La disparada del petróleo y malos datos macroeconómicos en EE.UU. alientan temores de una estanflación en EEUU. Los principales índices bursátiles tienen su peor semana desde abril de 2025.
Apertura bajista
Es un mal cierre de semana para las acciones en Wall Street. El Dow Jones cae 1,25% en la apertura del mercado, al igual que el S&P500, que retrocede 1,2%.
En el caso del Nasdaq, este índice muestra una merma de 1,5%, mientras que las acciones de baja capitalización agrupadas en el Russell2000 retroceden 2,05%.
En Europa también se ven retrocesos, con pérdidas de entre 1% y 1,2% en promedio.
Con este retroceso, el Dow Jones acumula una merma de 3,4% en la semana, su peor registro desde abril de 2025.
En el caso del S&P500, las bajas son de más del 2%, su mayor caída desde noviembre.
Así, con la pérdida actual de las acciones, la volatilidad en Wall Street se disparó a 27 puntos, su mayor valor desde abril de 2025.
Las acciones en Wall Street están amenazadas por varios frentes. Por un lado, se encuentran los malos datos del mercado laboral, que perjudican
a la economía hacia un contexto recesivo. Por el otro, el rally del crudo a partir de la guerra en Medio Oriente genera un contexto adverso para la dinámica inflacionaria. Ambos riesgos derivan en un panorama de mayores chances estanflacionarias.
Desde el lado del empleo, se conoció el viernes por la mañana que la economía estadounidense perdió empleos en febrero, un mes marcado por el severo clima invernal y una huelga en un importante proveedor de servicios de salud, según informó la Oficina de Estadísticas Laborales el viernes.
En concreto, la economía de EEUU destruyó 92.000 puestos durante el mes de febrero, en comparación con la estimación de creación de empleos de 50.000 y también bien por debajo del total revisado a la baja de enero de 126.000.
De esta manera, el mes de febrero marcó la tercera vez en los últimos cinco meses que las nóminas disminuyeron, tras una drástica revisión que mostró una caída de 17.000 puestos en diciembre.
En paralelo, el desempleo subió ligeramente hasta el 4,4%.
Por lo tanto, lo que se percibe ahora es un riesgo de estanflación, es decir, de inflación al alza (el cual se ubica por encima del objetivo del 2% de la Fed), combinado con perdida en el mercado laboral el cual pueda conducir a un contexto recesivo.
Tras los comentarios, la presidenta de la Fed de San Francisco, Mary Daly agregó que “creo que esto simplemente nos indica que las esperanzas de que el mercado laboral se estuviera estabilizando quizás fueron excesivas. También tenemos una inflación por encima del objetivo y precios del petróleo en alza. Cuánto durarán, no lo sabemos, pero ambos objetivos están en riesgo ahora”.
Rally del petróleo
Por su parte, el petróleo se encaminaba el viernes a su mayor alza semanal desde la extrema volatilidad de la pandemia de COVID-19 en la primavera de 2020, ya que el conflicto en Oriente Medio paralizó el transporte marítimo y las exportaciones de energía a través del vital Estrecho de Ormuz.
Los futuros del crudo Brent (LCOc1) subieron un 23% esta semana, el mayor incremento desde mayo de 2020, cuando un acuerdo récord de reducción de la producción de la OPEP+ impulsó la recuperación desde los mínimos de la pandemia.
El West Texas Intermediate (WTI) ganó casi un 29%, su mayor alza desde abril de 2020.
El viernes, el Brent prolongó su repunte, subiendo 3,80 dólares (4,45%) hasta los 89,21 dólares por barril, mientras que el WTI subió 5,12 dólares (6,32%) hasta los 86,13 dólares.
Ambos índices de referencia cotizaron en sus niveles más altos desde 2024.
El ministro de energía de Qatar declaró al Financial Times que prevé que todos los productores de energía del Golfo interrumpan sus exportaciones en las próximas semanas, una medida que, según él, podría impulsar el precio del petróleo a 150 dólares el barril, según una entrevista publicada el viernes.
El petróleo comenzó su fuerte repunte después de que Estados Unidos e Israel lanzaran ataques contra Irán el sábado, lo que llevó a Teherán a detener el paso de petroleros por el Estrecho de Ormuz.
Un suministro de petróleo equivalente a aproximadamente el 20% de la demanda mundial suele pasar por esta vía fluvial cada día. Con el Estrecho prácticamente cerrado durante siete días, eso significa que alrededor de 140 millones de barriles de petróleo, equivalentes a aproximadamente 1,4 días de demanda mundial, no han podido llegar al mercado.
El conflicto se ha extendido por las principales zonas productoras de energía de Oriente Medio, interrumpiendo la producción y obligando al cierre de refinerías y plantas de gas natural licuado.
“Cada día que el Estrecho permanezca cerrado, los precios subirán”, afirmó Giovanni Staunovo, analista de materias primas de UBS. El mercado creía que Trump podría dar marcha atrás en algún momento porque no quiere que los precios del petróleo suban, pero cuanto más tarde, más claro será el riesgo.