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Cada vez más personas miran las reglas del Feng Shui cuando ordenan su casa o eligen la decoración. Y uno de los puntos que más sorprende es la recomendación de no poner fotos familiares en el dormitorio.

Gloria Ramos, consultora en esta práctica de origen chino, explica que este tipo de imágenes altera la calma del ambiente y hace que la mente no entre en un descanso profundo. Según ella, el cuarto debe funcionar como un espacio íntimo, silencioso y libre de estímulos que activen emociones intensas.

¿Por qué las fotos interfieren con el sueño?

Ramos sostiene que las fotos familiares cargan recuerdos que despiertan sensaciones variadas: alegría, nostalgia, tensión, culpa o preocupación.

Esa activación emocional impide que el cerebro logre una relajación total y, como resultado, el sueño pierde profundidad y calidad. Además, la experta señala que las imágenes tienen una “presencia simbólica”. Esto significa que el dormitorio deja de ser un refugio privado y empieza a sentirse invadido por energías externas.

Qué sucede con las fotos en la intimidad

Cuando se trata del dormitorio de una pareja, el efecto es más evidente. La especialista comenta que una foto de padres, hermanos o hijos genera la sensación de que alguien observa, juzga o condiciona. Esto enfría el clima emocional y erosiona la intimidad.

Por eso, la recomendación es clara: las fotos familiares pueden ir en cualquier parte de la casa, menos en el dormitorio.

Recomendaciones para que tus familiares estén presente

El Feng Shui sugiere colocar esas fotos en espacios activos, sociales o vinculados al trabajo personal:

  • Living o sala principal
  • Escritorio o estudio
  • Zonas de juegos o lugares de reunión

En esos ambientes, las imágenes refuerzan vínculos, acompañan emocionalmente y no interfieren con el descanso.

A su vez, un punto muy clave del Feng Shui es la ubicación de la cama. Algunas de las recomendaciones son:

  • Colocarla en un lugar donde se vea la puerta, pero sin quedar alineada con ella.
  • Elegir una estructura elevada para permitir que la energía circule por debajo.

Según esta filosofía, una buena ubicación genera estabilidad, seguridad y un descanso más reparador.