Se espera que la liquidación del campo sea récord en la actual campaña. Esto implicaría mayor flujo de divisas al mercado local y una mayor estabilidad cambiaria.
¿Por qué igual el mercado comienza a recomendar dolarizar carteras?
Avalancha de dólares
La volatilidad global a causa de la guerra encuentra a la Argentina en un buen momento desde el lado estacional.
Desde abril y de cara a los próximos meses, la liquidación del agro suele tomar un mayor dinamismo, lo cual podría servirle al tipo de cambio en Argentina a mantenerse estable, incluso a pesar de la suba del dólar a nivel global a causa de la crisis y de la búsqueda de cobertura del mercado en medio de la guerra (fly to quality)
Además de ello, se espera que la liquidación del agro sea récord.
Las estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires apuntan a que, entre el sorgo, la cebada, el girasol, el trigo, el maíz y la soja, la campaña de 2025 y 2026 alcance los 150 millones de toneladas.
Esto se traduciría en flujos de dólares de entre u$s 30.000 millones a u$s 36.000 millones.
Este dato no es menor ya que el hecho de que ingresen semejante cantidad de dólares implica una buena noticia en dos ámbitos, ya sea desde el lado cambiario como para los bonos ya que el BCRA podría hacerse de dólares y acumular reservas.

Solana Cucher, analista de Research de PPI, resaltó que una cosecha récord se traduce en mayores flujos de oferta en el MLC.
Sin embargo, advierte que la capacidad de compra de divisas depende de múltiples factores, como la demanda minorista (recordar que los productores son minoristas) y el nivel de importaciones.
De esta manera, Cucher ver argumentos para que el tipo de cambio mantenga su estabilidad de cara a los próximos meses.
“Incluso con un tipo de cambio oficial ubicado 20,4% por debajo del techo de la banda, el hecho de que el BCRA lleve comprados cerca de u$s 4000 millones refuerza la percepción de sostenibilidad del esquema cambiario (se alejan todas aquellas expectativas devaluatorias). Esto resulta en un círculo virtuoso para el Gobierno ya que esto mismo tiende a moderar la demanda de dolarización de los minoristas y, al menos de forma transitoria, sostiene la demanda de pesos”, afirmó Cucher.
Desde Portfolio Personal Inversiones estiman que, a precios promedio de marzo, que el valor total de la cosecha rondaría los u$s 37.800 millones.
De ese total, unos u$s 31.700 millones corresponden solamente a soja y maíz, cuyos precios subieron en promedio 4,3% y 5,0% en marzo frente a febrero.

Carry trade, ¿sí o no?
El hecho de que ingresen divisas provenientes del campo resulta una variable clave para la dinámica de las inversiones en pesos.
Si ingresan más divisas y el BCRA puede acumular reservas, esto genera un ancla para los inversores en pesos, haciendo que las presiones cambiarias disminuyan.
Por lo tanto, para los inversores en pesos, el flujo de dólares que está por venir a la Argentina a partir de la liquidación del agro es una buena noticia, es decir, podría alargar la vida al carry trade.
El BCRA está teniendo una racha compradora histórica.
Lleva 56 ruedas de compras consecutivas, acumulando en marzo u$s 1322 millones y más de u$s 4000 millones en 2026, todo ello antes de la liquidación gruesa del agro.
En lo que va del 2026, el BCRA lleva adquirido el 17% del total operado en el MLC en el año.
Esto podría ser una buena noticia para los inversores en pesos, apostando a una continuidad en la calma cambiaria actual.
Los analistas de Max Capital, remarcaron que el aumento de la superficie sembrada, junto con un clima que viene siendo favorable y la mejora en los precios internacionales de los granos, permiten anticipar una campaña con un valor de cosecha superior al de 2025.
“Como consecuencia, se espera una mayor oferta de dólares, y de hecho, esta dinámica ya comienza a evidenciarse dado que el BCRA viene registrando compras diarias superiores a los u$s 150 millones. A su vez, la suba en los precios del petróleo, dado que Argentina ha pasado a ser exportador neto de energía, refuerza el escenario de mayor oferta de dólares, contribuyendo a una mayor estabilidad cambiaria”, indicaron.
Bajo este contexto, desde Max Capital ven un contexto positivo para la dinámica cambiaria y para el carry trade.
“Las estrategias en pesos nos siguen resultando atractivas, particularmente en la curva CER. Priorizamos el posicionamiento en el tramo corto, donde aún es posible capturar niveles de devengamiento atractivos con menor exposición al riesgo de duration”, afirmaron.

