Un nuevo descubrimiento arqueológico en Perú vuelve a sacudir lo que se sabe sobre los orígenes de las civilizaciones en el continente. Un equipo de investigadores identificó una misteriosa estructura circular de más de 4.000 años de antigüedad vinculada a la cultura Caral, considerada la primera gran sociedad urbana del continente.
Los expertos creen que se trataba de un espacio clave para observar el cielo y entender fenómenos naturales.
Un descubrimiento único que redefine la historia
La estructura fue encontrada en el sitio arqueológico de Áspero, un antiguo asentamiento costero ubicado a unos 180 kilómetros al norte de Lima. Allí, los especialistas identificaron una construcción circular de dos niveles con un diseño poco habitual dentro de esta civilización.
Según las investigaciones, la edificación habría sido levantada alrededor del año 2000 a.C., en pleno desarrollo de Caral, que floreció entre el 3000 y el 1800 a.C.
El equipo estuvo liderado por la reconocida arqueóloga Ruth Shady, responsable de algunos de los hallazgos más importantes vinculados a esta cultura.
¿Para qué servía esta misteriosa construcción?
Los especialistas sostienen que el sitio tenía una función mucho más compleja que la de una simple edificación. Todo indica que habría sido utilizado para la observación astronómica.
Desde este punto, los antiguos habitantes habrían seguido el movimiento del Sol, la Luna y las estrellas, vinculando estos fenómenos con los ciclos naturales.
Esta información era clave para anticipar cambios en el clima, las mareas y la disponibilidad de recursos marinos, lo que impactaba directamente en actividades como la pesca, el marisqueo y el intercambio con otras comunidades.
Caral: la civilización que cambió la historia de América
La cultura Caral es considerada la civilización más antigua de América y una de las seis donde surgió la vida urbana de forma independiente en el mundo.
Se desarrolló en el valle de Supe, en la costa central de Perú, y llegó a contar con ciudades planificadas, monumentos, plazas circulares y una organización social compleja miles de años antes que otras culturas americanas.
A diferencia de otras civilizaciones antiguas, Caral no dejó evidencias de guerras, pero sí de un profundo conocimiento en arquitectura, comercio y posiblemente astronomía.
El descubrimiento de esta estructura refuerza la idea de que los habitantes de Caral tenían un dominio avanzado del entorno natural y del cielo, mucho antes de lo que se creía.
Además, confirma que la relación entre astronomía, economía y vida cotidiana era central en esta cultura, algo que ahora comienza a entenderse con mayor claridad.