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Pensar constantemente en qué comer, cuánto falta para la próxima comida o qué alimentos deberían evitarse puede convertirse en una preocupación que ocupa buena parte del día.

Este fenómeno, conocido como food noise o “ruido alimentario”, describe la presencia de pensamientos frecuentes, persistentes y, en ocasiones, intrusivos relacionados con la comida, incluso cuando no existe hambre fisiológica.

Una encuesta realizada por Quiddity, a pedido de Novo, a 800 mujeres argentinas de entre 40 y 65 años permitió dimensionar esta problemática durante la transición hacia la menopausia.

Entre las mujeres preocupadas por su peso, el 22% manifestó que piensa constantemente en comida a lo largo del día y el 19% consideró que esta situación afecta de manera negativa su vida.

Foto: Asociación obesidades en México.

¿Qué diferencia existe entre el hambre y el “ruido alimentario”?

El hambre es una señal fisiológica mediante la cual nuestro organismo expresa su necesidad de energía. En cambio, el ruido alimentario se relaciona con pensamientos recurrentes sobre los alimentos, que pueden aparecer independientemente de esa necesidad.

Estos pensamientos pueden intensificarse por factores emocionales, el estrés, las restricciones alimentarias o las características del entorno.

Durante la menopausia, esta situación puede convivir con otros desafíos relacionados con el peso corporal. De hecho, la encuesta mostró que el 51% de las mujeres que habían experimentado dificultades para controlar su peso las relacionó con ansiedad, estrés o alimentación emocional.

Los especialistas advierten que interpretar estas experiencias exclusivamente como falta de disciplina puede aumentar la frustración y dificultar la búsqueda de ayuda.

El papel de los tratamientos en la regulación del apetito

El GLP-1 es una hormona que el organismo libera naturalmente después de comer y que participa en la regulación del azúcar en la sangre y la sensación de saciedad.

La semaglutida de Novo pertenece a la familia de los agonistas del receptor GLP-1 y actúa de manera similar a esta hormona, contribuyendo a reducir el apetito y favorecer el descenso de peso en personas con indicación médica.

La evidencia científica muestra que este medicamento puede producir reducciones significativas del peso corporal en personas con sobrepeso u obesidad. Sin embargo, el “ruido alimentario” requiere una evaluación específica, ya que intervienen factores biológicos, psicológicos y ambientales.

En Argentina, Novo ofrece Novo a la Par®, un programa de acompañamiento que brinda información educativa, beneficios y herramientas para las personas en tratamiento.

Comprender la diferencia entre hambre y pensamientos persistentes sobre la comida es un paso importante para abordar el peso corporal desde una perspectiva integral, sin reducirlo a una cuestión de voluntad.

La información presentada tiene fines exclusivamente informativos. Cualquier tratamiento farmacológico debe ser indicado y supervisado por un profesional de la salud.

La información presentada en esta nota tiene fines exclusivamente informativos y se basa en evidencia científica disponible. La mención de tratamientos o medicamentos no constituye una recomendación, y cualquier decisión terapéutica debe ser evaluada junto a un profesional de la salud, quien podrá determinar la alternativa más adecuada según las necesidades de cada persona.

Este contenido patrocinado fue elaborado con inteligencia artificial generativa y contó con la supervisión, edición y validación de un periodista de El Cronista.