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Desde la irrupción de ChatGPT a fines de 2022, las empresas de inteligencia artificial multiplicaron sus ingresos, alcanzaron valuaciones récord y atrajeron inversiones por cientos de miles de millones de dólares.

Sin embargo, detrás del entusiasmo de los inversores existe la realidad de que muchas registran pérdidas multimillonarias debido al enorme costo que implica desarrollar modelos de IA cada vez más potentes y construir la infraestructura necesaria para operarlos.

En ese contexto, las principales startups tecnológicas buscan llegar a Wall Street. OpenAI, Anthropic y SpaceX figuran entre las compañías que preparan su desembarco en los mercados bursátiles para obtener los recursos necesarios que les permitan sostener el ritmo de inversión en un momento en que la competencia tecnológica exige inversiones cada vez mayores.

El negocio multimillonario que todavía no genera ganancias

A diferencia de las empresas tecnológicas tradicionales, los desarrolladores de inteligencia artificial necesitan invertir sumas gigantescas en centros de datos, chips especializados, energía y talento altamente calificado.

Sam Altman, CEO de OpenAi.

El caso de OpenAI es uno de los más representativos. La empresa liderada por Sam Altman generó ingresos por u$s 13.100 millones durante 2025, pero proyecta pérdidas netas cercanas a los u$s 14.000 millones para 2026 y no espera alcanzar la rentabilidad hasta finales de la década.

Por su parte, Anthropic, creadora del chatbot Claude y principal rival de OpenAI, exhibe una situación similar. Sus ingresos crecieron de u$s 9.000 millones a u$s 47.000 millones en apenas un año, impulsados por la fuerte demanda empresarial de herramientas de IA. Sin embargo, continúa destinando enormes recursos al desarrollo tecnológico y la expansión de infraestructura.

Dario Amodei, CEO de Anthropic.

Los números reflejan una contradicción que atraviesa a gran parte de la industria: mientras los ingresos se disparan y las valuaciones baten récords, la rentabilidad sigue sin aparecer.

OpenAI y Anthropic lideran la carrera

Ambas compañías ya presentaron documentación confidencial ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), un paso previo indispensable para concretar una Oferta Pública Inicial (IPO). Anthropic fue la primera en mover ficha al presentar el informe el 1 de junio, mientras que OpenAI lo hizo el pasado 8 de junio.

La disputa va mucho más allá del prestigio. Convertirse en la primera gran empresa de inteligencia artificial en cotizar públicamente podría otorgar el acceso a enormes cantidades de capital en momentos en que la carrera tecnológica exige inversiones cada vez mayores.

Además, los mercados siguen con atención la evolución de ambas compañías porque representan dos modelos de negocio distintos. Mientras OpenAI mantiene el liderazgo entre los usuarios masivos gracias a ChatGPT, Anthropic ganó terreno con rapidez entre los clientes corporativos, un segmento considerado más rentable y estable.

SpaceX y xAI: la apuesta de Elon Musk

La tercera gran protagonista de esta carrera es SpaceX. La compañía fundada por Elon Musk debutará en el Nasdaq este viernes 12 de junio con una valuación estimada de u$s 1,77 billones, una cifra que la ubicaría desde el primer día entre las empresas más valiosas del mundo.

Aunque la firma es conocida por sus lanzamientos espaciales y por Starlink, su negocio de inteligencia artificial cobra cada vez más relevancia a través de xAI, la empresa detrás del chatbot Grok.

Durante 2025, SpaceX registró ingresos por u$s 18.700 millones, pero también reportó pérdidas netas por u$s 4.900 millones debido al fuerte gasto destinado a infraestructura tecnológica e inteligencia artificial.

Para los inversores, una de las principales fortalezas de SpaceX es Starlink. La unidad de internet satelital concentra cerca del 61% de los ingresos de la compañía y se consolidó como el principal generador de caja del grupo, permitiendo sostener Starship y xAI, que registran déficit operativo.

Por qué las empresas de IA necesitan salir a Bolsa

La principal razón detrás de estas operaciones es que la inteligencia artificial exige cantidades extraordinarias de dinero. Entrenar modelos de última generación requiere miles de procesadores especializados, enormes centros de datos y una demanda energética creciente.

Hasta ahora, las compañías pudieron sostener esa expansión gracias a rondas privadas de financiamiento protagonizadas por gigantes como Microsoft, Amazon, Nvidia y SoftBank. Pero incluso esos recursos empiezan a mostrar límites.

NYSE

La salida a Bolsa permite acceder a una fuente prácticamente ilimitada de capital, al tiempo que brinda liquidez a los inversores iniciales y fortalece la posición competitiva frente a rivales cada vez más agresivos.

La gran incógnita es si las valuaciones actuales reflejan el verdadero potencial de la inteligencia artificia. Mientras los defensores del sector sostienen que las pérdidas actuales son el costo inevitable de liderar una transformación histórica, los más escépticos recuerdan que muchas empresas tecnológicas también llegaron a Wall Street con expectativas desmesuradas que luego resultaron imposibles de cumplir.