En un mundo dominado por la gratificación instantánea, los “likes” y el ritmo acelerado de las aplicaciones de citas, construir un vínculo sólido parece una tarea de resistencia. Para la psiquiatra y escritora Marian Rojas Estapé, el error más común al iniciar una relación es dejarse llevar exclusivamente por la efervescencia del momento, descuidando la compatibilidad de fondo.
Según la experta, la emoción inicial tiene la capacidad de “nublar el juicio”, lo que a largo plazo suele derivar en un desgaste emocional evitable. Por eso, propone detenerse y aplicar un filtro racional a través de dos interrogantes fundamentales antes de entregar el corazón por completo.
Las dos preguntas que tenés que hacerte
La psiquiatra propone detenerse a reflexionar antes de entregarse a un vínculo afectivo.
1. ¿Me conviene esta relación?
Aunque la pregunta pueda sonar fría o pragmática, Rojas Estapé subraya que es esencial para la salud mental. No se trata de una conveniencia económica, sino de coherencia con el proyecto de vida.
- Compatibilidad de valores: la química no garantiza que ambos quieran caminar hacia el mismo lugar.
- Ajuste de objetivos: preguntarse si esa persona encaja en la visión de futuro personal evita que, meses o años después, aparezcan fracturas por deseos irreconciliables (como la crianza, el lugar de residencia o el manejo de la libertad).
- El riesgo del desgaste: cuando forzamos un vínculo con alguien que no encaja con nuestra esencia, el costo es un agotamiento psicológico crónico.
2. ¿Esta persona me hace ser mejor?
Para la psiquiatra, el amor verdadero debe actuar como un catalizador del crecimiento personal. Una relación sana no solo aporta bienestar, sino que potencia las virtudes de cada uno.
- Dinámicas positivas: si el vínculo alimenta miedos, inseguridades o frena el desarrollo profesional y personal, es una señal de alerta inmediata.
- El efecto “Vitamina”: Rojas Estapé acuñó el término “personas vitamina” para referirse a quienes optimizan nuestro sistema inmunológico y emocional. El amor debería ir en esa dirección: ser un refugio y no un foco de estrés.
El peligro de la “dopamina digital” en el amor
La experta también vincula los problemas de pareja actuales con el uso excesivo de pantallas. Define a los dispositivos como “dispensadores automáticos de dopamina” que nos han vuelto impacientes.
“La velocidad normal de la vida nos aburre, y eso es muy peligroso para los vínculos”, advierte. En una era de fast life, la capacidad de prestar atención al otro y de divagar juntos —dos pilares que refuerzan la memoria emocional y la conexión profunda— se está perdiendo en favor de la superficialidad.
Para Marian Rojas Estapé, el éxito afectivo no depende del azar, sino de la atención consciente. Decidir con libertad requiere, primero, agudizar los sentidos y aprender a escuchar esa voz interior que, más allá del enamoramiento, sabe reconocer qué es lo que realmente nos da paz.