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El Nasdaq sufrió ayer su mayor caída en un solo día en 19 meses el jueves, encaminándose a una cuarta caída semanal consecutiva y borrando casi 3 billones de dólares del valor de mercado de las empresas del S&P 500, una corrección que, según los analistas, se explica en el temor a que el control demócrata del Congreso de Estados Unidos pueda llevar a una regulación más estricta de la Inteligencia Artificial.
Hoy hubo rebote en el premarket que no esconde, sin embargo, el fondo de una noticia que no pudo caer en peor momento para las acciones de las grandes empresas tecnológicas.
Las Siete Magníficas tuvieron una temporada de balances con resultados mixtos -algunas de ellas con retrocesos de más de 10% en una sola rueda por la vara alta del mercado-. Pero la corrección del jueves es especialmente dura para Anthropic, la empresa que tiene a Claude como superestrella y que estaba planeando una OPV (Oferta Pública de Venta) para el 16 de noviembre.
Los especialistas sostienen que el desembarco de Anthropic se producirá en medio de una tormenta perfecta, en el que Wall Street fue extremadamente detallista sobre los resultados de las Hyperscalers y con el rumor de que la mayoría demócrata en el Congreso pondría límites legales al desarrollo de la inteligencia artificial.
La política de Estados Unidos sacude el mercado
Los resultados de las midterms habían sido recibidas con cautela pero sin desesperación en Wall Street. De hecho, la primera reacción no fue mala.
Pero el jueves fue definitivamente negro.
El presidente Donald Trump había sostenido que no pondría ningún reparo a la Inteligencia Artificial y había dado una explicación geopolítica, argumentando que las potencias rivales, en especial China, no pararían el desarrollo.
En primera medida, el origen del rumor surge de la agenda pasada y actual de los demócratas, tanto durante la administración de Joe Biden como en el Capitolio.
En ese expediente hay que colocar la Orden Ejecutiva 14110 de octubre de 2023 (una de las medidas regulatorias más amplias de EE. UU., orientada a establecer directrices estrictas sobre la seguridad de la IA, la privacidad y la protección de datos) y el comisión del Congreso que, conducida por ese partido, busca una “gobernanza” de la tecnología.
Aun resta saber si la mayoría que llegará en 2027 impulsa efectivamente esa agenda legislativa y si Trump cumple con su promesa de convertirse en un presidente-veto.
Cuanto quiere pagar Wall Street por la IA
Pero detrás de la discusión política hay una cuestión más profunda para Wall Street y es cuánto están dispuestos a pagar los inversores por el crecimiento de la inteligencia artificial y cuánto tiempo están dispuestos a esperar para que ese crecimiento se transforme en ganancias.
El movimiento en las acciones tecnológicas, de hecho, llegó después de varios meses en los que Wall Street había llevado las valuaciones de las compañías a niveles muy exigentes. La expectativa era que el enorme gasto en infraestructura de IA se tradujera finalmente en mayores ingresos y ganancias.
Pero nadie aún puede responder sobre qué pasará si la construcción de esa infraestructura demora más, cuesta más o encuentra límites políticos?
La preocupación es especialmente relevante porque el negocio de IA todavía requiere inversiones enormes. Nvidia, AMD, Broadcom y los fabricantes de memoria no dependen solamente de que haya demanda por sus productos. Buena parte de sus perspectivas está vinculada a que las grandes compañías tecnológicas continúen construyendo centros de datos a una velocidad muy elevada.
Ese es el canal financiero que conecta las elecciones con el mercado. Si un Congreso demócrata impulsa restricciones sobre la construcción de centros de datos, permisos, consumo de energía o determinadas aplicaciones de IA, el problema para Wall Street no sería solamente regulatorio. Podría afectar las expectativas de inversión de las compañías que hoy sostienen buena parte del boom.
Por ahora, sin embargo, no hay una legislación aprobada que permita afirmar que ese escenario vaya a ocurrir. Lo que existe es una nueva hipótesis que el mercado empezó a incorporar a sus precios.
Y el impacto ya llegó al mercado primario. Reuters informó que potenciales inversores de Anthropic están cuestionando si la compañía podrá avanzar con su roadshow la próxima semana y sostener una valuación que llegó a discutirse en torno a u$s 1,5 billones.
Algunos inversores consideran que ese valor está en el extremo alto de las expectativas y podrían exigir un descuento mayor para participar de la oferta.
Anthropic tiene pérdidas trimestrales y compromisos muy importantes para financiar su expansión de infraestructura y cómputo. En otras palabras, la eventual OPV se convirtió en una prueba para saber cuánto apetito conserva el mercado por financiar empresas de IA a valuaciones extremadamente elevadas después de la corrección de Wall Street.
La reacción del viernes muestra, de todos modos, que el mercado no está necesariamente ante un cambio de tendencia definitivo.