A la hora de comprar, una de las dudas más comunes es si conviene elegir carne con grasa o carne sin grasa.
Mientras algunas personas buscan reducir el consumo de grasa por cuestiones de salud, otras sostienen que la grasa aporta más sabor, jugosidad y mejora la cocción.
Lo cierto es que no existe una única respuesta. La elección depende del uso que se le dará, las necesidades nutricionales de cada persona y el tipo de corte de carne.
¿Qué diferencia hay entre la carne magra y la carne con grasa?
La principal diferencia está en la cantidad de grasa visible e infiltrada entre las fibras musculares.
La carne magra contiene un bajo porcentaje de grasa y suele provenir de cortes como peceto, cuadrada, nalga, bola de lomo, lomo o cuadril desgrasado.
Se caracteriza por aportar proteínas de alta calidad con menos calorías y una menor cantidad de grasas saturadas.
En cambio, la carne con grasa presenta una capa externa de grasa o un veteado interno (conocido como marmoleo), típico de cortes como bife de chorizo, ojo de bife, asado, vacío o entraña.
Esa grasa se derrite durante la cocción, lo que ayuda a conservar la humedad y potencia el sabor.
Además de influir en el gusto, la grasa modifica la textura de la carne. Los cortes con mayor marmoleo suelen resultar más tiernos y jugosos, mientras que los magros requieren una cocción más cuidadosa para evitar que queden secos.
¿Qué recomiendan los expertos comprar?
Los especialistas señalan que no es necesario eliminar por completo la grasa de la alimentación, pero sí moderar su consumo.
Para quienes buscan mantener una alimentación equilibrada o reducir el consumo de grasas saturadas, lo ideal es priorizar cortes magros y retirar la grasa visible antes o después de la cocción. De esta manera se conserva el aporte de proteínas, hierro, zinc y vitamina B12, esenciales para el organismo.
Sin embargo, si la carne se consumirá de manera ocasional en una parrillada o una comida especial, un corte con un nivel moderado de grasa puede ser una buena elección por su sabor y textura.
¿Qué conviene comprar según el uso que le vayas a dar?
La elección del corte de carne también depende de la receta que se quiera preparar.
- Para milanesas: nalga, cuadrada, peceto o bola de lomo, por su bajo contenido graso.
- Para guisos y estofados: roast beef, paleta o aguja, que conservan su jugosidad durante las cocciones largas.
- Para la parrilla: bife de chorizo, vacío, asado, entraña u ojo de bife, donde la grasa aporta sabor y evita que la carne se reseque.
- Para una dieta baja en grasas: lomo, cuadril desgrasado, peceto y nalga son algunas de las opciones más recomendadas.
En definitiva, los expertos coinciden en que no existe una carne “mejor” que otra. La clave está en elegir el corte según el tipo de preparación, consumirlo con moderación y mantener una alimentación variada y equilibrada.