso significa que los pilotos argentinos van a planificar y ejecutar operaciones junto a aeronaves de cinco países distintos, aprendiendo a coordinarse bajo procedimientos estandarizados que son los mismos que se utilizarían en una operación real.
El Estado Mayor General de la FAA también aprovechará el ejercicio para entrenar a su personal en la conducción de operaciones aéreas a gran escala, una capacidad que se perfecciona únicamente con práctica real.
Quiénes son los otros jugadores: de los Gripen brasileños a los Super Tucanos paraguayos
El contexto regional en el que se inserta Argentina también vale la pena analizar. Salitre 2026 reunirá a seis naciones: Chile como anfitrión, Argentina, Brasil, Colombia, Estados Unidos y Paraguay. Pero el verdadero punto de atención estará en dos protagonistas que marcarán un hito histórico en esta edición: los cazas F-39 Gripen brasileños, el moderno avión de combate de quinta generación que Brasil adquirió a Suecia y que debutará en este ejercicio multinacional, y los A-29 Super Tucanos paraguayos, el turbohélice de ataque liviano que demostró su versatilidad en operaciones reales en varios continentes.
Para la Argentina, compartir espacio aéreo de entrenamiento con estas plataformas no solo eleva el nivel de exigencia: también permite a sus pilotos observar de cerca capacidades y tácticas que, en el futuro, podrían ser las de potenciales aliados o, en el peor de los casos, referencias en cualquier escenario de tensión regional.