

La histórica goleada de Alemania ante Brasil demuele el espíritu de los hinchas locales que poco a poco dejan ver claros en las tribunas del estadio Mineirao.
La postal inicial, con más de 50.000 hinchas que tiñieron de amarillo el estadio, se fue desdibujando y los pocos más de 5.000 alemanes ganaron presencia en la bandeja superior del arco que defendió su arquero Manuel Neuer.
Las adyacencias del Mineirao a poco se fueron poblando de simpatizantes desahuciados que no encontraban explicación a semejante humillación futbolística en el primer tiempo.












