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El carry trade fue, sin discusión, una de las estrategias más rentables para los inversores argentinos durante el primer semestre de 2026.

La combinación de tasas en pesos todavía positivas, una inflación en desaceleración y un dólar que se mantuvo estable e incluso retrocedió en términos nominales permitió obtener ganancias en moneda dura difíciles de igualar por otras alternativas financieras.

Sin embargo, el escenario comienza a mostrar cambios. Un informe especial elaborado por Avantia Valores advierte que el carry trade todavía tiene soporte en el corto plazo, pero que las condiciones que explicaron su éxito “empiezan a modificarse”.

La pregunta ya no es cuánto más puede rendir la estrategia, sino si el premio potencial justifica el riesgo asumido.

Desde GMA Capital recuerdan que en los primeros cinco meses del año la combinación de tasas en pesos y estabilidad cambiaria (el CCL recortó 3% nominal) dominó la escena. Los Boncer lideraron el ranking acumulado con un retorno de 25,1% en dólares CCL, seguidos por plazos fijos UVA (20,2%), Duales (19,7%) y Lecaps (19,6%).

Incluso instrumentos más conservadores, como money markets, lograron ganancias de doble dígito en moneda dura. “En este escenario, la ganancia de carry trade con plazos fijos (15,7%) fue la más alta en 23 años”, sostiene la consultora.

La principal conclusión del trabajo de Avantia Valores es que el mercado dejó de mirar las tasas y empezó a concentrarse en los flujos de dólares.

Según la sociedad de bolsa, el sostén actual de la estabilidad cambiaria no proviene tanto del rendimiento de los instrumentos en pesos sino de la abundante oferta de divisas que ingresa a la economía.

Ese cambio es relevante porque las tasas ya no ofrecen el mismo colchón que meses atrás. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta para agosto una tasa TAMAR de 22,58% nominal anual y de 21,69% para diciembre, niveles que se ubican por debajo de la inflación esperada.

Las tres fuerzas que sostienen al dólar

De acuerdo con Avantia, actualmente existen tres motores que explican la calma cambiaria.

  • El primero es el agro. La liquidación de exportaciones pasó de aproximadamente u$s 125 millones diarios en abril a unos u$s 141 millones diarios en mayo. El ingreso de divisas asociado a la cosecha gruesa continúa siendo elevado y todavía jugaría a favor durante junio y julio.
  • El segundo factor es el sector energético. A diferencia del agro, no depende de la estacionalidad y se ha convertido en una fuente estructural de dólares para la economía. En abril, la balanza energética registró un superávit récord de u$s 1402 millones, mientras que la producción petrolera de Neuquén alcanzó los 628.924 barriles diarios, con un crecimiento interanual superior al 36%. Detrás de ese fenómeno aparece Vaca Muerta, que se consolida como uno de los principales generadores de divisas del país y comienza a compensar parte de la histórica dependencia argentina de las exportaciones agrícolas.
  • La tercera pata es el Banco Central. La entidad ya compró más de u$s 10.000 millones en lo que va del año, alcanzando anticipadamente su objetivo anual de acumulación de reservas. Además, mantiene una demanda constante cercana a los u$s 90 millones o u$s 100 millones diarios, absorbiendo parte de los dólares que ingresan al mercado y ayudando a sostener el equilibrio cambiario.

El riesgo que empieza a crecer

El informe destaca que el principal desafío para el carry aparece en el segundo semestre.

La razón es que mientras que el aporte energético continuará creciendo y el Banco Central seguirá actuando como demandante de divisas, el flujo proveniente del agro comenzará a perder intensidad una vez finalizada la etapa más fuerte de liquidación de exportaciones.

Avantia define este período como el final del “trimestre dorado” del campo. Cuando ese flujo disminuya, el equilibrio cambiario dependerá mucho más de los otros dos factores.

A eso se suma otro elemento que preocupa al mercado: las tasas ya no compensan un eventual salto cambiario como lo hacían meses atrás. Con rendimientos más bajos, cualquier movimiento brusco del dólar tiene capacidad para borrar rápidamente varias semanas de ganancias acumuladas.

El informe también menciona factores puntuales que podrían incrementar la demanda de divisas durante la segunda mitad del año, entre ellos los gastos de turismo vinculados al Mundial 2026, las vacaciones de invierno y el sostenido nivel de consumo con tarjetas en el exterior.

La estrategia que propone Avantia

Lejos de recomendar una salida abrupta, la firma sostiene que el carry todavía conserva fundamentos para mantenerse en el corto plazo. Sin embargo, considera prudente comenzar a reducir gradualmente la exposición al riesgo cambiario.

La sugerencia pasa por realizar ganancias de manera escalonada, acortar duración en los instrumentos en pesos y mantener posiciones defensivas vinculadas a activos ajustados por inflación.

Para los dólares obtenidos, la entidad recomienda alternativas conservadoras orientadas a preservar capital y generar rendimiento en moneda dura.

Por su parte, el economista Federico Glustein dijo a El Cronista que todavía hay espacio para el carry trade, “aunque cada vez son más frecuentes las consultas vinculadas al desarme de posiciones”.

Glustein explico que la tasa en pesos sigue ubicándose por encima de la expectativa de depreciación del tipo de cambio y, en ese sentido, “hacia adelante el mercado descuenta una devaluación cercana al 1,7% mensual, frente a una tasa TAMAR que ronda el 1,85% efectivo mensual”.

Sin embargo, también advirtió que hay que considerar que las tasas reales en terreno negativo en aproximadamente 0,2%, lo que reduce parte del atractivo de la estrategia.

A su vez, Glustein destacó que las proyecciones para el tipo de cambio oficial se ubican entre $1550 y $1600 hacia fin de año, por lo que comienza a observarse una gradual recomposición de portafolios hacia activos hard dollar y posiciones dólar linked.

Dicho esto, Glustein señaló que todavía existe un importante volumen de deuda corporativa pendiente de liquidación, “un factor que continúa aportando oferta de divisas y permite sostener el carry, aunque con un potencial de rentabilidad menor al observado durante los primeros meses del año”.

En paralelo, algunos participantes del mercado ya recomiendan elevar la dolarización de las carteras por encima del 30% e incrementar esa exposición de forma gradual a medida que avance el segundo semestre.