La renta fija argentina se disparó este miércoles luego del acuerdo de tregua acordado entre Irán y EEUU. El contexto global favorece nuevamente a los activos de riesgo ya que cambia la perspectiva sobre la inflación y el futuro de tasas de interés a nivel global.
¿Cuál es el impacto en los bonos y dónde ven oportunidades los analistas?
Avance en los bonos
Gracias a la tregua entre EEUU e Irán, los activos de riesgo a nivel global inician la jornada con fuertes subas.
Las acciones en Wall Street ganan entre 2,6% y 3,3%, mientras que el petróleo retrocede 14%.
Tal escenario positivo para los mercados globales tiene un impacto local, con ganancias en los bonos de 1,5% en el Global 2029 y de 2% en el Global 2030.
En el tramo medio de la curva, los avances son de 3,2% en el Global 2035 y de 2,6% en el 2038.
Finalmente, en los bonos del tramo mas largo, las ganancias son de 3,1% en el Global 2041 y de 2,7% en el Global 2046.
El avance de los bonos se da ya que ahora el mercado comienza a virar nuevamente su expectativa sobre el futuro de la tasa de interés de la Fed.
Con la tregua, se espera que el precio del petróleo deje de operar con fuertes subas, elevando las chances de que el shock petrolero pudo haber sido transitorio.
Si ello es así, los impactos inflacionarios a nivel global deberían también ser transitorios, por lo que la Fed y los Bancos Centrales del mundo no deberían tornarse agresivos en su política monetaria y subir la tasa de interés.
Esto relaja las tasas de interés a nivel global, con los bonos del tesoro americano subiendo y las tasas retrocediendo.
Tal es así que la tasa a 10 años cae con fuerza a 4,2%, retrocediendo desde los 4,4% que supo tocar la semana pasada.
Tal contexto positivo para la renta fija global tiene impacto en los bonos locales, los cuales suben con fuerza.
Sin riesgos de default
Si bien os bonos argentinos se encuentran rebotando con fuerza, aun se ubican debajo de sus máximos previos.
Los bonos del tramo corto se ubican 0,8% debajo de los máximos, mientras que los títulos del tramo medio y largo se encuentran entre 3% y 4% debajo de los máximos de enero.
La caída de los bonos hizo que la curva soberana argentina se desplace al alza, con los rendimientos de la deuda subiendo y cotizando nuevamente en zona de 10%.
El tramo corto de la curva pasó de rendir 7% a cotizar en niveles por encima de 8% de tasa.
A su vez, el tramo mas largo, los bonos del tramo largo pasaron de rendir 8,5% a niveles de 10%.
Como dato clave, la curva solamente se desplazó al alza y no se invirtió, es decir, los inversores mantuvieron su confianza en que la baja se daba a causa de un contexto externo y que no se veían implicados riesgos de default en dicho proceso correctivo.
Cuando el mercado ve riesgos de default, generalmente la curva de bonos tiende a invertirse ya que se perciben a los bonos mas cortos como mas riesgosos (de incumplimiento) respecto de los más largos.
Sin embargo, en esta oportunidad, ello no ocurrió sino que solamente la curva se desplazó para arriba, sin invertirse.
Esto refleja que el mercado no vio riesgos de default detrás del proceso bajista.
Los analistas de Baires Asset Management consideraron que, con la última baja, el mercado limpió posiciones especulativas de corto plazo, aunque los fundamentos de fondo, es decir, la ausencia de default en el horizonte cercano, permanecen intactos.
“Es un ajuste sano dentro de una tendencia primaria que sigue siendo de normalización. A pesar del ajuste reciente en las paridades, la curva soberana en dólares ha mostrado un comportamiento sumamente saludable, es decir, se desplazó al alza manteniendo su pendiente, evitando la inversión”, detallaron.
En esa línea, resalaron desde el mercado hoy no ve riesgos crediticios en la curva soberana argentina, por lo que ven valor en los Globales.
“En mercados emergentes bajo estrés, lo primero que vemos es que las tasas cortas se disparan por encima de las largas ante el miedo a un evento de crédito inminente. El hecho de que el mercado hoy no esté ‘traccionando’ esa inversión nos confirma que los inversores han desechado por completo el escenario de default para el corto y mediano plazo”, dijeron.
