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Un grupo de investigadores desarrolló una estrategia experimental que permitió eliminar lesiones precancerosas en el páncreas antes de que evolucionen hacia tumores malignos. El hallazgo, probado en modelos animales, abre la puerta a nuevas formas de prevenir uno de los cánceres más agresivos.

La investigación fue realizada por especialistas de la Facultad de Medicina Perelman y del Centro Oncológico Abramson de la Universidad de Pensilvania y fue publicada en la revista científica Science. El trabajo aporta evidencia de que es posible aplicar el concepto de “intercepción del cáncer” en el adenocarcinoma ductal pancreático, el tipo más frecuente y letal de cáncer de páncreas.

Una estrategia que apunta a las primeras señales del cáncer

El enfoque desarrollado por los científicos busca intervenir el proceso tumoral en su etapa más temprana. Para ello se enfocaron en pequeñas alteraciones celulares conocidas como neoplasias intraepiteliales pancreáticas (PanIN), consideradas el paso previo al desarrollo del tumor.

Estas lesiones microscópicas pueden encontrarse en el páncreas de muchos adultos, aunque solo una pequeña proporción progresa hacia cáncer. Además, no suelen detectarse con los métodos de diagnóstico por imágenes tradicionales.

El reconocido cardiólogo e investigador estadounidense Eric Topol destacó el estudio en redes sociales y lo calificó como “un nuevo y emocionante enfoque contra el cáncer de páncreas”.

Por qué el cáncer de páncreas es uno de los más difíciles de tratar

El cáncer de páncreas mantiene uno de los peores pronósticos entre los tumores sólidos. Su detección suele producirse en etapas avanzadas y las alternativas terapéuticas siguen siendo limitadas.

Según explicó Robert Vonderheide, director del Centro Oncológico Abramson, el futuro de la oncología podría centrarse en detectar y actuar sobre los cambios celulares antes de que se formen tumores invasivos.

A diferencia de las estrategias preventivas tradicionales, como la vacunación o la reducción de factores de riesgo, la llamada “intercepción del cáncer” apunta a intervenir cuando las células ya muestran alteraciones, pero aún no se han convertido en un tumor maligno.

Un ejemplo de este principio se observa en la colonoscopía, que permite detectar y retirar pólipos antes de que evolucionen hacia cáncer colorrectal.

El rol del gen KRAS en el desarrollo del tumor

Para probar esta estrategia, los investigadores trabajaron con ratones que conservaban un sistema inmunológico completo, un modelo considerado clave en la investigación preclínica.

En esos animales aplicaron inhibidores experimentales dirigidos al gen KRAS, una de las principales mutaciones asociadas al cáncer de páncreas y presente en más del 90% de los casos.

Los compuestos utilizados fueron desarrollados por la empresa biotecnológica Revolution Medicines e incluyen versiones selectivas y multiselectivas de inhibidores conocidos como RAS(ON), diseñados para bloquear las mutaciones más frecuentes.

Los resultados mostraron que tratar a los animales cuando ya tenían lesiones precancerosas, pero antes de que apareciera el tumor, produjo varios efectos positivos.

Entre los principales hallazgos se observaron:

  • Reducción en la cantidad de lesiones precancerosas.
  • Retraso en la aparición de tumores.
  • Aumento significativo en la supervivencia.

El efecto más marcado se registró con el inhibidor multiselectivo, que logró triplicar la supervivencia media respecto de los animales que no recibieron tratamiento.

Además, el beneficio fue mayor cuando la intervención se realizó en las fases más tempranas del proceso tumoral.

El próximo paso: estudios en personas

El desafío ahora es trasladar estos resultados al ámbito clínico. Uno de los principales obstáculos es que las lesiones PanIN no pueden visualizarse con tomografías u otros métodos de diagnóstico habituales.

Los investigadores planean avanzar con ensayos en personas con alto riesgo de desarrollar cáncer pancreático, entre ellas:

  • Portadores de mutaciones genéticas como BRCA1, BRCA2 o PALB2.
  • Pacientes con pancreatitis hereditaria.
  • Personas con quistes pancreáticos.

El objetivo será determinar si la intervención farmacológica puede impedir que estas lesiones evolucionen hacia tumores.

Los científicos también señalaron que los inhibidores de KRAS ya demostraron seguridad y eficacia en pacientes con cáncer avanzado, lo que podría facilitar su utilización en etapas premalignas.

Los experimentos mostraron que los ratones tratados antes del desarrollo del tumor vivieron más de un año en promedio, mientras que los animales sin tratamiento sobrevivieron menos de cinco meses.