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El Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) no es un inversor más en el mercado argentino. Es uno de los principales accionistas del sector corporativo local, con participaciones relevantes en bancos, empresas energéticas e industriales, y los administradores enfrentan un momento clave: la decisión de vender o no gran parte de sus acciones ante la descapitalización de gran parte de los papeles a lo que tiene exposición.
Dentro de esa cartera, hay casos que hoy vuelven a abrir un interrogante: ¿qué hacer con activos que podrían perder valor en un escenario de apertura económica?
El FGS tiene una cartera accionaria amplia, pero con un rasgo dominante: la concentración en sectores específicos y con algunos de los papeles más castigados del S&P Merval este año. Y es que, más allá de la cantidad de empresas en las que participa, una parte significativa del valor del portafolio se explica por un grupo reducido de activos del rubro financiero y energético.
La cartera del FGS
Entre las posiciones más relevantes aparecen Banco Macro, Grupo Financiero Galicia, Pampa Energía, Transportadora de Gas del Sur (TGS), Ternium y Edenor, todas con valuaciones que superan ampliamente al resto de la cartera. Este núcleo duro concentra buena parte del riesgo y del potencial del FGS.
El sesgo sectorial también es claro. Por un lado, el sistema financiero tiene un peso determinante, con participaciones relevantes en Macro, Galicia, BBVA, Patagonia y Supervielle. Por otro lado, el bloque energético es el otro gran pilar del portafolio, con posiciones significativas en Pampa, TGS, Edenor, Transener, Camuzzi y Naturgy.
De Ternium Argentina (TXAR) el FGS posee el 26,03% del capital de la compañía, una participación que lo convierte en un accionista de peso y con capacidad de influencia.
El portfolio manager de Galileo, Claudio Maulhardt, comentó en su cuenta de X sobre Ternium: “Si el estado realmente piensa que la empresa no puede competir y está destinada al fracaso con la apertura comercial, el FGS debería vender sus acciones (26,03% del capital) antes de que se derrita su valor. Al precio actual, esa participación vale unos $750 mil millones (más de u$s 500 millones). No es un monto que se pueda permitir perder”.
Las mayores caídas del S&P Merval golpean su cartera
Si se cruzan los rendimientos del Panel Líder con las acciones que integran la cartera del FGS, el diagnóstico es que varias de las mayores caídas del año se concentran precisamente en los activos donde el fondo tiene exposición directa.
En el extremo negativo, la baja más pronunciada corresponde a Sociedad Comercial del Plata (COME), con un desplome cercano al 80%. Dentro del grupo de caídas fuertes también aparecen Grupo Supervielle (SUPV), Metrogas (METR), Edenor (EDN) y Ternium (TXAR), todas con retrocesos que rondan o superan el 30%.
Un segundo escalón de pérdidas lo integran los bancos, otro de los pilares del FGS. Allí se destacan las bajas de BBVA Argentina (BBAR), Grupo Financiero Galicia (GGAL) y Banco Macro (BMA), que también operan con caídas relevantes en el año.
Así, la cartera accionaria del FGS acumula una caída de doble dígito en 2026, en un rango estimado de entre -10% y -25%, dependiendo del peso efectivo de cada posición.
Macro, TGS y Transener, pilares de una estrategia orientada a caja y regulación
Piedad Ortiz, economista y MBA en Finanzas, detalló a El Cronista que el FGS mantiene una cartera diversificada de acciones locales, aunque con una marcada concentración en energía, bancos y oil & gas.
Según detalló la experta estos tres segmentos representan más del 74% del portafolio, con participaciones de 18,4%, 39,35% y 16,78%, respectivamente.
“En ese esquema, el Fondo no solo busca estabilidad en sus tenencias, sino también generación de dividendos para sostener el sistema previsional”, sentenció la estratega.
Dentro del segmento bancario, Ortiz destacó que la posición más sólida del FGS es Banco Macro, donde participa con más del 28% del capital social, lo que lo convierte en el mayor inversor institucional de la entidad.
Esa apuesta, explicó, se sostiene en la elevada rentabilidad del banco y en su buena gestión del riesgo crediticio dentro del sistema financiero argentino, con una mora de 1,28% en el cuarto trimestre de 2024 y de 3,8% en el cuarto trimestre de 2025.
Para la analista, esta tenencia funciona como ancla de la cartera bancaria y, al mismo tiempo, le permite al Fondo influir en la política de dividendos y resguardar el patrimonio previsional. En el caso de Galicia, señaló que la inversión apunta a reducir el riesgo de cartera a través de un banco de primera línea, con mayor diversificación de negocios y la franquicia retail más amplia del país, apoyada en su fuerte presencia en tarjetas y banca digital.
