Aunque muchas veces pensamos que dormirnos apenas apoyamos la cabeza en la almohada es una buena señal, no siempre es así. Este comportamiento podría estar ocultando algo que no es tan saludable.
Sebastián La Rosa, médico experto en longevidad, explicó a través de su cuenta de Instagram: “Dormirte en dos minutos no es un superpoder. No es algo bueno, sino algo negativo desde el punto de vista de tu rendimiento y de tu recuperación”.
Qué significa dormirse rápido y por qué algunas veces no es bueno
En ese sentido, el especialista señaló: “Si vos tardás menos de ocho minutos, podrías pensar que es genial porque te dormís rápido”. Sin embargo, advirtió que esto no necesariamente es positivo: “La guía de la Academia Americana lo define como una somnolencia patológica”.
La Rosa explicó la lógica detrás de este fenómeno: “Cuanto más rápido te dormís, más presión de sueño tenías acumulada a lo largo de los días”. Y agregó: “Trasladalo a tu vida cotidiana. Si todas las noches vos tardás uno o dos minutos en quedarte dormido, eso no es dormir bien. Es deuda de sueño que tenías acumulada, que genera presión para dormirte rápidamente”.
Además, el médico advirtió sobre otras señales que pueden indicar una falta de descanso acumulada: “Si a la mañana necesitás un despertador y, además, el fin de semana dormís una hora más, estas tres cosas en conjunto nos hablan de una deuda de sueño acumulada que es importante que repares”.
¿Cuánto tiempo es normal tardar en dormirse?
En adultos sanos, lo habitual es tardar entre 10 y 20 minutos en quedarse dormido. Este período, conocido como latencia del sueño, es el tiempo que transcurre desde que una persona intenta dormir hasta que efectivamente se duerme.
Sin embargo, el tiempo puede variar de una noche a otra y también depende de factores como los horarios, el nivel de cansancio, el estrés y los hábitos de sueño.
Tardar más de 20 o 30 minutos de manera frecuente puede estar relacionado con dificultades para iniciar el sueño y, en algunos casos, con insomnio de inicio o ansiedad asociada al momento de acostarse.
Pero hay otro escenario que suele pasar inadvertido: quedarse dormido prácticamente de inmediato. Dormirse demasiado rápido tampoco es necesariamente una señal de buen descanso. Cuando una persona puede quedarse dormida en menos de 5 a 8 minutos, puede ser indicativo de una importante falta de sueño o de una acumulación de deuda de descanso.
¿Qué significa tardar menos de ocho minutos?
Hay una precisión importante: el umbral de menos de ocho minutos utilizado en medicina del sueño no corresponde simplemente a medir cuánto tarda una persona en dormirse por la noche en su cama.
La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño utiliza ese valor en pruebas objetivas de somnolencia, como el Multiple Sleep Latency Test (MSLT), que mide cuánto tarda una persona en quedarse dormida durante oportunidades de siesta controladas. Una latencia media de ocho minutos o menos puede ser indicativa de somnolencia excesiva y debe interpretarse dentro del contexto clínico.
Por eso, no es correcto diagnosticar una alteración del sueño simplemente porque alguien se duerme en dos, cinco o siete minutos por la noche. Sin embargo, cuando esa rapidez se combina con otros signos de falta de descanso, puede ser una señal para prestar atención.