DADI Y FEDERICA MARINUCCI, DE VASALISSA

Chocolates de alta gama en honor a una historia de familia

Las herederas del creador de la marca Cabsha fundaron una chocolatería artesanal y ya tienen cuatro locales propios. Ahora quieren incursionar en el negocios de los helados premium

Dadi Marinucci creció en una casa con olor a chocolate. Su papá, Abracha Benski, había creado los famosos bombones Cabsha, y toda la familia vivía en un caserón pegado a la fábrica, en el elegante barrio de Belgrano R. “Podíamos comer chocolate en cualquier momento. Mi hermana y yo éramos la envidia de mis amigos , recuerda.

Hace cinco años, y gracias a la iniciativa de su hija Federica, Dadi decidió recuperar esa tradición familiar. Juntas fundaron Vasalissa, una sofisticada chocolatería artesanal, que ya cuenta con cuatro locales en San Isidro, Martínez, Belgrano y Recoleta. La inversión inicial fue de u$s 100.000 y vienen con un crecimiento anual del 25 por ciento.

“Empezamos rastreando los caminos de mi papá y aggiornando recetas – destaca Marinucci–. Queríamos hacer el mejor chocolate posible como un homenaje . Abracha Benski, un inmigrante ruso, había escapado de varias guerras y luego de pasar por Rumania, Turquía y El Líbano, en 1948 se instaló en la Argentina. Al poco tiempo, en el garaje de su casa, fundó Cabsha y la convirtió en una de las principales marcas de golosinas del país. En 1985, agobiado por problemas de salud, vendió la fábrica que pasó por varios dueños y hoy está en manos de Arcor.

Marinucci recuerda los comienzos de Vasalissa: “Empezamos muy tímidas con un local en Martínez. Importamos la materia prima de Bélgica, el único chocolate del mundo que te asegura que es 100% derivado del cacao, y usamos crema de avellanas italiana. Pero no sabíamos si la gente iba a aceptar pagar más por un chocolate. Fue una alegría cuando vimos que lo valoraban .

La rápida repercusión del primer Vasalissa, con la sorpresa de clientes que viajaban desde Capital Federal sólo para comprar los productos, motivó a madre e hija a abrir sucursales. Hoy, en los cuatro locales, se pueden comprar delicias como trufas rellenas con ganache de frambuesa y pimienta, pétalos de rosa, champagne y cassis o chocolate para taza con menta. Los precios arrancan en los $ 40 por la caja de seis bombones.

Este año, además, acaban de tener un récord de ventas por las Pascuas. “La gente quiso darse un gusto después de un año difícil. Trabajó toda la familia. Hasta los maridos y los hijos de los amigos estuvieron envolviendo huevos , cuenta.

Cada detalle de la marca fue pensado para recordar la historia familiar: desde el nombre hasta el diseño de las cajas. Vasalissa es la protagonista de un cuento de hadas ruso, que habla sobre el legado de los padres, y el packaging y la decoración están inspiradas en los románticos juegos de tés que se usaban en las reuniones familiares. “Mi hija es escenógrafa y yo soy artista plástica y fotógrafa por eso trabajamos mucho en la imagen. El diseño nos llevó un año. Queríamos un producto para todos los sentidos , explica Marinucci.

“Nos han pedido franquicias desde el interior y de los Estados Unidos, pero somos muy artesanales y nos da miedo que eso se pierda. Las trufas las hacemos manualmente. Por ahora, aceptamos que se vendan en el local de Las Oreiro, porque Natalia Oreiro fue muy convincente , asegura la emprendedora. También realizan productos especiales para bodas y empresas. Ahora, el desafío de las Marinucci es incursionar en el negocio del helado premium, que comenzaron a vender en el local de San Isidro y planean extender al resto.

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