Entre las posiciones energéticas, Ortiz remarcó el peso de Transportadora de Gas del Sur, tanto por su participación dentro de la cartera como a nivel societario. Subrayó que la compañía presenta un alto potencial a partir del reciente anuncio de inversión por u$s 3000 millones en un proyecto de NGL en Vaca Muerta bajo el paraguas del RIGI, que podría generar ingresos por exportaciones cercanos a u$s 1200 millones anuales.
A su juicio, ese proyecto fortalece el valor de la acción no solo por el potencial de suba, sino también por la expectativa de mayores dividendos. En ese sentido, agregó que el FGS, como accionista institucional, se beneficia de manera directa de “la estabilidad regulatoria y de las políticas energéticas del Gobierno, lo que convierte a esta tenencia en una inversión estratégica”.
En la misma línea, mencionó a Transener como otra de las posiciones relevantes, “tanto en términos de cartera como de participación societaria”.
Según explicó, la compañía también muestra un potencial elevado de cara al resto del año, con un avance de 9,8% en lo que va de 2026, impulsado por los reajustes tarifarios y por una revisión tarifaria que tendría impacto pleno durante este año, mejorando sus ingresos en un contexto regulatorio más previsible.
Por último, Ortiz incluyó a Mirgor entre las apuestas del Fondo. Allí el FGS mantiene una participación accionaria de 21,5%, vinculada a una compañía enfocada en equipamiento automotriz y tecnológico. Si bien aclaró que no se trata de una posición con un potencial explosivo, sí la definió como “una inversión de largo plazo, con chances de rebote si mejora el consumo. Su peso en la cartera es marginal, de apenas 0,8%, pero cumple una función de equilibrio y diversificación dentro del portafolio”.
Ternium podría estar barata
Ezequiel Fernández, Director de Research Corporativo en Balanz, señaló a El Cronista que la acción de Ternium Argentina arrastra una mala performance desde hace tiempo, aunque advierte que los fundamentals de la compañía vienen mostrando una mejora sostenida.
En particular, destacó avances en la estructura de costos que, a su juicio, “todavía no están reflejados en la valuación de mercado”.
Además, subrayó un factor que el mercado estaría subestimando: “La participación indirecta en el proyecto Pesquería en México. Ternium S.A. completó recientemente la expansión de este desarrollo multimillonario, y Ternium Argentina posee un 29% de esa subsidiaria”.
Sin embargo, según Fernández, los inversores no asignan valor a ese activo, lo que convierte a TXAR en una apuesta de “deep value” que merece ser analizada.
En contraste, Transener presenta una dinámica distinta. “La compañía cerró 2025 con resultados sólidos, impulsados por los ajustes tarifarios aplicados en los últimos dos años. En este contexto, TRAN ofrece un dividend yield cercano al 10% y se posiciona como una de las acciones más destacadas dentro del sector energético”, consignó el experto.
Por su parte, Milo Farro, research de Rava Bursátil, explicó a este medio que las acciones de Ternium (TXAR) se negocian en torno a los $615 y acumulan una caída cercana al 12% en lo que va de 2026.
“El gigante del acero sufre el impacto de las expectativas de apertura comercial y, si bien cotiza a múltiplos de valuación conservadores, podría seguir bajo presión hasta que se evidencie una mejora en los fundamentos”, comentó el experto.
El estratega destacó que las inversiones del FGS en esta empresa ascienden a un cuarto del capital social, “lo que representa la quinta participación más significativa en la propiedad de una compañía cotizante y solo superada por Distribuidora de Gas Cuyana, Banco Macro, Edenor y Naturgy”.
En contraste, la participación del FGS en Transener (TRAN) alcanza aproximadamente el 20% del capital social. La compañía muestra una dinámica muy distinta: “Acumula una suba del 14% en el año y se posiciona como una de las acciones con mejor desempeño del S&P Merval”.
Y agregó que, en este caso, “los fundamentos de largo plazo acompañan y el mercado sigue de cerca las definiciones en torno a una eventual venta de la participación estatal, lo que podría derivar en movimientos bruscos en la cotización en las próximas semanas”, sentenció Farro.
Por último, dijo que Mirgor presenta un escenario más rezagado. “La compañía salió del panel líder en 2025 y sus acciones retroceden cerca de un 30% desde los máximos de diciembre. No obstante, en febrero el directorio avanzó con un programa de recompra a un precio aproximadamente 8% superior al actual, una señal que sugiere que el management apuesta a una recuperación en las valuaciones”, concluyó.