La crema Nivea de lata azul es un clásico que atraviesa generaciones. Desde su creación en 1911, se convirtió en una de las cremas hidratantes más populares por su fórmula espesa y capacidad para humectar las pieles secas.
La farmacéutica Rafaela Ribeiro resaltó sus cualidades y recomendó siempre tenerla a mano.
La recomendación de Rafaela Ribeiro sobre la crema Nivea de lata azul
Pese al avance de la industria cosmética y la aparición de nuevas fórmulas, esta crema mantiene su popularidad y se mantiene vigente en el mercado del skincare.
La farmacéutica, que cuenta con una comunidad de más de 42.000 seguidores en Instagram (@rafaelaribeiromassena), recordó que fue lanzada en 1911, cuando las alternativas para el cuidado de la piel eran mucho más limitadas. “Fue esencial para cuidar la piel de generaciones enteras en una época en la que existían muy pocas opciones”, explicó.
Si bien reconoce que la industria de la cosmética evolucionó y hoy existen productos con ingredientes más modernos, remarcó que la Nivea de lata azul continúa siendo una muy buena crema hidratante. “La industria evolucionó, al igual que los ingredientes. Sin embargo, la Nivea de lata azul no deja de ser un buen hidratante. Las pieles secas la adoran”, afirmó.
Por este motivo, sostuvo que “siempre conviene tenerla en casa”, ya que se trata de un producto versátil que puede utilizarse en distintas situaciones. “Me encanta aplicármela en las manos justo antes de irme a dormir”, detalló.
¿Para qué sirve la Nivea de lata azul?
Según explica la página oficial de Nivea, la clásica crema es un producto multiuso que puede aplicarse en el rostro, las manos y distintas partes del cuerpo. Su fórmula contiene ingredientes como glicerina, pantenol y Eucerit, que ayudan a mantener la piel hidratada y suave.
La marca destaca que su textura espesa resulta especialmente útil para personas con piel seca, ya que proporciona una hidratación intensa que ayuda a recuperar las zonas más resecas.
En este contexto, Nivea indica que puede aplicarse durante la noche para intensificar el cuidado de las manos, una práctica que coincide con la rutina que compartió la farmacéutica Rafaela Ribeiro.