

El Gobierno y el Banco Central están dejando claro que un tipo de cambio en torno a $ 2,90 es prioridad absoluta. En los primeros 5 días de mayo, la base monetaria trepó $ 1.908 millones (3,8%), por el incremento en el nivel de intervención cambiaria del BCRA y porque el Tesoro –a través del Banco Nación– redujo su cartera de pases y usó esos fondos para comprar dólares y pagar deuda.
Para cumplir con el mandato de Lavagna y de Kirchner, Redrado sigue comprando dólares. Ayer, el Central adquirió u$s 79,5 millones y no pudo evitar una caída de un centavo en la divisa, a $ 2,90. La contrapartida de esto es un aumento en la emisión de pesos, que en los primeros cinco días del mes generó una expansión de la base monetaria de $ 660 millones.
Al mismo tiempo, el Tesoro intenta comprar, con el superávit, parte del excedente en la oferta de dólares. Ayer intervino con u$s 30 millones. Pero al contrario de lo que hizo en abril, cuando no recurrió a los pases, en los primeros días de mayo sí lo hizo y generó un fuerte aumento de la base monetaria, cercano a los $ 2.800 millones. Es decir, al sacar dinero de los pases para comprar dólares y pagar deuda, el Nación pone una presión adicional al Banco Central, que tendrá que hacer más esfuerzo para mantenerse dentro de las metas acordadas con el FMI.
Por el contrario, hubo factores contractivos que impidieron que la expansión sea mayor:
El sistema financiero, que a través de la cancelación de redescuentos, contrajo en $ 750 millones la base.
El sector público sacó del mercado $ 330 millones.
La colocación de letras y notas generó una absorción de casi $ 300 millones.
Hubo otros mecanismos que permitieron una contracción de $ 180 millones.
El costo que tiene que pagar la autoridad monetaria es una suba en las tasas de interés –tanto de pases como de Lebac y Nobac– para aumentar su poder de absorción y evitar que se produzcan nuevas presiones inflacionarias. “No es gratuito comprar u$s 80 millones diarios , advirtió Hernán del Villar, economista de Alpha.
La elección del Central parece ser aceptar el mandato de sostener el tipo de cambio en $ 2,90 y luego pagar más para absorber los pesos que emite para comprar dólares. “Entramos en un escenario que es difícil de sostener, porque a este ritmo, el BCRA estaría emitiendo cerca de $ 1.200 millones por semana , señaló Miguel Kiguel, de Nuverse Financial.
De acuerdo con los datos hasta el 5 de mayo, la base monetaria amplia se ubica en $ 51.863 millones, apenas $ 131 millones por debajo de la banda superior acordada con el FMI para la medición de junio. “Esto quiere decir que tendrá que haber una absorción neta de pesos en el próximo mes si es que el Central quiere estar en el medio de la banda , afirmó Del Villar.
Esta necesidad de limitar la expansión de la base monetaria se produce en uno de los meses más difíciles del año. La oferta de dólares es muy alta, porque los exportadores agrícolas liquidan las divisas de la cosecha gruesa y porque las empresas venden su posición en moneda extranjera para cumplir con el pago de ganancias.
El punto a favor es que, a medida que cobre los vencimientos impositivos, el Tesoro contará con más recursos para sostener el dólar y no tendrá que recurrir al stock de pases. Eso restará presión al BCRA.
Vencimientos pesados
Sin embargo, hay un factor adicional que meterá presión sobre las tasas. Entre el 18 y el 27 de mayo vencen letras por casi $ 3.600 millones, que representan el 20% de la cartera total. “Si además de renovar los vencimientos el BCRA quiere absorber más pesos, el mercado le va a pedir una suba de tasas mayor a la que se viene dando , aseguraron desde la mesa de un banco privado.
Un efecto secundario de este proceso es el impacto que tendrá la suba de tasas sobre el mercado de crédito. Si los bancos destinan una parte creciente de su liquidez a invertir en títulos del BCRA eso restará oferta y encarecerá el crédito al sector privado.









