Las 3 palabras que contradicen a Shakespeare y que hay que decirse para alcanzar el éxito, según este gurú: cuáles son

El escritor canadiense Malcolm Gladwell cree se debe dejar de hacer un sobreanálisis de los posibles resultados de las acciones, porque eso lleva a la parálisis

Tratar de predecir qué sucederá en el futuro es la clave de gran parte de las acciones que llevan a cabo los seres humanos. Anticipar qué van a querer los clientes, si una inversión será rentable o, incluso, si vale la pena romper la dieta para comerse un chocolate son planteos que las personas se hacen a diario.

Básicamente, se analizan situaciones, se evalúan escenarios posibles y se reflexiona sobre los los posibles resultados. Y muchas veces, cuando se descubre que no se puede controlar todo, no se hace nada con el resultado de las conjeturas.

Es que la incertidumbre es tal, que termina por generar una parálisis. Si no hay manera de predecir el futuro, ¿de qué vale el esfuerzo?

Sin embargo, el sociólogo, escritor y periodista canadiense Malcolm Gladwell cree que la falta de certeza no es un problema, sino que es parte de la solución. En su opinión, hay tres palabras que separan a los que logran sus objetivos de los que no llegan a alcanzarlos: "Hamlet se equivocó".

En el podcast Don't Keep Your Day Job la presentadora Cathy Heller le pidió a Gladwell consejos para dejar de procrastinar y pasar a la acción. Para responderle, el escritor se refirió al enfoque adoptado por el economista Albert Hirschmann.

Según Hirschmann, no conocer el futuro no debería ser un freno, sino que, por el contrario, debería despejar el camino. Dado que es imposible saber cómo van a salir las cosas, ¿por qué preocuparse? ¿Por qué dudar? Es mejor intentarlo y arriesgarse.

Aunque no se pueda saber saber cómo saldrán las cosas, lo que sí se puede saber es que hacer algo significativo valdrá la pena. O que tiene sentido esforzarse en perseguir un objetivo, más allá del resultado.

Hirschmann lo llamó el "enfoque Hamlet se equivocó". Hamlet era un clásico pensador excesivo. Analizaba, evaluaba, reflexionaba, se entretenía y agonizaba... y se hacía la vida imposible.

"Esta creencia que tenemos de que el futuro es conocible es una locura. La gente necesita tener la libertad de arriesgarse más", agrega Gladwell.

Las personas con éxito trabajan más duro primero; así es como se ganan los ascensos. Los empresarios de éxito trabajan primero con más pasión, mucho antes de que se vislumbre un posible rendimiento; así es como obtienen mayores beneficios.

La mayoría de la gente espera saber que va a obtener un rendimiento antes de plantearse trabajar más duro. Las personas con éxito ven la compensación como la recompensa por un esfuerzo excepcional, no como el motor.

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