En esta noticia
Un equipo de astrónomos logró captar, por primera vez, una emisión de radio proveniente directamente de un planeta fuera del Sistema Solar.
El hallazgo corresponde a β Pictoris b, un gigante gaseoso ubicado a unos 64 años luz de la Tierra, y abre una nueva vía para estudiar el magnetismo de mundos lejanos.
La detección se logró con el radiotelescopio MeerKat, en Sudáfrica, tras varias campañas de observación realizadas entre 2025 y 2026. Hasta ahora, ninguna señal de radio había podido asignarse con certeza a un exoplaneta en lugar de a su estrella anfitriona.
Cómo lograron confirmar que la señal viene del exoplaneta y no de su estrella
Los investigadores liderados por K. N. Ortiz Ceballos, de Harvard, compararon la posición exacta de la fuente de radio con la ubicación conocida de β Pictoris b.
Usaron nueve cuásares y un calibrador de referencia para anclar la imagen al sistema con una precisión de milisegundos de arco.
Estos objetos astronómicos, que se encuentran a enormes distancias de la Tierra, funcionan como puntos de referencia para establecer la posición de otras fuentes de radio en el cielo.
El resultado permitió localizar la señal en el planeta y distinguirla de la posición de su estrella anfitriona, con una significación estadística de 4,4 sigmas.
Esto significa que la diferencia de posición observada difícilmente se explique por una simple coincidencia, lo que respalda la identificación de β Pictoris b como la fuente de la emisión.
El campo magnético del planeta y la primera medición directa lograda
Las ráfagas de radio detectadas presentan una polarización circular muy alta, de entre el 40% y el 70%, una característica asociada a un fenómeno llamado emisión máser ciclotrónica de electrones. Este mecanismo se produce cuando los electrones se mueven dentro de un campo magnético y generan ondas de radio muy intensas y polarizadas.
La importancia del hallazgo está en que esta señal permitió obtener, por primera vez, una medición directa de la intensidad del campo magnético de un exoplaneta en la región donde se origina la emisión. El valor obtenido fue de al menos 1.250 gauss, una intensidad muy superior a la del campo magnético de Júpiter.
Concretamente, los investigadores pudieron utilizar las características de las ondas de radio como una especie de huella del campo magnético del planeta. La frecuencia en la que aparece la emisión está relacionada con la intensidad de ese campo, lo que permite obtener una estimación a partir de la señal observada.
Un campo magnético tan intenso también aporta información sobre el interior del planeta y sobre los procesos que ocurren en sus capas profundas. En los planetas gigantes, estos campos suelen estar vinculados con el movimiento de materiales conductores en su interior.
Entre los principales datos del descubrimiento se encuentran:
- Intensidad mínima del campo magnético: 1.250 gauss.
- Frecuencias detectadas: de 0,85 a 3,5 GHz.
- Distancia a la Tierra: 19,63 parsecs, aproximadamente 64 años luz.
- Polarización de las ráfagas: entre 40% y 70%.
Qué significa este descubrimiento para la búsqueda de otros mundos magnéticos
El campo magnético puede ayudar a proteger las atmósferas planetarias del viento estelar, por lo que conocer sus características es importante para comprender la evolución de los planetas y las condiciones que podrían favorecer la habitabilidad.
Los investigadores localizaron la señal en β Pictoris b y descartaron que procediera de su estrella anfitriona o del planeta β Pictoris c, a partir de la posición de la fuente de radio.
Según los autores, otros siete exoplanetas gigantes conocidos podrían revelar señales similares cuando los próximos radiotelescopios aumenten su sensibilidad.