

Para Bilal Hafeez, el jefe de estrategia cambiaria del Deutsche Bank, el tema del dólar no tiene muchas vueltas. Reconoce que para muchos hoy resulta confuso: es cierto por un lado que EE.UU. será probablemente el primero en recuperarse, pero también es verdad que su política monetaria es la que ya llegó más lejos. Así y todo, para Hafeez está claro que el dólar “se pasó de cocción . “La combinación de una política monetaria extremadamente laxa, varios déficits y la pérdida de impulso del único ingreso de capital (los bonos del Tesoro) precisamente cuando los europeos empiezan a repatriar su dinero señalan hacia un nuevo tropiezo , apunta en su último informe. El dólar, arriesgan, podría debilitarse hasta 1,50 por euro, o incluso 1,60, en los próximos dos trimestres. A todo esto, la moneda cerró el viernes con su mayor suba semanal contra el euro desde octubre, al cotizar a 1,34. Pero no hay que creerle demasiado. “En la ausencia de una mejora de la cuenta corriente, los temas de financiación y por ende, de flujos de capitales, se volverán más importantes , explica el Deutsche. En la entidad consideran que ahora que el riesgo de un colapso general del sistema bancario ya no es algo apremiante, la demanda de refugio ya no será como antes y la posibilidad de que estalle el mercado de bonos del Tesoro es algo que no se puede descartar, especialmente si los inversores siguen enfocándose en factores como la posibilidad de que la Fed sea un comprador de última instancia de los títulos. La única alternativa como fuente de financiamiento sería una recuperación en los flujos a acciones o crédito, pero no parece ser el escenario más probable. Cuando estalló la burbuja de las puntocom en el 2000, los inversores extranjeros requirieron de dos años de rally para animarse a volver en cantidades considerables.
Otro punto en contra del dólar es la repatriación de capitales en la zona euro, que se pondría la día con la de EE.UU. “La fuente última de soporte para el dólar ha sido la repatriación de dinero, la más importante y la más veloz en la historia de EE.UU. Si bien es difícil de predecir, estos flujos seguramente continuarán. La gran pregunta, sin embargo, concierne a Europa. Los inversores han invertido más en el extranjero que los estadounidenses (alrededor de tres veces más en el período 2002-2007) y los datos más recientes indican que el ritmo de la repatriación se está acelerando .










