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Mañana 9 de julio el mercado argentino volverá a concentrar uno de los mayores eventos de liquidez del año. Los tenedores de Bonares y Globales recibirán el pago de intereses y, en algunos casos, amortizaciones de capital, con lo que se liberarán miles de millones de dólares que volverán a buscar destino dentro del mercado financiero.
La diferencia respecto de otros pagos es el contexto. Argentina llega a este vencimiento con el riesgo país en torno a los 400 puntos básicos, su nivel más bajo desde abril de 2018, luego de la mejora de la calificación crediticia por parte de S&P Global Ratings, que elevó la nota soberana a B-, en línea con el upgrade previo de Fitch.
La compresión de spreads modificó el mapa de oportunidades para quienes buscan reinvertir esos dólares.
En este escenario, desde IOL Inversiones sostienen que el pago de los soberanos no debe verse simplemente como un ingreso de renta, sino como una oportunidad para reposicionar las carteras. La estrategia dependerá, principalmente, del perfil de riesgo de cada inversor.
Perfil conservador: priorizar el crédito corporativo
Para quienes buscan preservar capital y reducir la exposición a la volatilidad de la deuda soberana, la recomendación pasa por los créditos corporativos de mayor calidad.
La propuesta de IOL es el fondo común de inversión IOL Dólar Ahorro Plus, cuya cartera está compuesta principalmente por Obligaciones Negociables con calificación AAA de empresas vinculadas a energía, servicios públicos y Oil & Gas, además de una participación táctica en BOPREAL.
Según la sociedad de bolsa, el fondo acumula un rendimiento de 3,1% en lo que va del año, equivalente a una tasa anualizada cercana al 6,2%, ofreciendo una alternativa para seguir generando renta en dólares con un nivel de riesgo inferior al de los bonos soberanos.
Perfil moderado: apostar por el tramo corto
Para quienes desean continuar posicionados en deuda soberana pero con menor sensibilidad a los movimientos del mercado, IOL recomienda el Bonar AO27.
El atractivo del título radica en varios factores. Por un lado, paga intereses mensuales a una tasa fija del 6% anual en dólares. Por otro, su vencimiento previo al ciclo electoral le otorga un perfil defensivo frente a eventuales episodios de volatilidad política.
Además, si continúa la compresión del riesgo país, todavía existiría margen para una nueva baja de rendimientos, lo que implicaría una apreciación adicional en el precio del bono.
Perfil agresivo: capturar una mayor baja del riesgo país
La tercera alternativa apunta a quienes creen que el proceso de mejora macroeconómica continuará y que el riesgo país seguirá descendiendo durante los próximos meses.
En ese caso, IOL considera que el Bonar AL35 ofrece la mejor relación riesgo-retorno para capturar ganancias de capital.
La explicación es técnica: el bono posee una duration de 5,1 años, lo que lo vuelve especialmente sensible a nuevas compresiones de tasas. Cuanto más cae el riesgo país, mayor es la suba potencial en el precio del bono.
A esto se suma otro elemento que la firma considera atractivo: el spread entre el AL35, emitido bajo legislación local, y su equivalente bajo ley extranjera se amplió hasta aproximadamente 4,2% sobre precio durante los últimos tres meses.
Para IOL, esa diferencia genera una oportunidad relativa para sobreponderar el bono de ley local, que actualmente ofrece una Tasa Interna de Retorno (TIR) cercana al 9,1%.
Una decisión que dependerá del escenario
El denominador común de las tres estrategias es que parten de una misma premisa: el escenario financiero argentino cambió respecto de los últimos años.
La mejora en la percepción de riesgo permitió una fuerte compresión de tasas y modificó el atractivo relativo entre los distintos activos en dólares.
En ese contexto, la decisión ya no pasa únicamente por cobrar la renta de los bonos soberanos, sino por definir cómo reinvertir esa liquidez según el horizonte de inversión y la expectativa que cada inversor tenga sobre la evolución del riesgo país durante los próximos meses.