Por su parte, Federico Filippini, Head of Research de Adcap Grupo Financiero, coincidó en que un escenario de default hoy luce de muy baja probabilidad.
Sin embargo, también advierte que la coyuntura macro y financiera sigue siendo lo suficientemente frágil como para que la discusión política vinculada a 2027 se adelante y meta algo de ruido en la parte media y larga de la curva.
Compra de dólares como sostén
Cuando un inversor compra un bono, lo que hace permanentemente es juzgar la capacidad y voluntad de pago del emisor.
El mercado no ve riesgos en la voluntad de pago del Gobierno, ya que Milei tiene un sesgo pro mercado y no avalaría un incumplimiento.
A su vez, a la hora de evaluar la capacidad de pago, en este caso se analiza la cantidad de dólares con los que cuenta el gobierno.
En ese sentido, el BCRA estuvo comprando dólares todos los días del año, sumando más de u$s 45000 millones en 2026.
De esta manera, se ha mejorado la capacidad de pago de la deuda, por lo que los riesgos de default se mantienen limitados.
Por esta razón, los inversores no vieron riesgos de incumplimiento en el ultimo proceso correctivo de los bonos, despejando los riesgos de default.
La deuda cayó acompañando la tendencia global, del mismo modo que hoy sube, en línea con el rally que se está evidenciando en los principales índices bursátiles del mundo y el resto de los mercados financieros globales.
Matias Waitzel, socio de AT Inversiones, detalló que el hecho de que los rendimientos hayan subido, pero sin inversión refleja más bien el impacto del contexto global y la suba de tasas internacionales.
Bajo este escenario, Waitzel sigue viendo con optimista a la deuda local en dólares.
“En ese marco, si el posicionamiento es en soberanos, sigo viendo mayor valor en la parte larga de la curva, particularmente en bonos como el GD35 o el AE38, donde el potencial de compresión es más significativo. Para perfiles que busquen rendimientos similares pero con menor volatilidad crediticia, alternativas como los Bopreal o incluso obligaciones negociables de compañías sólidas siguen siendo una opción atractiva dentro del universo en dólares”, sostuvo.
El BCRA lleva 61 ruedas de compras consecutivas y en el año acumula u$s 4500 millones.
Esto resulta clave para entender la firmeza de los bonos soberanos, a pesar del contexto global desafiante. Los Globales no caen más que sus pares sino que se mueven en línea con la baja de emergentes, lo cual, para la volatilidad que suelen tener los títulos de deuda local, ello es visto como una dinámica positiva.
En base a este contexto, los analistas de Cohen indicaron que mantienen una visión constructiva sobre la deuda soberana, sustentada en el superávit fiscal, las compras del BCRA y el potencial de nuevas reformas legislativas del oficialismo.
Sin embargo, alertan que, en tanto persistan las presiones externas y el componente local no muestre señales más claras de mejora, no se perciben catalizadores que justifiquen una perforación sostenida por debajo de los 500 pb en el mediano plazo.
Por esta razón recomienda posicionarse en el tramo mas corto de la curva.
“Privilegiamos el tramo corto de la curva soberana y recomendamos el AL30 (TIR 9,2%). En un ejercicio de exit yield, con riesgo país objetivo de 550 pb a finales de julio de 2026, el bono exhibe mayor potencial de upside que el GD30 (TIR 7,7%). A eso se suma una menor duration, que otorga mejor protección en escenarios adversos, y una amortización del 40% del capital dentro de la gestión Milei para nuevos inversores”, detallaron.
Desde Criteria también ven atractivo en la renta fija local, en particular en una combinación de bonos cortos y largos en los títulos de ley local.
“Para inversores con exposición en dólares, seguimos priorizando la curva bajo ley local, combinando nuestra preferencia por el AL30 con posiciones complementarias en el AE38”, afirmaron desde Criteria.
Desde el lado de las inversiones, los analistas de Baires Asset Management ven oportunidades en el Global 2041.
“Es ideal para capturar la compresión de tasas hacia niveles de países con calificación B-. Al tener una paridad más baja que los tramos cortos, su potencial de subida es superior ante una normalización macro y financiera definitiva”, comentaron.
Desde el lado del posicionamiento, Filipini ve valor en bonos más cortos.
