

La venta del Nuevo Banco de Entre Ríos (Bersa) está trabada. Las autoridades de la entidad y el gobierno provincial aún no llegaron a un acuerdo para renegociar el canon mensual que el Bersa cobra por ser agente financiero de la provincia. Ese punto –fundamental para aumentar el atractivo de la entidad entrerriana– provocó una demora en la licitación, que se esperaba para principios de marzo.
“La negociación del canon está en un stand-by , aseguró Jorge Naveira, vicepresidente del Bersa, una de las tres entidades que abandonó el francés Crédit Agricole cuando se fue del país, y ahora está en manos del Banco Nación. Según los términos del contrato original, la provincia debía abonar u$s 120.000 mensuales a cambio de que el Bersa cumpliera con las funciones de agente financiero. Pero en 2002 el canon fue pesificado y, como el Crédit Agricole decidió irse de la Argentina, nadie se ocupó de renegociarlo.
El contrato en sí no está vencido. Lo que ocurre es que estaba hecho a favor del ex Bersa (hoy en liquidación), y el Nuevo Bersa –que nació después de la salida del Crédit Agricole– es una persona jurídica diferente. Este aspecto, junto con el monto del canon, están al tope de la agenda de negociación entre las autoridades del banco y el Ministerio de Economía provincial.
Desde el Banco Nación aseguran que los pliegos para licitar la venta del Bersa saldrán los primeros días de mayo. Fuentes cercanas a la operación sostienen que el equipo de Felisa Miceli, presidenta del Nación, analiza dos alternativas. La primera esperar a que se llegue a un nuevo acuerdo por el canon, para que no se convierta en una incertidumbre para el futuro comprador. La segunda es sacarlo a la venta aún sin tener renegociado el contrato y dejar la tarea en manos del comprador.
El otro punto que quitaba atractivo al Bersa era su situación patrimonial. Pero ese aspecto fue resuelto a fines de marzo, cuando se concretó un aporte de Seguro de Depósitos SA (Sedesa) por $ 190 millones para encuadrarlo en las relaciones técnicas que exige el BCRA.
Sedesa suscribió $ 95 millones en acciones preferidas del Bersa, con una prima de emisión de $ 1 por acción, lo que arroja la cifra final de $ 190 millones. La idea es que cuando la entidad finalmente se venda, el comprador adquiera también la participación accionaria que está en manos de Sedesa. Con eso, el aporte neto de esta institución será de $ 95 millones.
En busca de un comprador
El Nuevo Bersa tiene 74 sucursales, la mayoría en de Entre Ríos. Al ser una de las entidades con mayor cobertura en la provincia, hay quienes dicen que al gobierno no le queda mucho margen para negociar un nuevo acuerdo con un tercero.
Cuando el Nación se hizo cargo del banco, tuvo que poner los $ 15 millones que exige el Banco Central. Además, aprobó una capitalización de $ 15 millones, de los cuales integró sólo $ 3 millones. Por eso, se estima que el Nación al menos querrá $ 18 millones por la entidad entrerriana, una cifra que actuará como piso para la oferta de los potenciales compradores.
De las otras dos entidades que dejó el Credit Agricole, el Suquía fue vendido al MarcoBansud, mientras que para el Bisel todavía no hay fecha de venta.









