En esta noticia

En junio, millones de trabajadores en relación de dependencia, jubilados y pensionados volverán a recibir una de las inyecciones de ingresos más importantes del año: la primera cuota del aguinaldo o Sueldo Anual Complementario (SAC).

El beneficio, establecido por la Ley de Contrato de Trabajo, equivale al 50% del salario mensual más alto percibido durante el semestre enero-junio y debe pagarse antes de que termine el sexto mes del año.

Como ocurre habitualmente, parte de ese dinero suele destinarse a consumo, viajes o gastos pendientes. Pero en los últimos años empezó a consolidarse otra tendencia: utilizar el aguinaldo para invertir, dolarizar ahorros y generar rendimientos desde el celular a través de instrumentos financieros cada vez más accesibles.

La tendencia ya se refleja en las plataformas financieras. Según datos y análisis de IOL, el interés por instrumentos de inversión accesibles viene en aumento incluso entre personas sin experiencia previa ni grandes capitales.

La lógica detrás del fenómeno es que frente a una economía donde la inflación se mantiene como una variable sensible y el dólar funciona como referencia de cobertura, el aguinaldo aparece como una oportunidad para empezar a construir ahorro financiero.

Alternativas de inversión para el aguinaldo

En ese contexto, las alternativas más buscadas hoy combinan tres elementos: liquidez, dolarización y exposición a sectores globales de crecimiento.

Dentro del universo más conservador, los Fondos Comunes de Inversión (FCI) continúan posicionándose entre las herramientas más utilizadas por quienes priorizan disponibilidad inmediata del dinero sin resignar rendimiento.

Uno de los productos más demandados es el fondo IOL Cash Management, orientado a administrar liquidez de corto plazo con rescate en 24 horas, funcionando como una alternativa más eficiente frente a las cuentas remuneradas tradicionales.

Para quienes buscan cobertura en moneda dura sin asumir niveles elevados de volatilidad, también gana espacio IOL Dólar Ahorro Plus, un instrumento vinculado a bonos soberanos y Obligaciones Negociables de sectores estratégicos como energía y utilities.

El atractivo detrás de estas opciones es que permiten dolarizar cartera y obtener rendimiento financiero en un contexto donde muchos inversores priorizan activos atados al dólar.

La renta fija hard dollar también sigue captando atención. En particular, el Bonar 2027, conocido en el mercado como AO27, continúa apareciendo entre las opciones preferidas por perfiles conservadores y moderados debido a su flujo periódico de renta y su horizonte relativamente corto dentro de la curva soberana argentina.

Imagen ilustrativa (El Cronista)

El cambio más fuerte probablemente esté ocurriendo en otro segmento: Cedear y ETFs

Cada vez más argentinos utilizan el aguinaldo para empezar a invertir en compañías globales desde el mercado local. Los Cedear permiten comprar desde Argentina acciones de empresas internacionales y operar en pesos con cobertura cambiaria implícita.

Eso explica por qué se transformaron en una de las puertas de entrada más utilizadas para quienes quieren dolarizarse y, al mismo tiempo, participar de tendencias globales como inteligencia artificial, energía, salud o tecnología.

El fenómeno además coincide con la expansión de la oferta disponible. En las últimas semanas, la Comisión Nacional de Valores (CNV) autorizó nuevos Cedear vinculados justamente a sectores que hoy concentran el interés de Wall Street: inteligencia artificial, ciberseguridad, energía y tecnología global.

Entre las compañías más seguidas aparece Microsoft, impulsada por el boom de inteligencia artificial y servicios cloud, mientras que en el sector salud sobresale Eli Lilly, una de las farmacéuticas que más creció en los últimos años gracias al desarrollo de tratamientos metabólicos y medicamentos para obesidad.

A eso se suma el crecimiento del interés por ETFs, instrumentos que permiten invertir en un conjunto de empresas mediante una sola operación. Entre los más elegidos aparecen SPY, que replica el comportamiento del S&P 500 de Estados Unidos, e IEUR, enfocado en acciones europeas.

Esta estrategia se sustenta en la diversificación y largo plazo. En vez de apostar todo a una sola compañía o al mercado argentino, muchos pequeños inversores empiezan a construir carteras mezclando renta fija en dólares, liquidez inmediata y exposición global.

“Hoy invertir es tan simple como hacer una transferencia desde el homebanking. El cambio cultural ya está pasando: más personas empiezan con montos pequeños, priorizando diversificación y objetivos de largo plazo”, explicó a este medio Damián Vlassich.

Según el ejecutivo, el factor clave ya no es tanto cuánto dinero se invierte inicialmente sino el tiempo. “El interés compuesto hace el trabajo pesado: cada rendimiento que se reinvierte genera nuevos rendimientos, y ese efecto se potencia cuanto antes se empieza”, sostuvo.

El fenómeno refleja además un cambio más profundo en la relación de los argentinos con el ahorro. Durante años, gran parte de los excedentes terminaban inmovilizados en efectivo o directamente dolarizados debajo del colchón. Ahora empieza a consolidarse una lógica más financiera: mantener liquidez, protegerse de la inflación y, al mismo tiempo, buscar rendimiento.