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Si la puerta del horno no cierra bien o se cae a la hora de cerrarla, hay una costumbre casera que muchos argentinos tienen: poner un palo de escoba para mantenerla cerrada mientras cocinan.

Sin embargo, esta práctica puede dejarse atrás cuando el problema tiene una solución concreta.

Con el uso cotidiano, algunas piezas pueden aflojarse, desgastarse o perder tensión y hacer que la puerta deje de funcionar como antes.

Además de ser molesto, este problema puede provocar que el calor se escape constantemente, afectar la cocción de los alimentos y aumentar la temperatura dentro de la cocina.

Por eso, antes de seguir usando el palo de escoba como soporte, conviene revisar qué está provocando la falla y solucionar el problema de la puerta.

El truco para detectar por qué la puerta del horno no cierra bien

Una de las primeras cosas que hay que revisar es la goma que rodea la puerta. Esta pieza funciona como sello y evita que el calor salga del interior del horno.

Con el paso del tiempo, la junta puede quedar reseca, aplastada, agrietada o incluso desprenderse de alguno de sus puntos de fijación. Cuando esto ocurre, la puerta puede parecer cerrada, pero no logra sellar correctamente.

Para comprobar su estado, hay que revisar todo el contorno y buscar zonas deformadas o deterioradas. Si la junta está dañada, lo recomendable es reemplazarla por una compatible con el modelo exacto del horno.

El cambio suele consistir en retirar la goma antigua de sus enganches y colocar la nueva respetando los puntos de sujeción. Es importante que quede distribuida de manera uniforme y sin sectores doblados, porque una mala colocación también puede impedir que la puerta cierre correctamente.

Puerta del horno | El sencillo truco para saber por qué no cierra bien y cómo solucionar el problema sin cambiar el electrodoméstico.Fuente: ShutterstockPixel-Shot

Si la goma está bien, hay que mirar las bisagras

Cuando la junta no presenta daños, el problema puede estar en las bisagras. Estas piezas son las encargadas de permitir que la puerta se abra y cierre manteniendo la posición correcta.

El uso frecuente puede provocar que los mecanismos o tornillos de fijación se aflojen. Como consecuencia, la puerta puede quedar desalineada, rozar con el marco o no ejercer suficiente presión al cerrarse.

En los modelos que permiten desmontar la puerta, primero hay que abrirla por completo y localizar los seguros de las bisagras. Una vez bloqueados, se puede retirar con cuidado siguiendo el mecanismo previsto por el fabricante.

Con la puerta fuera de su lugar, es posible comprobar si existen tornillos flojos o piezas que se hayan desplazado. Después de realizar el ajuste correspondiente, hay que volver a colocar la puerta y verificar que las bisagras hayan quedado correctamente encastradas.

No conviene forzar ninguna pieza. Si el sistema de bisagras presenta daños, lo más seguro es consultar el manual del modelo o recurrir a un técnico.

El detalle que pocos revisan: los resortes pueden haber perdido tensión

Otro motivo frecuente por el que una puerta no queda firme son los resortes que forman parte del mecanismo de apertura y cierre. Cuando pierden tensión, se salen de su posición o se rompen, la puerta puede caer demasiado rápido al abrirla o no mantenerse correctamente al cerrarla.

Si el resorte simplemente se desprendió de su punto de sujeción, puede ser posible volver a colocarlo en su posición original. En cambio, si está deformado, estirado o roto, será necesario reemplazarlo por uno compatible con el horno.

Esta revisión requiere especial cuidado porque los resortes pueden estar sometidos a tensión. No es recomendable manipularlos haciendo fuerza ni desmontar paneles sin conocer el mecanismo del electrodoméstico.

En definitiva, antes de gastar dinero en un horno nuevo, conviene comprobar tres elementos: la junta de goma, las bisagras y los resortes.