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Marte ya no es el desierto inerte que imaginábamos. Una investigación publicada en la revista Nature acaba de sacudir los cimientos de la geología planetaria al confirmar que, bajo su corteza roja, se esconde un núcleo interno sólido rodeado de una capa líquida.
Esta configuración es un “espejo” de la estructura que posee la Tierra, lo que abre un abanico de preguntas sobre por qué ambos mundos tuvieron destinos tan diferentes.
El descubrimiento que rompe viejas teorías
Hasta hace muy poco, la hipótesis dominante sostenía que el centro de Marte era completamente fluido. Pero el análisis de los “marsquakes” (martemotos) detectados entre 2018 y 2022 por la sonda InSight reveló una realidad distinta.
Al estudiar cómo las ondas sísmicas atravesaban las profundidades del planeta, los científicos identificaron un “corazón endurecido” compuesto principalmente por hierro y níquel, con rastros de elementos ligeros como el oxígeno. Este hallazgo integra definitivamente a Marte en la familia de los planetas rocosos con estructuras dinámicas y complejas.
El misterio del escudo perdido: ¿por qué Marte se “apagó”?
La Tierra conserva su campo magnético —un escudo vital contra la radiación solar— gracias al movimiento de su núcleo metálico. El hecho de que Marte posea un núcleo sólido sugiere que, en un pasado remoto, también tuvo su propia protección magnética.
Las preguntas que desvela este hallazgo:
- El motor interno: ¿qué provocó que la “dinamo” marciana se detuviera hace miles de millones de años mientras la nuestra sigue activa?
- La atmósfera desaparecida: sin ese escudo, el viento solar barrió la atmósfera de Marte, transformando un mundo potencialmente habitable en un desierto gélido.
- Lecciones para la Tierra: entender el destino del núcleo marciano es clave para predecir el futuro a largo plazo de nuestro propio planeta.
El legado de InSight: una ventana al centro del mundo
Aunque la misión InSight terminó oficialmente en 2022 —cuando el polvo marciano cubrió sus paneles solares y la dejó sin energía—, sus datos siguen procesándose hasta hoy, entregando revelaciones históricas.
Pese a que por ahora no hay nuevas misiones sísmicas en marcha para precisar la dinámica exacta de este núcleo, la confirmación de su solidez ya es un hito. Marte ya no es solo un símbolo de quietud; es un mundo con un pasado interior complejo cuyo “latido fósil” contiene la clave de cómo nacen y mueren los planetas en nuestro Sistema Solar.













