La obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial cuya prevalencia aumentó de manera sostenida durante las últimas décadas. Su desarrollo está influido por la interacción de factores biológicos, genéticos, ambientales, sociales y conductuales, y sus consecuencias pueden afectar distintos órganos y sistemas.
El exceso de peso se asocia con más de 200 condiciones y complicaciones de salud, entre ellas diabetes tipo 2, hipertensión arterial, alteraciones de los lípidos, apnea del sueño y enfermedades cardiovasculares. Estas últimas continúan siendo la principal causa de muerte a nivel mundial e incluyen afecciones como el infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular (ACV) y la insuficiencia cardíaca.
El riesgo cardiovascular depende de múltiples factores. Algunos pueden modificarse, como el tabaquismo, la alimentación poco saludable, la inactividad física y el consumo nocivo de alcohol. El sobrepeso y la obesidad también forman parte de este entramado: el exceso de tejido adiposo, especialmente cuando se acumula en la región abdominal y alrededor de los órganos, puede asociarse con inflamación de bajo grado, resistencia a la insulina, hipertensión y alteraciones metabólicas que contribuyen al riesgo cardiovascular.
Por eso, el manejo de la obesidad no se limita a alcanzar un determinado número en la balanza. Requiere un abordaje integral e individualizado que puede incluir intervenciones nutricionales, actividad física, apoyo conductual, seguimiento profesional y, cuando existe indicación médica, tratamiento farmacológico o quirúrgico.
¿Cuáles son las intervenciones efectivas en el manejo del peso?
El tratamiento del sobrepeso y la obesidad debe adaptarse a las características y necesidades de cada persona. Una alimentación equilibrada, la actividad física regular, el descanso adecuado y el acompañamiento de profesionales de la salud forman parte de ese abordaje, pero no constituyen las únicas herramientas disponibles.
En determinadas personas, la farmacoterapia puede incorporarse como parte del tratamiento integral. Entre las alternativas disponibles se encuentran los agonistas del receptor GLP-1, una clase de medicamentos a la que pertenece la semaglutida de Novo.
La semaglutida de Novo cuenta con un amplio programa de estudios clínicos que evaluó distintos aspectos relacionados con la obesidad y sus complicaciones. En el estudio SELECT, el tratamiento con la semaglutida 2,4mg de Novo, administrada una vez por semana, demostró reducir en un 20% el riesgo de infartos no fatales, accidentes cerebrovasculares y muertes cardiovasculares en personas con sobrepeso u obesidad y enfermedad cardíaca establecida.
Estos hallazgos aportaron evidencia sobre un aspecto que va más allá de la pérdida de peso: en personas con enfermedad cardiovascular ya establecida y sobrepeso u obesidad, determinadas intervenciones destinadas al manejo del peso también pueden contribuir a reducir el riesgo de nuevos eventos cardiovasculares.
El manejo de la obesidad, sin embargo, requiere una estrategia sostenida en el tiempo. Novo cuenta en Argentina con Novo a la Par®, su programa de cuidado al paciente, que ofrece información y herramientas de acompañamiento para personas que reciben determinados tratamientos de la compañía, junto con recursos orientados al seguimiento del tratamiento y la incorporación de hábitos saludables.
La información presentada en esta nota tiene fines exclusivamente informativos y se basa en evidencia científica disponible. La mención de tratamientos o medicamentos no constituye una recomendación, y cualquier decisión terapéutica debe ser evaluada junto a un profesional de la salud, quien podrá determinar la alternativa más adecuada según las necesidades de cada persona.
Este contenido patrocinado fue elaborado con inteligencia artificial generativa y contó con la supervisión, edición y validación de un periodista de El Cronista.