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El vínculo entre ciertos medicamentos de uso frecuente y el deterioro cognitivo volvió a quedar bajo análisis en distintos estudios recientes. Aunque gran parte de la evidencia es de tipo observacional, y no permite establecer una relación directa de causa, especialistas comenzaron a poner el foco en algunos fármacos que podrían influir en la memoria y otras funciones cerebrales.

En ese contexto, identifican cuatro grupos que aparecen de forma recurrente en las investigaciones.

Antihistamínicos y fármacos anticolinérgicos

Uno de los grupos más señalados es el de los medicamentos con efecto anticolinérgico, utilizados tanto para alergias como para problemas de sueño o algunas afecciones crónicas.

Estos fármacos actúan bloqueando la acetilcolina, un neurotransmisor clave para la memoria y la atención. En el corto plazo pueden generar somnolencia o dificultades para concentrarse, y algunos estudios los vinculan con un mayor riesgo de deterioro cognitivo cuando se usan durante períodos prolongados.

Antipsicóticos

Los medicamentos antipsicóticos también aparecen en el radar de los investigadores, aunque en este caso el análisis es más complejo.

Todavía no está claro si el posible aumento del riesgo de demencia está relacionado con el uso del fármaco o con las enfermedades que se tratan con ellos, como ciertos trastornos psiquiátricos. Incluso, algunos especialistas consideran que esos cuadros podrían ser manifestaciones tempranas del deterioro cognitivo.

Benzodiacepinas

Otro grupo bajo observación es el de las benzodiacepinas, indicadas para tratar ansiedad o insomnio.

Diversas asociaciones médicas recomiendan limitar su uso en adultos mayores debido a su relación con problemas de memoria, confusión y mayor riesgo de caídas. Sin embargo, al igual que en otros casos, existe debate sobre si estos efectos se deben al medicamento o a las condiciones que motivan su consumo.

Fármacos para el reflujo

Los inhibidores de la bomba de protones, utilizados para tratar el reflujo gástrico, también fueron estudiados en relación con la salud cerebral.

Algunos trabajos sugieren que podrían influir de forma indirecta al reducir la absorción de vitamina B12, nutriente clave para el funcionamiento neurológico. No obstante, otros estudios no encontraron evidencia concluyente de un mayor riesgo de demencia asociado a su uso.

Qué recomiendan los especialistas

Los expertos coinciden en que estos hallazgos deben interpretarse con cautela. La mayoría de las investigaciones muestra asociaciones, pero no pruebas definitivas.

Por eso, subrayan la importancia de no suspender ni modificar tratamientos sin consultar a un profesional. En muchos casos, los beneficios de estos medicamentos superan los posibles riesgos, especialmente cuando se utilizan bajo supervisión médica.

En definitiva, el avance de la investigación abre nuevas preguntas sobre el impacto de algunos fármacos en el cerebro, pero también refuerza la necesidad de un uso responsable y controlado.