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En uno de los escenarios más imponentes del planeta acaba de ocurrir un acontecimiento que emociona a toda la región: el regreso a los cielos de un ave majestuosa que define la identidad de los Andes.

El Parque Nacional Patagonia, en Chile, fue testigo de un momento histórico que trasciende fronteras y que une a dos naciones bajo un mismo símbolo.

Tres nuevos ejemplares de esta ave emblemática, que figura en el escudo nacional argentino como símbolo de grandeza y libertad, vuelven a surcar los cielos patagónicos.

Milagro en la Patagonia: regresa una majestuosa criatura que es el orgullo del país

Tres cóndores recuperaron su libertad luego de un complejo proceso que involucró a decenas de científicos, veterinarios, autoridades y comunidades locales.

Su liberación fue el resultado de años de planificación, colaboración internacional y un compromiso inquebrantable con la conservación de una especie amenazada.

Carmen, Auquinco y Farellón son los nombres de los tres cóndores andinos que ahora surcan nuevamente los cielos patagónicos.

El cóndor andino es una especie que podrás ver en el cielo de la "Quebrada del Condorito", en San Clemente. (Fuente: Instagram @sanclementecordoba)
El cóndor andino es una especie que podrás ver en el cielo de la "Quebrada del Condorito", en San Clemente. (Fuente: Instagram @sanclementecordoba)

Cómo fue el viaje de los cóndores hacia la libertad

El camino de estos tres ejemplares hasta su hogar definitivo en la Patagonia comenzó en octubre pasado, cuando el Programa “Avión Solidario” de LATAM los trasladó desde el Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces ubicado en Santiago hasta el Parque Nacional Patagonia.

Carmen, una hembra nacida en cautiverio en 2023, junto a Auquinco y Farellón, dos machos rescatados de situaciones críticas en diferentes puntos de Chile, iniciaron entonces un período crucial de aclimatación que duraría tres meses.

Durante ese tiempo, los especialistas monitorearon cada aspecto de su comportamiento y salud, preparándolos gradualmente para el desafío de la vida silvestre.

El proceso no fue sencillo: requirió ajustes en la alimentación, ejercicios de vuelo controlados y una cuidadosa evaluación de sus capacidades físicas para asegurar que estuvieran listos para enfrentar las condiciones extremas de la Patagonia.

La iniciativa se enmarca en el Proyecto Manku, una alianza estratégica entre la Fundación Rewilding Chile, Filantropía Cortés Solari y Aves Chile (UNORCH) a través de su Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces, con el respaldo del Zoológico Nacional del Parque Metropolitano, el Servicio Agrícola y Ganadero, la Corporación Nacional Forestal, Bioamérica Consultores y LATAM.

El seguimiento de los cóndores en la Patagonia

Cada uno de los tres cóndores liberados porta transmisores satelitales y de radio de última generación que permitirán un seguimiento científico meticuloso durante los próximos años.

Esta tecnología es fundamental para comprender cómo se adaptan a su nuevo entorno, qué rutas de vuelo prefieren, dónde encuentran alimento y, crucialmente, qué amenazas enfrentan en su vida cotidiana.

El monitoreo de largo plazo permitirá responder preguntas esenciales sobre la ecología del cóndor andino en la Patagonia, datos clave no solo para Chile, sino para toda la región andina, incluyendo Argentina.

Jácome y su equipo rescataron 427 cóndores silvestresy criaron 81 pichones
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La importancia del cóndor andino en la Patagonia

El cóndor andino, con su envergadura alar de hasta 3.3 metros y un peso que puede alcanzar los 15 kilogramos en machos, cumple un papel ecológico insustituible como carroñero supremo de los Andes.

Su alimentación basada en animales muertos reduce los riesgos de propagación de enfermedades causadas por la descomposición de cadáveres, funcionando como un verdadero servicio sanitario natural.

Sin embargo, su baja tasa de reproducción —una sola cría cada dos años— y su lenta madurez sexual —alcanzada recién a los seis años— hacen que cada ejemplar sea invaluable para la supervivencia de la especie.

La caza ilegal, la intoxicación por plomo proveniente de municiones, el tráfico de fauna silvestre, las colisiones con infraestructura eléctrica y el uso de venenos para controlar depredadores del ganado doméstico son los principales factores que ponen en jaque la supervivencia de esta especie.

La población del cóndor ha experimentado una disminución significativa en el norte de los Andes, mientras que, en Chile y Argentina, aunque más numerosas, también muestran tendencias preocupantes.