Una variable clave a la hora de determinar el atractivo en el posicionamiento en bonos a tasa fija en pesos es la distancia al techo de la banda.
Hoy el tipo de cambio se ubica casi 20% debajo del techo, por lo que el dólar bien podría subir hasta niveles de $1600 sin que el BCRA participe para contener tal suba.
Tal avance del dólar lastraría la rentabilidad de los bonos en pesos, los cuales ofrece retornos cada vez menores en términos nominales.
Por lo tanto, si bien parte d ellos analistas busca dolarizar carteras, también los inversores están buscando opciones con indexar las posiciones en pesos a activos ajustables por inflación.

Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, explicó que lo que va a terminar siendo determinante no es solamente el volumen de la cosecha, sino también el precio internacional de los commodities, porque eso define cuántos dólares realmente ingresan al mercado.
De esta manera, Lazzati consideró que el tipo de cambio debería mantenerse relativamente tranquilo en el corto plazo, no solo por la cosecha récord esperada, sino también porque todavía faltan ingresar a la Argentina cerca de u$s 4000 millones provenientes de emisiones de deuda realizadas por empresas privadas y provincias desde octubre del año pasado.
“La clave va a estar en ver a qué tipo de cambio decide liquidar el campo. Si el sector agroexportador considera atractivos los niveles actuales, podría acelerar el ingreso de divisas. Si no, podría esperar valores más cercanos a la banda superior, en torno a los $1600. Esa dinámica probablemente empiece a verse con mayor claridad en abril”, sostuvo.
Bajo este panorama, Lazzati prefiere tonarse mas conservador respecto del carry con tasa fija, sino que busca indexar su posición en pesos con deuda ajustable por inflación.
“En este contexto, nosotros no estamos posicionados en carry trade. Dentro de las carteras en pesos estamos priorizando bonos CER de mediano plazo, entre 6 y 8 meses, y para duration más larga seguimos viendo valor en el TX28”
Alejandro Fagan, Estratega en Balanz, estima que la suba en el precio de los commodities aportaría entre u$s 3000 y u$s 5000 millones a la balanza comercial anual por sobre su escenario base, lo cual, sumado a una buena cosecha, debería redundar en mejores expectativas para el peso.
Sin embargo, destaca que la historia de la curva pesos depende también en buena medida del financiamiento externo.
“Las novedades respecto a esto, tanto a nivel gobierno como provincias o empresas, serán clave para el desempeño del peso y de las tasas, especialmente en la segunda mitad del año. Actualmente recomendamos la parte larga de CER, en particular el TZX28, que ofrece una buena combinación de carry y upside bajo la compresión de riesgo país que esperamos, a la vez que ofrece cobertura ante una inflación que proyectamos por encima de la implícita en el mercado”, comentó Fagan.

