PANDEMIA

Las peligrosas nuevas mutaciones del Covid-19: cuáles son y qué consecuencias tienen

Ya hace muchos meses que se han empezado a detectar mutaciones del SARS-CoV-2, responsable del COVID-19, ¿Cuáles son las más reconocidas y cómo afectan a los individuos?

El nuevo coronavirus SARS-Cov-2, causante del COVID-19, es parte de una familia mucho más grande de virus similares (tal como el MERS o el SARS, ambos virus beta), que existen hace millones de años y pueden causar desde una pequeña tos hasta problemas respiratorios severos.

En el caso del SARS-CoV-2, se cree que este virus existía hace ya un largo tiempo en animales y que recién a finales del 2019 realizó su salto hacia los humanos, comenzando con la pandemia más grande de los últimos 100 años. Pero, ¿es el virus que infecta a la sociedad hoy el mismo que fue transmitido por primera vez en China desde un animal a un humano?

La respuesta es no. Tal como se sabe hace ya muchos meses, existe una variedad de mutaciones del SARS-Cov-2, algunas conocidas (como "la británica" o la "la brasilera") y otras totalmente desconocidas para el público en general.

En realidad, cada mutación incluye otras mutaciones dentro de ella y en general estas ocurren en la capa lipídica del virus conocida como proteína de pico, el elemento que permite que el virus se acople a las células del cuerpo, realice una copia genética de su ARN (Ácido ribonucleico) y se expanda.

Mediante el copiado de ARN es como se generan las mutaciones debido a que el virus puede cometer pequeños errores a la hora de realizar este proceso y así cambiar el ARN, estos cambios ocurren de manera aleatoria y por accidente y son parte natural del funcionamiento de los virus en general.

Esta es la explicación por la cual, por ejemplo, se precisa una vacuna contra la influenza todos los años: el virus cambia constantemente y la protección debe reforzarse ante sus nuevas mutaciones.

Los cambios en los virus pueden afectar desde su capacidad para infectar a otras personas, su rapidez para contagiar o la gravedad de la enfermedad y estos ocurren constantemente, casi en cada individuo que se contagia. Por ejemplo, se cree que la mutación que permitió al SARS-CoV-2 saltar especies en principio, ocurrió por accidente luego de que un fragmento de información genética de otro virus se mezcló con el del coronavirus mientras ambos estaban infectando a un murciélago.

Así, este cambio genético permitió a la proteína de pico del SARS-Cov-2 tomar un enzima presente en el cuerpo humano denominada furina, este componente se dedica a "abrir" o cortar hormonas y factores de crecimiento para activarlos. Pero cuando la furina cortó parte de la proteína de pico del virus, le permitió a este engancharse a una importante molécula presente en el exterior de las células respiratorias humanas, la Neuropilina 1.

Así fue como el SARS-Cov-2 comenzó su camino de contagios, abriéndose paso por todo el mundo y trayendo nuevas mutaciones, miles de ellas, consigo. Una por una, ¿Cuáles son las más conocidas y que cambian del virus original?

La primera mutación europea

Cuando el virus comenzó a aparecer en Europa a principios del 2020, se detectó un pequeño cambio en su proteína de pico que aumentaba el número de partículas virales eliminadas por las células infectadas, especialmente las que surgían del tracto respiratorio superior de los pacientes.

Aunque estudios recientes sugieren que esta variación también se puede haber originado en China, su origen es realmente un misterio. Esta cepa, denominada D614G, fue la que le permitió al virus expandirse con mayor rapidez y eficacia a través de las microgotas largadas al toser.

La mutación escocesa

En marzo del 2020 una pequeña variación del virus en 500 muestras en Escocia alarmó a los especialistas: la mutación N439K permitía al SARS-CoV-2 enlazarse con mayor facilidad a las células humanas y, agravando el caso, parecía mostrar mayor resistencia a los anticuerpos de quienes ya se habían recuperado del virus.

Aunque el N439K parece haberse extinguido en el país debido al bajo contagio en el país surgido por el aislamiento obligatorio, este volvió a surgir durante la primavera en casos aislados al escoses y con un agravante: cargaba con otra mutación más la cual eliminó dos aminoácidos clave en la proteína de pico, la H69 y la V70.

La mutación otoñal

Entonces, durante el otoño europeo, primavera para el hemisferio sur, esta mutación con mayor resistencia a los anticuerpos se sumó a la falta de los aminoácidos H69 y V70 en la proteína de pico, llegando a tener aparición internacional en países como Tailandia o Alemania.

La eliminación de estos aminoácidos produce un cambio en la proteína de pico del COVID-19 que hace que el bucle de moléculas que sobresalen de este para engancharse a las células apriete todavía más. Aunque no se han confirmado los beneficios de este cambio para el virus, se cree que podría brindarle mayor protección ante el ataque del sistema inmunológico. Sin embargo, las vacunas siguen siendo efectivas antes esta variación y no aumenta la gravedad de la enfermedad.

La cepa británica

Descubierta en octubre del 2020, esta variante fue la que atrajo la atención de la sociedad a los cambios que el virus puede sufrir y, tal como se ha mencionado, carga con distintas mutaciones encima que se juntan para crear una nueva.

La B117 no sólo cuenta con la eliminación de los aminoácidos H69 y H70 sino que otras 16 mutaciones se han encontrado en su proteína de pico y muchas de ellas no se han visto nunca. Así, la cepa británica posee mutaciones como la P681H, la cual se asimila a la de la furina que surgió en primer lugar, o la N501Y, que ayuda al virus a unirse más estrechamente con las células.

Así, este virus ya se detecta en la mitad de Europa y su riesgo de transmisión ha aumentado increíblemente ya que la carga viral resulta mayor. Se estima que la B117 se replica el doble de rápido que la cepa original surgida en China y ciertos estudios resaltan que esta variante puede ser un 30 % más mortal que otras, aunque faltan pruebas que lo confirmen.

Cepa británica con sus mutaciones

La cepa sudafricana

A finales de octubre, científicos en Sudáfrica descubrieron la variante 501Y.V2 o B1351, la cual permite escapar a los anticuerpos en el plasma sanguíneo de los pacientes que ya han tenido COVID-19 alguna vez. Esta mutación tiene 8 distintas en su proteína de pico y 3 de ellas facilitan la transmisión.

Aunque no hay pruebas de que esta mutación permita enfermedades mas graves, si se sabe que su transmisión se da con mayor rapidez y la cepa ya se ha detectado en más de 20 países.

La cepa brasileña

La variante brasileña P1 contiene alrededor de 20 mutaciones distintas y se cree que surgió en la ciudad de Manaos, en el estado de Amazonas, donde la población se vio fuertemente afectada por el virus, sufriendo de escasez de oxígeno y falta de camas para internación.

Esta nueva cepa parece ser más propensa a volver a infectar a individuos que ya han tenido COVID-19, superando los anticuerpos. Sin embargo, las vacunas siguen manteniendo su efectividad ante esta variante.









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Comentarios

  • JT

    Joe Tranfer

    26/02/21

    Y que hacemos...?

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