

Con apenas 30 años, el chef argentino Mauro Colagreco cumplió su sueño: inaugurar su propio restaurante. Lo que nunca imaginó fue que ese establecimiento estaría emplazado nada menos que en la Costa Azul francesa, con vista al Mediterráneo. Tampoco que apenas un año después de su apertura recibiría una de las codiciadas “estrellas Michelin y se ubicaría entre los 60 mejores emprendimientos gastronómicos de Francia, según la publicación Gault et Millau.
Colagreco inauguró Mirazur, su restaurante, en abril de 2006 en la ciudad francesa de Menton, a 15 kilómetros de Mónaco. Para su instalación invirtió cerca de 50.000 euros. Ese mismo año, recibió su primer reconocimiento: Gault et Millau lo nombró “revelación de la temporada. Poco tiempo después, en febrero de 2007, se convirtió en el primer argentino en recibir una estrella en la Guía Michelin y pasó a formar parte de la élite europea de los chefs.
“Sólo 10 restaurantes en la historia de la guía, que ya tiene más de 80 años, lograron una estrella a menos de un año de su apertura , se enorgullece Colagreco. “Acá nadie te regala nada , asegura.
El joven chef define a su cocina como “de producto , porque pone especial énfasis en la calidad de los insumos. “Voy al mercado y elijo cada uno. Además, nuestros proveedores deben cumplir nuestras exigencias , asegura. Aunque la gastronomía que ofrece es francesa, de vez en cuando se mezcla también algún sabor argentino: uno de sus postres incluye un helado de mate cocido y el chimichurri suele acompañar algunas carnes. ¿Los precios? Desde 35 euros el menú del mediodía hasta 90 euros por una cena “a la carta .
Además de Mirazur, el chef tiene otros proyectos: fue contratado por la exclusiva cadena de hoteles Rotana, que proyecta llegar a 60 establecimientos en varios países árabes en 2012, para elaborar las cartas de sus nuevos restaurantes, y quiere comenzar a trabajar como asesor para emprendimientos y hoteles en la Argentina.
La carrera de Colagreco comenzó bien lejos del Mediterráneo, en la ciudad de La Plata, cuando decidió dejar los estudios para contador y se inscribió en la escuela Gato Dumas. Luego se especializó con Beatriz Chomnalez. “Todos en mi casa, incluido mi papá, sabían cocinar. La cocina me gustaba desde chico. , cuenta. Después de dos años de trabajo en distintos restaurantes de Buenos Aires –entre ellos Catalinas, Oviedo, Mariani y Azul Profundo– decidió viajar a Europa. “Llegué a Francia a principios de 2001, con la idea de formarme y después volver. Pero cuando estalló la crisis decidí quedarme más tiempo . En Francia, trabajó junto a grandes cocineros como Bernard Loiseau, Alain Passard y Alain Ducasse.