Riesgos contra el carry
De cualquier manera, la dinámica cambiaria no depende exclusivamente de los flujos de dólares del campo sino que también influyen variables globales, así como el nivel de tasa de interés en pesos y la distancia respecto del techo de la banda.
Dante Ruggieri, socio de AT Inversiones, explicó que si bien el flujo de dólares este año tal vez rondé los u$s 35.000 millones (solo por parte del agro) es importante tener en cuenta desde el ámbito internacional el alargamiento de las acciones bélicas entre EEUU e Irán y como consecuencia la evolución en el precio del petróleo.
A su vez, desde el lado del posicionamiento, Ruggieri resalta que hay varios factores que resultan poco atractivos para continuar haciendo carry.
“La tasa real negativa que devuelven hoy las Lecaps, que se encuentran con rendimientos en torno al 2% de TEM juega en contra del carry. Además, el tipo de cambio real multilateral se encuentra cerca del piso de la gestión Milei, rondando los 84 puntos, lo que también no favorece el carry. Finalmente, hoy el techo de la banda se ubica un 17% arriba del precio del dólar”, alertó Ruggieri.
Por otro lado, Ruggieri advierte que el dólar Index sigue escalando, rozando casi los 100 y el Real brasilero se devaluó 2% en el último mes (desde principios de año viene con una apreciación en torno al 5%).
Por esta razón, Ruggieri favorece el posicionamiento en moneda dura, con el Bopreal 2028.
“Teniendo en cuenta estas variables buscaría posicionarme en activos dolarizados en donde destaco las ON de YPF, Pampa y Tecpetrol. Del mismo modo, dentro del segmento dólar me parece atractivo el Bopreal (BPOB8), que rinde 8.1%”, detalló.
La postura de Ruggieri es cada vez mas compartida por distintos analistas.
Lo que ha ocurrido en las ultimas semanas es que los rendimientos de los bonos en pesos son cada vez mas bajos, a la vez que los rendimientos de los bonos en dólares son cada vez más altos.
Esto significa que podría haber crecido (en el margen) el atractivo por bonos en dólares (ya que pagan mas tasa, con los soberanos rindiendo dos dígitos), a la vez que se redujo el atractivo por los bonos en pesos (con la curva a CER en niveles negativos y la tasa fija debajo del 2,5% TEM).
Por ello, parte del mercado comienza a inclinarse por dolarizar parte de la cartera.

Desde Sailing Inversiones, resaltaron que se perfila una campaña agrícola con rindes muy por encima del promedio, lo que efectivamente debería traducirse en una mayor oferta de divisas en el segundo trimestre.
Según sus análisis, esto tiende a reforzar la calma cambiaria en el corto plazo, no solo por el ingreso genuino del agro sino también porque mejora las expectativas y reduce la demanda precautoria de dólares.
En ese marco, para los analistas de Sailing Inversiones, el “carry trade” podría extender algo más su vigencia, pero con retornos cada vez más comprimidos y una relación riesgo-retorno menos atractiva.
“La curva en pesos ya refleja este exceso de liquidez, con tasas reales más bajas y menor premio por duration. Además, cuanto más se estira este esquema, mayor es la sensibilidad ante cualquier shock externo o político, que pueda gatillar una corrección cambiaria. Por eso, si bien el carry no está agotado, luce en una etapa más madura, donde la selectividad y la gestión del riesgo pasan a ser claves”, detallaron.
En términos de estrategia, desde Sailing Inversiones consideran que luce atractivo tornarse más conservador.
“Estamos viendo una rotación gradual: mantener exposición a instrumentos en pesos de corta duración para capturar el carry residual, pero reduciendo el riesgo direccional. Al mismo tiempo, empieza a ganar atractivo volver a incorporar cobertura cambiaria vía bonos hard dollar que volvieron a quedar atractivos. Buscamos seguir participando del escenario de estabilidad nominal, pero con protección ante un eventual cambio de régimen, especialmente hacia el segundo semestre donde la estacionalidad de divisas juega menos a favor”, indicaron.

Finalmente, y con una misma visión, y en cuanto al posicionamiento, desde el lado de las inversiones, desde Adcap Grupo Financiero señalan que la buena dinámica de los títulos en pesos recientemente podría encontrar una pausa de corto plazo, por lo que recomiendan bonos en dólares.
“Los bonos soberanos en pesos superaron a los bonos en moneda dura en aproximadamente 7% desde fines de enero, impulsados por la estabilidad cambiaria y un tipo de cambio que se fue desplazando hacia $1400. Tras este fuerte rally, la relación riesgo-retorno cambió, ya que el potencial adicional frente a los bonos en dólares se redujo a alrededor de 1%–2%. Por ello, recomendamos tomar ganancias en posiciones en pesos y rotar parte de la exposición hacia el tramo largo de la curva en moneda dura”, afirmaron.
















