

Durante el encuentro de las presidentas Cristina Fernández y Michelle Bachelet se llevó a cabo la firma del Tratado de Maipú, sellado además con un abrazo sensible y simbólico entre las mandatarias. Hace 25 años el Tratado de Paz y Amistad constituyó una suerte de armisticio para un conflicto que no fue. Se trató de un acuerdo que buscó resolver los desacuerdos limítrofes, y que luego llevó a la construcción de confianza, la que permitió abrir un horizonte de integración. A partir de aquel Tratado, y con el impulso de los procesos democráticos, ambos pueblos establecieron una relación cada vez más rica y más compleja. Dicho Tratado busca proyectar las enseñanzas de la relación bilateral de los últimos 25 años y abre una mirada estratégica común para los años por venir.
En esa misma visita, las dos presidentas inauguraron la 29 Feria Internacional del Libro de Santiago, este año dedicada a la Argentina como país invitado de honor. Por primera vez en la historia de esta Feria, Chile pudo contar con la presencia de la Presidenta del país homenajeado.
La Embajada Argentina en Chile y la Dirección General de Asuntos Culturales de la Cancillería, desarrollaron un esfuerzo tan importante que este año los escritores del país invitado fueron casi tantos como los del anfitrión.
La Feria se llevó a cabo en el Centro Cultural Mapocho, entre el 30 de octubre y el 15 de noviembre, y la presencia de nuestro país fue extensa e intensa. Más de cien representantes argentinos participaron de sesenta actividades. Se presentaron diez libros, se proyectaron veintidós películas nacionales, se realizaron cuatro exposiciones artísticas, hubo ballet folklórico, clases abiertas para bailar tango y siete mesas redondas con intelectuales, diplomáticos y políticos de ambos países.
Entre la personalidades más destacadas, dijeron presente María Kodama y su conferencia sobre Jorge Luis Borges, la ‘Rayuela’ de Cortázar en la delirante interpretación de Marta Minujín, las presentaciones de de Nik y Adrián Paenza, Bernardo Kliksberg, el director de la Biblioteca Nacional Horacio González, los escritores Fabián Casas, Luciano Saracino, Santiago Sylvester, Carlos Aldazábal, Samuel Bossini, Eduardo Rubinschik, Damián Tabarovsky, Ana María Shua, Susana Villalba, Rodolfo Fogwill y César Aira, entre tantas otras participaciones que hicieron lucir a la Argentina en su rol de país invitado de honor. En cuanto a lo musical, el evento contó con el concierto del pianista Miguel ngel Estrella y los cantantes Adriana Varela, a cargo del show inaugural, y César Isella, cerrando con un espectáculo homenaje a Mercedes Sosa y Violeta Parra.
Además de los stands de las provincias argentinas y sus representaciones artísticas, causaron gran impacto las esculturas en tamaño real de Jorge Luis Borges, Gardel y de Eva Perón, en el hall de entrada. Cientos de visitantes se tomaron fotografías emulando dar un discurso junto a ‘Evita’ o cantando a coro con Gardel. En este mismo espacio, los transeúntes podían sorprenderse con una serie de cuarenta afiches que condensaban diversos íconos argentinos: desde personalidades como el ‘Che’ Guevara, pasando por Sandro y Diego Maradona hasta objetos como el dulce de leche, el mate y el choripán. Al mismo nivel, se pudo apreciar la muestra fotográfica ‘Tango’, de Carlos Furman y las exposiciones: ‘Identidades Productivas’ y el ‘Atlas de Borges’, de María Kodama.
Las mesas de integración fueron quizás la manera más tangible para el intercambio entre Argentina y Chile. Con esa premisa dejaron su huella personalidades como Horst Paulmann, testigo fiel del comercio entre los países vecinos y Juan Carlos Tedesco, en lo relativo a los temas de educación. Para lograr un anclaje más exacto en los avances en materia de integración entre la Argentina y Chile, expusieron en conjunto los embajadores Ginés González García y Luis Maira.
Por último, el ex Embajador argentino en Chile, Antonio Cafiero, participó de mesa junto al ex presidente Patricio Aylwin: ‘Argentina y Chile: la perspectiva histórica de la relación bilateral de cara al futuro’. Cafiero dio un mensaje de afectuoso agradecimiento para con el pueblo chileno y de mirada optimista hacia el futuro: “A Chile llegué abrazando una causa política. Trabajamos mucho para dejar de mirarnos con desconfianza y empezar a mirarnos profundamente entre argentinos y chilenos. Vamos a construir en la cordillera, la bisagra entre dos países que dominarán juntos el Atlántico y el Pacífico . Y cerró emocionado: “La mejor experiencia personal y política que tuve fue mi embajada en Chile .









