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El polo norte magnético de la Tierra continúa desplazándose y su comportamiento en los últimos años generó especial interés entre los científicos.

Este fenómeno, relacionado con los movimientos que ocurren en el interior del planeta, modifica de manera constante la ubicación del campo magnético terrestre.

En concreto, el desplazamiento obliga a actualizar periódicamente los modelos utilizados para calcular la orientación magnética de la Tierra.

Estos datos son fundamentales para determinar con mayor precisión las referencias que utilizan distintos sistemas de navegación y orientación.

Aunque el fenómeno puede pasar inadvertido, el movimiento del polo magnético terrestre tiene consecuencias para tecnologías y actividades que dependen del campo magnético.

El polo norte magnético no está quieto: por qué cambia de ubicación

El polo norte magnético no coincide con el Polo Norte geográfico ni permanece fijo en una ubicación determinada.

Mientras el segundo corresponde a la intersección del eje de rotación terrestre con la superficie del planeta, la posición del polo magnético está determinada por la dinámica del campo geomagnético y por los procesos que tienen lugar en el interior de la Tierra.

A aproximadamente 3.000 kilómetros de profundidad se encuentra el núcleo externo, compuesto principalmente por hierro y níquel en estado líquido.

Los movimientos convectivos de este material conductor generan corrientes eléctricas que, mediante el denominado efecto geodinamo, producen y mantienen el campo magnético terrestre.

Esta estructura protege el planeta de una parte de las partículas cargadas procedentes del viento solar y constituye, además, la base física del funcionamiento de instrumentos de orientación magnética.

Desde su identificación científica en el siglo XIX, el polo norte magnético experimento un desplazamiento continuo de varios miles de kilómetros.

Su velocidad de migración tampoco se mantuvo constante: durante buena parte del siglo XX el movimiento fue relativamente lento, pero posteriormente registró una aceleración significativa en dirección a Siberia.

Los datos geomagnéticos obtenidos durante los últimos años muestran, no obstante, una modificación en la velocidad de este desplazamiento.

Este cambio resulta particularmente relevante para los modelos utilizados para describir la evolución del campo magnético terrestre y actualizar los sistemas de referencia empleados en navegación y orientación.

Polo norte magnético: cómo afecta su desplazamiento a celulares, GPS y sistemas de navegación. Fuente: Generador de imágenes Microsoft Bing

El inesperado cambio de velocidad que estudian los científicos

El polo norte magnético llegó a desplazarse a velocidades cercanas a los 50 o 60 kilómetros por año durante las primeras décadas del siglo XXI. Las mediciones posteriores mostraron que ese ritmo comenzó a disminuir y actualmente se ubica alrededor de los 35 kilómetros anuales.

Los investigadores estudian distintas explicaciones para entender esta variación. Una de las principales hipótesis está relacionada con modificaciones en los movimientos del hierro fundido que se encuentra en el núcleo externo de la Tierra.

También existe una explicación vinculada con dos grandes regiones magnéticas ubicadas debajo de Canadá y Siberia. Los cambios en la intensidad de ambas zonas podrían haber influido primero en el desplazamiento acelerado del polo y, posteriormente, en la reducción de su velocidad.

Para seguir estos cambios se utiliza el World Magnetic Model (WMM), un modelo internacional desarrollado por organismos científicos de Estados Unidos y Reino Unido. Su función es representar el campo magnético terrestre y calcular cómo varía según el lugar del planeta.

Cómo puede afectar el movimiento del polo a celulares, aviones y GPS

El desplazamiento del polo magnético no hará que los celulares dejen de funcionar ni que el GPS pierda su señal. En los celulares, puede afectar principalmente a la calibración de la brújula y del magnetómetro, utilizados para determinar la orientación y el rumbo.

En el caso del GPS, no interrumpe la señal ni impide la geolocalización, aunque los sistemas de navegación que combinan GPS con sensores magnéticos pueden requerir ajustes para mantener una correcta orientación.

El fenómeno sí resulta relevante para sistemas que necesitan conocer con precisión el campo magnético. La aviación, la navegación marítima, las operaciones militares y determinadas actividades científicas utilizan modelos de referencia para corregir sus cálculos de orientación.

El fenómeno tampoco significa que esté por ocurrir una inversión inmediata de los polos. La Tierra atravesó inversiones magnéticas numerosas veces durante su historia geológica, pero se trata de procesos que ocurren a escalas de tiempo extremadamente prolongadas.

Por ahora, el principal desafío para los científicos consiste en continuar midiendo el campo magnético y actualizar los modelos de navegación cuando sea necesario. El movimiento del polo norte magnético es un proceso natural y permanente, pero sus cambios de velocidad permiten conocer mejor lo que sucede en las profundidades de nuestro planeta.