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La nueva etapa que está abriendo la inteligencia artificial (IA) para la industria bancaria amenaza con ampliar la brecha en el sistema entre diversas entidades, superando la mera instrumentación de soluciones y pasando a una reconfiguración global de la competencia en el sector.

Más rápido que lento, empieza a registrarse una diferencia entre las entidades que incorporan herramientas sobre las estructuras existentes y aquellos bancos que pueden diseñar productos y procesos directamente alrededor de esta tecnología.

Un estudio de la consultora global de negocios Bain & Company, elaborado a partir de conversaciones con más de 30 altos ejecutivos de bancos globales, plantea la ventaja con la que parten los bancos nativos digitales de contar con una posición favorable para un modelo “AI-native”.

La oportunidad de la IA aparece cuando los bancos dejan de preguntarse dónde incorporarla y empiezan un rediseño

El informe distingue entre utilizar inteligencia artificial para asistentes virtuales o automatizar tareas específicas y construir un banco concebido desde el origen para aprovecharla de manera permanente.

En este segundo modelo, la IA interviene en el diseño de productos, las operaciones y la relación con los clientes. Bain estima que podría generar una productividad 10 veces mayor, una capacidad de experimentación 100 veces superior y reducir 90% el tiempo necesario para llevar innovaciones al mercado.

Arquitectura

“Hasta ahora, buena parte de la conversación sobre inteligencia artificial en la banca se ha concentrado en eficiencia y automatización. Pero ahora, lo que estamos viendo es una transformación bastante más profunda”, explicó Pablo Sansuste, socio y líder de la práctica de Servicios Financieros de Bain & Company en América del Sur.

Según el ejecutivo, la oportunidad aparece cuando los bancos dejan de preguntarse dónde incorporar IA en sus operaciones actuales y comienzan a “rediseñar esos procesos, productos y experiencias desde el resultado que quieren entregar a sus clientes”.

Las entidades nativas en IA tienen mayores chances que los que se reconvierten de a poco y por segmentos

La arquitectura tecnológica es una de las principales diferencias. Los bancos nativos digitales pueden integrar con mayor facilidad datos y sistemas, mientras que las entidades tradicionales deben adaptar la IA a plataformas heredadas.

Bain identifica cinco capacidades para avanzar hacia un banco AI-native:

1) productos y experiencias agénticas,

2) procesos autónomos y en tiempo real,

3) seguridad desde el diseño,

4) una arquitectura moderna de datos y

5) tecnología y nuevos modelos de talento.

El ejemplo de Pix

La transformación también alcanza la relación con los clientes. Los agentes de IA podrán anticipar necesidades, interpretar el contexto y resolver requerimientos en lugar de limitarse a derivar a las personas por procesos predeterminados.

Bain menciona como ejemplo la incorporación de IA a la iniciación de pagos mediante WhatsApp en Brasil, apoyada en Pix, el sistema nacional de pagos instantáneos, el sistema nacional de pagos instantáneos creado por el Banco Central de Brasil, que se ha convertido en una de las referencias mundiales de este tipo de infraestructura tecnológica.

Actualmente, son más de 170 millones de personas físicas las utilizaron Pix, lo que equivale a a cerca del 80% de la población brasileña.

En ese sentido, el informe de Bain plantea que los bancos deberán modificar las estructuras sobre las que funcionan esas herramientas para aprovechar todo su potencial.

La diferencia entre una entidad que usa IA y otra que es “AI-native” estará en convertirla en una capacidad permanente para desarrollar productos, automatizar procesos y relacionarse con los clientes. El desafío podría marcar la diferencia entre estar en la competencia o quedar afuera del sistema.