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El Omega 3 es un conjunto de ácidos grasos poliinsaturados esenciales que el organismo humano no puede sintetizar por su propia cuenta.

Debido a su rol crítico en la estructura celular y la regulación de procesos metabólicos, su obtención a través de la dieta es indispensable para la salud.

Las funciones principales del Omega 3: ¿por qué es vital para el organismo?

El impacto del Omega 3 es sistémico, pero sus mayores beneficios se concentran en distintos frentes vitales:

Salud cardiovascular

Su función principal es mejorar la elasticidad de las arterias y ayudar a reducir los niveles de triglicéridos en sangre. Esto contribuye directamente a mantener una presión arterial saludable y a prevenir la formación de coágulos.

Función cerebral

El cerebro tiene una alta composición de grasas, y el Omega 3 forma parte de las membranas que protegen las neuronas. Su presencia es fundamental para mantener la buena memoria, la agilidad mental y para proteger el sistema nervioso del paso del tiempo.

Acción antiinflamatoria

Ayuda a regular la respuesta inflamatoria del cuerpo, lo que es clave para la salud de las articulaciones y para reducir el riesgo de enfermedades crónicas.

Fuentes de Omega 3: ¿cómo consumirlo de forma natural?

Para obtener estos beneficios, la dieta debe incluir una combinación de fuentes marinas y vegetales. Es importante saber que no todas aportan el mismo tipo de Omega 3.

Alimentos de origen marino (efecto directo)

Son los más potentes porque aportan los ácidos grasos ya listos para que el cuerpo los use:

  • Pescados azules: el salmón, la caballa, el atún, las sardinas son las fuentes más ricas.
  • Mariscos: langostinos y ostras también ofrecen un aporte significativo.

Alimentos de origen vegetal

Aportan una base que el cuerpo luego transforma, ideal para complementar la dieta:

  • Semillas: las de chía y lino son las más concentradas en este nutriente.
  • Frutos secos: principalmente las nueces.
  • Aceites: el aceite de canola y de soja son opciones útiles para la cocina diaria.

En cuanto a cómo incorporar estos alimentos, los especialistas sugieren consumir pescado graso al menos dos veces por semana para cubrir los requerimientos básicos.

Para aprovechar el Omega 3 de la chía o el lino, es necesario molerlas o triturarlas. Si se consumen enteras, el sistema digestivo no llega a absorber sus aceites esenciales.