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La salud ósea suele cobrar relevancia recién con el paso del tiempo, pero su cuidado comienza mucho antes. Especialistas coinciden en que una alimentación equilibrada desde la infancia es clave para prevenir problemas como la pérdida de masa ósea, sarcopenia y osteoporosis en la adultez. El capital óseo se construye durante la infancia y la adolescencia y luego debemos mantener ese capital durante toda la vida.

En ese sentido, ciertos nutrientes juegan un rol central en la formación y mantenimiento de huesos fuertes. Entre ellos, el calcio y la vitamina D aparecen como determinantes, y su déficit es más frecuente de lo que se cree.

El rol de los lácteos en la salud ósea

El equipo interdisciplinario de Profesionales Expertos en Nutrición Infantil (PROFENI) destaca que los lácteos, y en particular el yogur, constituyen una fuente clave de nutrientes esenciales para la salud ósea y muscular. Según los especialistas, el yogur aporta calcio, proteínas de alto valor biológico y vitaminas que resultan fundamentales para el desarrollo y mantenimiento del tejido óseo y los músculos, especialmente en etapas de crecimiento.

Este aporte es especialmente relevante en el contexto argentino. Datos epidemiológicos señalan que siete de cada diez niños no cubren la ingesta diaria recomendada de calcio y más del 90% no alcanza los niveles adecuados de vitamina D, dos nutrientes clave para la salud de los huesos. En esa línea, refuerzan que los lácteos fermentados no solo aportan estos nutrientes, sino que también presentan proteínas completas, necesarias para la estructura y reparación de tejidos, incluidos los óseos.

Más del 90% de los niños no alcanza los niveles adecuados de vitamina D.

Por qué el yogur aparece como una recomendación central

Más allá de su contenido nutricional, el yogur tiene un diferencial: su proceso de fermentación mejora la absorción de nutrientes. Según PROFENI, la fermentación facilita que el organismo aproveche mejor el calcio y las proteínas en comparación con otros alimentos.

Además, su perfil lo convierte en un alimento accesible, seguro y fácil de incorporar en la alimentación diaria por sabor y textura, lo que es clave para sostener hábitos en el tiempo.

Una estrategia nutricional más allá de la edad

PROFENI enfatiza que el cuidado de los huesos debe comenzar desde los primeros años de vida. En ese marco, el yogur es el único alimento fermentado recomendado desde los seis meses, con aporte significativo de calcio y vitamina D, lo que lo posiciona como una herramienta temprana para construir una base nutricional sólida.

Al mismo tiempo, su inclusión en la dieta cotidiana puede contribuir a compensar déficits nutricionales frecuentes, especialmente en contextos donde el consumo de lácteos es inferior al recomendado.