En 1974, Kenneth Roebbelen, recién graduado de la Universidad de California en Davis, decidió construir una cabaña solo con herramientas manuales. Su objetivo era claro: buscaba evitar la vida en dormitorios y, con esa idea en mente, levantó aquella primera construcción en el terreno familiar.
El terreno había sido comprado por su padre, Hans Roebbelen, durante la década de 1960. Cuando Kenneth empezó la obra, recibió una condición estricta que marcaría todo el proyecto: debía trabajar únicamente con herramientas manuales.
“La regla era que solo podía usar herramientas manuales, sin herramientas eléctricas ni electricidad”, recordó Roebbelen sobre aquella primera construcción, que con el tiempo se convirtió en el origen de todo el complejo actual.
Cómo la cabaña se convirtió en una residencia de lujo
Con el paso de las décadas, esa cabaña original quedó integrada a una residencia principal de 910 metros cuadrados y a un pool house de 204 metros cuadrados. La familia llegó a controlar 252 hectáreas que se extendían hasta Folsom Lake.
Hoy, la propiedad que está a la venta ocupa 19 hectáreas de ese terreno familiar. Su interior combina pisos y techos de cerezo, puertas de caoba y una amplia escalera central, además de una suite principal con hidromasaje, sauna y espacio de entrenamiento propio.
Roebbelen explicó que, pese a haber construido en distintas etapas de su vida, buscó darle una identidad unificada al conjunto: “Uno hace todas estas cosas en diferentes etapas de la vida, y parte del objetivo es que parezca que se hicieron al mismo tiempo y que todo estuvo coordinado”.
Qué incluye la mansión de u$s 6 millones
La propiedad reúne una combinación poco común de lujo, tecnología y autosuficiencia. Entre sus principales atractivos se destacan:
- Pileta Junior Olympic de 25 metros
- Hangar, pista de aterrizaje y helipuerto propios
- Garage para seis autos
- Espacio para casas rodantes y barcos
- Estanque de pesca e invernadero comercial
- Sistema solar de 38 kilovatios con diez baterías Tesla
- Esculturas de bronce y una obra del artista Ken Shutt
Una inversión que hoy sería imposible de repetir
Para el corredor a cargo de la venta, reconstruir un complejo de estas características desde cero resultaría inviable en la actualidad. “Construir esto hoy costaría u$s 15 millones. No se podría hacer. Vale absolutamente cada centavo”, afirmó sobre la propiedad.
La historia de Kenneth Roebbelen resume así medio siglo de trabajo: una cabaña levantada sin un solo cable eléctrico terminó convertida en una de las propiedades más singulares de California, con comodidades reservadas a un puñado de mansiones en el mundo.