Qué otras alternativas mira el mercado
Más allá de la estrategia propuesta por IOL, otros analistas consultados por El Cronista coinciden en que el pago de cupones representa una oportunidad para reposicionar las carteras, aunque difieren en qué tramo de la curva ofrece hoy la mejor relación entre riesgo y retorno.
Milo Farro, research de Rava, explicó que la decisión de reinvertir los dólares dentro de la misma curva soberana depende principalmente del perfil de riesgo del inversor y de las expectativas sobre la evolución del riesgo país.
“Luego de un extenso rally alcista desde los mínimos de agosto de 2022, con paridades superiores al 90%, no vemos demasiado recorrido en los bonos del tramo corto de la curva (2029 y 2030), dado su acotado potencial de apreciación en un nuevo escenario de compresión del riesgo país”, sostuvo.
Según el analista, con tasas internas de retorno que hoy se ubican entre el 5,5% y el 7,5%, un inversor conservador puede encontrar alternativas más atractivas en el crédito corporativo.
“A estos niveles de rendimiento, un inversor conservador podría encontrar más atractivo en bonos corporativos de Vista, Pampa o YPF”, afirmó.
Sin embargo, el diagnóstico cambia para quienes mantienen una visión optimista sobre la deuda argentina.
“Si el inversor está dispuesto a seguir asumiendo riesgo soberano y considera probable una caída del riesgo país hacia los 300 puntos básicos, el tramo medio-largo de la curva hard dollar ofrece una mejor relación riesgo-beneficio. Si se alcanza ese nivel, el precio del GD35 podría subir hasta un 8%”, estimó.
Bonos soberanos y deuda provincial
En la misma línea, Leandro Monnittola, asesor financiero, consideró que el próximo pago de los bonos soberanos constituye una oportunidad para reinvertir sin modificar significativamente el perfil de riesgo de las carteras.
“Creemos que es una buena oportunidad para reinvertir manteniendo una exposición similar al riesgo que ya tiene el inversor. La estrategia dependerá principalmente del horizonte de inversión y del perfil de riesgo de cada cartera”, explicó.
Para los inversores más conservadores dentro del universo soberano, Monnittola destacó el AO28, que actualmente ofrece una Tasa Interna de Retorno (TIR) cercana al 7,6%.
“Es un bono de menor duration que permite mantener exposición a la deuda soberana con una volatilidad más acotada. Nos parece una buena opción para quienes buscan continuidad en la estrategia apostando al proceso de normalización macroeconómica, sin asumir el riesgo de los vencimientos más largos”, señaló.
El especialista también mantiene una visión positiva sobre el AL30, al considerar que el spread respecto de los bonos Globales continúa en niveles históricamente elevados.
Para quienes tienen un horizonte de inversión de mediano y largo plazo, sus preferencias siguen siendo el GD38 y el AL38.
“Creemos que ambos bonos todavía ofrecen potencial de apreciación, ya que un eventual regreso de Argentina a los mercados internacionales de crédito podría generar una nueva compresión de spreads”, indicó.
Monnittola también recomendó incorporar deuda sub-soberana para diversificar las carteras. En ese segmento prioriza los bonos SFD34, de la provincia de Santa Fe, y BA37D, de la provincia de Buenos Aires.
A su juicio, Santa Fe continúa siendo “el crédito provincial con mejores fundamentos fiscales y una atractiva relación entre riesgo y retorno”, mientras que el BA37D presenta una mayor sensibilidad a una mejora del riesgo argentino, lo que le otorga un mayor potencial de apreciación para quienes aceptan asumir algo más de volatilidad.
“En nuestra opinión, el próximo pago de cupones representa una oportunidad para reposicionar las carteras sin modificar sustancialmente el perfil de riesgo. Hoy seguimos viendo valor tanto en la curva soberana como en determinados créditos provinciales”, concluyó.