

Desde que se independizó hace cuatro años de Lucent Technologies mediante un spin off, Avaya es una compañía autónoma de Lucent Technologies. Su foco está puesto actualmente en la telefonía IP, tecnología sobre la que también ofrece soluciones de contact center y comunicaciones unificadas. Saul Olivera Gonzalez está a cargo de la unidad Comunicaciones Empresarias en la región, que a nivel internacional aporta casi la mitad de los ingresos de Avaya. De origen mexicano, con base en Miami, Olivera Gonzalez estuvo por primera vez en Buenos Aires, donde está la filial del Cono Sur, para la Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Perú.
–¿Qué evolución tiene la telefonía IP?
–Avaya tiene previsto un crecimiento del 20 por ciento en este mercado, respecto al año pasado, en América Latina. El año pasado embarcamos 386.000 puertos universales de telefonía IP hacia esta región, de los cuales 52.800 fueron hacia el Cono Sur. De éstos, alrededor de la mitad correspondieron a la Argentina. Esos puertos son soluciones de software, que le permiten a cada usuario acceder a todas las aplicaciones de voz y datos de su compañía, desde cualquier lugar, como si estuviera en su oficina.
–¿Cómo acceden los usuarios a esta tecnología?
–Tienen diferentes caminos de migración, según sus necesidades. En las empresas que tienen una fuerte base instalada de centrales de conmutación tradicionales, se pone un equipo que se conecta allí e interopera con los sistemas existentes. También hay usuarios revolucionarios, que prefieren sustituir toda su red con un IP puro. Pero siempre hay opciones mixtas, porque además se requiere pasar tráfico analógico de fax y modem; así como los troncales de salida a la calle, que no son IP. Entonces, le damos al usuario nuestros equipos con puertos universales, donde puede instalar una conexión analógica, digital o IP, según su necesidad de negocio.
–¿El costo de migración es una barrera de entrada?
–Al ser un estándar, se están reduciendo los precios permanentemente. Hay cada vez más oferta y demanda. De hecho, la telefonía IP es la tercer tecnología de mayor adopción en la historia de las telecomunicaciones, después de la computación distribuida e Internet. Así que no va a tardar en llegar el día en que todo el mundo tenga un teléfono IP.
–¿Cómo se integra la telefonía IP con la telefonía celular?
–Estamos viendo que ya no existen barreras tecnológicas entre el teléfono fijo y el celular, motivado por las redes convergentes y la telefonía IP. Nosotros hicimos un joint venture con Motorola para que este proveedor lance un telefono dual band, a principios marzo, que es un celular GSM y Wi-Fi inalámbrico. De este modo, dentro de la empresa se podrá usar la red corporativa y afuera la celular, conservando la misma llamada como si fuera una extensión del interno de la oficina.
–¿La regulación limita el crecimiento de estas innovaciones tecnológicas?
–Es un tema que varía de país en país. No hay problemas para el uso interno de una compañía, si uno quiere conectar las oficinas remotas y pasar telefonía. En cambio, el problema se da cuando una empresa emplea este tipo de infraestructura y disfraza ese negocio para dar servicios telefónicos de larga distancia. A menos que tenga permisos adecuados del gobierno, en esos casos Avaya es muy estricto. En el momento que detectamos que una empresa tiene un giro diferente al que estamos acostumbrados a manejar, no hacemos negocio, porque para ser un carrier necesita permisos del gobierno.
Alejandro Alfie










