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Los cepillos de pelo son un básico para cualquier rutina de cuidado y belleza. Sin embargo, el polvo, las pelusas y los restos de suciedad se acumulan y se convierten en el peor enemigo del cabello recién lavado. Afortunadamente, existe un truco con bicarbonato y shampoo que deja los peines como nuevos y evita grasa acumulada en el peine se transfiere al cuero cabelludo.
Cómo usar bicarbonato y shampoo para limpiar los cepillos
Un truco se volvió viral en los últimos días, ya que con tan solo dos elementos los cepillos de pelo quedan como nuevos. El paso a paso es sencillo:
- Sacar todos los pelos acumulados del peine con la mano
- Llenar un recipiente con agua muy caliente
- Añadir bicarbonato y shampoo y mezclar
- Dejar reposar los cepillos durante al menos una hora
- Sacar los peines y con un cepillo más pequeño para eliminar impurezas
- Dejar secar boca abajo para que no acumule humedad

Por qué la mezcla de bicarbonato con shampoo es efectiva
El shampoo actúa como un agente limpiador suave. Está formulado para eliminar grasa, restos de productos capilares, polvo y suciedad que se acumulan con el uso diario. Cuando se diluye en agua, puede penetrar entre las cerdas y desprender residuos de cremas, aceites, siliconas y sprays que quedan adheridos con el tiempo.

El bicarbonato, por su parte, potencia esa limpieza gracias a su leve acción abrasiva y desodorizante. Sus partículas ayudan a aflojar la suciedad más incrustada sin dañar el cepillo, mientras que su capacidad para neutralizar olores elimina el típico aroma a humedad o a productos acumulados. Además, contribuye a descomponer restos grasos que el lavado común no siempre logra remover.
El reposo es clave en este proceso. Al dejarlo sumergido durante varios minutos, la mezcla tiene tiempo de actuar en profundidad. Esto permite que la solución llegue a las zonas más difíciles, como la base de las cerdas, donde suelen acumularse sebo, células muertas del cuero cabelludo y residuos invisibles a simple vista.