“Nos sigue gustando la parte corta, donde el AL30 ofrece un perfil de riesgo-retorno atractivo: captura buena parte de la compresión si el escenario base se mantiene, pero con menor exposición a ese ruido político más adelante”, detalló.
Oportunidades en bonos
Los drivers que están pesando sobre la deuda y que permiten que los bonos tengan una mejor performance que sus pares se destacan las compras de odlares del BCRA, junto con el equilibrio fiscal y las perspectivas de ingresos de dólares del agro en los próximos meses.
De esta manera, los analistas esperan que los bonos mantengan su tendencia alcista de largo plazo, pudiendo cotizar con valores y tasas similares a sus comparables.
Mientras que la deuda argentina opera con tasas de entre 9% al 10,5%, otros mercados emergentes también vieron desplazamientos alcistas en sus curvas aunque operan con retornos más bajos.
La deuda de Angola rinde entre 7% y 8% en los distintos tramos de la curva, mientras que Ecuador rinde entre 8% y 10%, similar a Kenia.
Casos como Nigeria, rinden entre 6,5% y 8,5%, mientras que Bahréin rinde entre 7% y 8%.
Por su parte, la deuda de El Salador rinde 8,5%.
Todos estos son niveles de tasa de interés debajo de lo que rinde la deuda argentina, por lo que los analistas entienden que con los fundamental locales, los títulos soberanos podrían tener una buena performance y acercarse a rendir en niveles más similares a sus pares, es decir, con tasas más bajas.
Si ello ocurre, los bonos deberían subir con mas fuerza, representando una oportunidad.
Los analistas de Research Mariva mantienen su visión optimista sobre la deuda local justamente basándose en el proceso de compra de dólares por parte del BCRA.
“Mantenemos una sobreponderación en bonos soberanos, respaldada por rendimientos atractivos, la continua acumulación de reservas por parte del Banco Central y el impulso político a favor de las reformas estructurales. En conjunto, estos factores deberían impulsar una mayor compresión del riesgo soberano desde los niveles actuales”, afirmaron.
En relación al potencial alcista, desde Research Mariva estimaron que, en un escenario de tres meses en el que la curva soberana se normaliza a una calificación crediticia B- con rendimientos cercanos al 8%, los bonos GD35 y GD41 ofrecen el mayor potencial alcista, en torno al 11%.
Alejandro Fagan, Estratega en Balanz, consideró que la curva de globales se vio afectada por el entorno de risk-off global en las últimas semanas.
A su vez, explicó que eso no implica una situación de stress que indique una probabilidad alta de default en el corto plazo.
“Seguimos siendo positivos con la parte larga, esperamos que la acumulación de reservas (impulsada por mayores precios de commodities) brinde soporte al crédito. El BCRA tiene una ventana de oportunidad durante la cosecha para acumular una gran parte de los u$s 8000 a u$s 12.000 millones en reservas que estimamos para 2026”, detalló Fagan.
En el actual contexto, Fagan ve valor en bonos más largos con un objetivo de que la deuda vuelva a cotizar con niveles de tasas similares a créditos B.
“La curva de Globales aún opera entre 200 y 250 pbs por encima del promedio de comparables B-, y las noticias sobre posibles mejoras de rating, junto con la confirmación de financiamiento bilateral, podrían actuar como catalizadores positivos. Dentro de la curva, seguimos prefiriendo GD41, que ofrecería el mayor potencial de upside si la curva converge hacia niveles B-, incluso asumiendo un spread más amplio que el promedio de dicho segmento”, indicó.
Finalmente, y en cuanto al posicionamiento, y dado el contexto de tasas globales y de volatilidad en los mercados, Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, ve valor en los Globales del tramo medio y largo, a la vez que remarca que tiene sentido agregar posicionamiento en el Bonar 2029.
“Si bien la perspectiva de Argentina en términos de flujos luce auspiciosa, la dinámica de la tasa libre de riesgo es un factor que siempre deberá ser considerado. Pasando a las curvas, sostenemos a GD35 y el GD41 como top picks. Asimismo, seguimos resaltando el atractivo en el AN29, el cual es un papel perjudicado por una baja liquidez que hipotéticamente podría aumentar vía reaperturas, considerando el elevado stock de depósitos privados en dólares”, afirmó Franco.