

El sector público nacional registró, durante el primer trimestre del año, uno de los niveles más altos de compra de dólares desde que se abandonó la Convertibilidad. Para evitar una mayor apreciación del peso y acumular recursos para pagar deuda, el Tesoro compró u$s 1.664 millones entre enero y marzo, pero el dólar cayó de $ 2,99 a $ 2,92.
Con este nivel de compras, el sector público ya superó el total del año pasado, cuando adquirió u$s 1.347 millones, según destaca el último Balance Cambiario que elabora trimestralmente el Banco Central. En 2004, la demanda del gobierno estuvo concentrada durante el segundo trimestre, cuando compró u$s 1.080 millones.
Con esta estrategia, el Tesoro cumplió dos roles. En primer lugar, actuó como un sustituto frente a la merma en la demanda de dólares por parte del sector privado: en el trimestre pasado se fueron u$s 159 millones, mientras en el mismo período del año anterior habían salido u$s 924 millones. Por segundo trimestre consecutivo, los residentes en la Argentina registraron una venta neta de billetes.
Pero la decisión de aumentar el nivel de intervención también tuvo que ver con un cambio en la política monetaria. Ante el incipiente repunte inflacionario, el Banco Central se vio obligado a reducir las compras de dólares –porque implica un aumento en la emisión– y, como el gobierno pretende mantener un tipo de cambio competitivo, el Nación tomó la posta. Desde enero, la entidad que conduce Felisa Miceli incrementó el volumen de compras y pasó a ocupar el rol que antes tenía el BCRA.
Gracias a una creciente liquidación de exportaciones y a un mayor pago de importaciones, el volumen operado en el mercado único y libre de cambios alcanzó su nivel más alto desde su creación, en febrero de 2002, con un monto total de u$s 41.405 millones. Esa cifra es un 2% más alta que su pico anterior, registrado durante el segundo semestre de 2004, que también coincidió con un elevado volumen de intervención por parte del Tesoro.
Concentración
Los exportadores, que son uno de los principales operadores del mercado cambiario, tienen la obligación de ingresar las divisas, vendiéndoselas a alguna entidad financiera. Estas operaciones –junto con el pago de importaciones que también se canalizan a través de bancos–, representan el 68% del monto total.
En este mercado existe una elevada concentración. Según el informe del BCRA, las primeras 10 entidades autorizadas a operar en cambios se quedaron con cerca del 70% del mercado. La cifra asciende al 87% si se toman los primeros 20 bancos más activos.
Si se toma en cuenta el origen de las entidades que operan, el 62% del monto operado pasa por bancos privados extranjeros, el 22% por entidades privadas nacionales, el 13% por bancos públicos y el 3% restante por casas de cambio.
Saldo positivo
El balance cambiario total, que comprende las operaciones realizadas en el mercado único de cambios y en el Banco Central, arrojó un superávit de u$s 2.356 millones para el trimestre, unos u$s 320 millones por encima de la cifra registrada en el primer trimestre de 2004. Esto fue producto de un aumento en el superávit comercial, ya que, como contrapartida, también hubo una suba en el giro de utilidades y dividendos al exterior.
Si se toma exclusivamente los movimientos de la cuenta capital y financiera cambiaria, se nota un déficit de u$s 1.500 millones, que supera en casi u$s 350 millones al número registrado entre enero y marzo de 2004. La explicación radica en los pagos al FMI.









