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En la cocina argentina, el arroz blanco suele ser el “plan B”. Ese comodín rápido que se tira en una olla con mucha agua y sal, se cuela tras 18 minutos y termina en el plato, muchas veces pasado o falto de gracia.

Sin embargo, para la gastronomía española —maestra indiscutida en el manejo de este cereal—, tratar al arroz simplemente como “hervido” es un error conceptual.

Grandes referentes de la cocina, como el galardonado chef José Andrés, coinciden en que la profundidad de sabor y la textura “desgranada” no se logran en una olla con agua, sino en una sartén con técnica y paciencia.

El fin del mito: el arroz no se hierve, se cocina

La diferencia fundamental radica en el punto de partida. Mientras que el método tradicional hogareño en Argentina se asemeja a la cocción de la pasta (abundante agua que luego se descarta), la técnica profesional utiliza la absorción y el sofrito previo.

Acá entra en juego un término que todo amante de la cocina debería conocer: el nacarado. Este proceso consiste en saltear el grano seco en una materia grasa antes de añadir cualquier líquido. Al hacerlo, el calor sella la capa exterior del almidón, lo que garantiza que, al final de la cocción, los granos queden sueltos, firmes y brillantes.

La receta de José Andrés: paso a paso para un arroz de autor

Para el chef asturiano, la clave no es complicar el plato, sino aromatizarlo desde la base. Tomá nota de esta técnica que podés aplicar hoy mismo en tu casa.

Ingredientes clave

  • El arroz: preferentemente de grano redondo o medio (en Argentina, un buen Doble Carolina es ideal por su capacidad de absorber sabores sin romperse).
  • El caldo: dos tazas de caldo vegetal o de pollo caliente por cada taza de arroz.
  • Aromáticos: 3 dientes de ajo, una hoja de laurel fresca y sal.
  • Materia grasa: aceite de oliva virgen extra.
(Fuente: Shutterstock).

Preparación profesional

  1. Aromatizar el aceite: en una sartén ancha o una cacerola baja (esto permite una cocción más uniforme que una olla alta), calentá el aceite a fuego medio. Agregá los ajos pelados y “chafados” (aplastados ligeramente con el cuchillo). Dejalos dorar suavemente: el objetivo es que el aceite absorba el perfume del ajo sin quemarlo.
  2. El Nacarado: volcá el arroz seco en la sartén. Revolvé durante 2 minutos hasta que veas que los bordes del grano se vuelven traslúcidos (como nácar). Este paso es el que evita que el arroz se “pegue”.
  3. Hidratación caliente: incorporá el caldo hirviendo y la hoja de laurel. Dato vital: el líquido debe estar caliente para no cortar la cocción del grano. Salpimentá, remové una sola vez para distribuir y no lo toques más.
  4. Tiempos y fuegos: cociná a fuego fuerte los primeros 3 minutos. Luego, bajá el fuego al mínimo, tapá y dejá cocinar por 14-15 minutos más.
  5. El reposo sagrado: apagá el fuego y retirá la fuente de calor. Tapá la sartén con un paño limpio de cocina y dejalo reposar 5 minutos. El paño absorbe el exceso de humedad y permite que el núcleo del grano termine de cocinarse con el calor residual.
Arroz blanco: por qué lo estuviste cocinando mal y el secreto de los chefs españoles para que quede perfecto (Fuente: Archivo).

¿Por qué esta técnica es superior?

CaracterísticaArroz hervido comúnArroz con técnica de nacarado
SaborNeutro, depende del condimento posterior.Profundo, impregnado desde el núcleo.
TexturaSuele ser pegajosa o blanda.Granos sueltos, con “mordida” (al dente).
AlmidónSe libera en el agua (se pierde).Se sella en el grano (aporta brillo).
PresentaciónOpaca.Brillante y aromática.

Si bien en España se utiliza mucho la variedad bomba por su resistencia, en las góndolas locales el arroz largo fino es el más común.

Si usás este último, reducí el tiempo de cocción a 12-13 minutos, ya que es un grano que se ablanda más rápido. Si buscás una experiencia más cercana a la española, el Doble Carolina es tu mejor aliado para esta receta de sartén.